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Posts que siempre quise escribir... La preparación al parto

Bueno, para que os hagáis una idea de cuánto lleva el borrador de este post aquí empezado, que sepáis que el título original era Un mes después... ayer, cuando me mandaron el enlace al reportaje digital El parto es mío, recordé que todavía lo tenía sin publicar, aquí lo tenéis:
Hace exactamente un mes ¡cinco meses y pico! a estas horas estábamos Fredi y yo cronometrando contracciones...

Tenía pendiente escribir un post sobre el parto; me hace ilusión contaros cómo fue, en parte también para que quede aquí escrito y podamos leerlo dentro de muchos años, cuando ya los detalles se nos hayan olvidado :-)

La verdad es que todo fue fenomenal, yo casi diría que mucho mejor de lo que esperábamos... aunque en el fondo yo creo que nunca sabes qué esperar exactamente, por mucho que hayas leído o escuchado historias. Yo antes del embarazo recordaba haber oído pocas historias de primera mano: mis cuñadas, mi hermana y poco más, pero desde que me quedé embarazada (lógicamente) el tema empezó a salir mucho más a menudo en las conversaciones, y además empecé a empaparme de información sacada de libros y revistas, tanto en español como en inglés.

Luego por otro lado estaban las clases de yoga para embarazadas, donde aprendí un montón, no sólo sobre respiración y relajación, sino también sobre cómo el cuerpo se va adaptando en las distintas etapas del embarazo y el parto. A mitad de mi embarazo nos cambiaron de monitora: Lou volvía de su baja maternal y nos contó cómo había tenido a su hijo en su propia casa, de forma completamente natural, nada más con la ayuda de dos matronas y sus conocimientos de yoga y respiraciones... recuerdo que en aquel momento pensé que aquella chica era muuuuuy valiente :-)

Y también pensé que estaba un poquito loca, sinceramente. Pero el caso es que me quedé dándole vueltas al tema del parto natural; allí mismo en el estudio de yoga vi anunciado el seminario sobre active birth, me pareció un tema interesante y decidí apuntarme. Y sí que fue interesante, un montón: nos enseñaron cómo el cuerpo de la mujer está diseñado para dar a luz, qué hormonas intervienen durante la dilatación y el parto, y cómo podemos facilitar todo el proceso y ayudar al bebé a nacer con menos esfuerzo. Para resumir, las dos ideas principales eran: a) estar lo más relajada posible para permitir al organismo producir las hormonas necesarias, y b) moverse y adoptar posturas verticales para abrir más hueco en la pelvis y dejar actuar a la gravedad.

Pero claro, todo eso choca un poco de frente con la forma de dar a luz que ahora ya en occidente consideramos "tradicional": tumbada en una camilla, y a ser posible con anestesia epidural. Yo por supuesto quería dar a luz en un hospital, y además estaba bien claro en cuál: el Rotunda nos caía literalmente a la vuelta de la esquina. Pero también tenía claro que quería participar activamente en el nacimiento de mi hija, y hacer todo lo posible por facilitarle el camino; el problema es que si (como actualmente es lo habitual) pedía que me pusieran anestesia epidural, tendría que estar todo el rato tumbada en la cama con un gotero puesto, y eso no era lo que yo quería.

Así que decidí que, en principio, y sabiendo que en cualquier momento podía cambiar de opinión, iba a intentar dar a luz de manera natural, confiando en que mi cuerpo sabría instintivamente qué hacer. Le comenté a mi ginecólogo que esa era mi intención, que inicialmente no iba a pedir la epidural, y que intentaría mantenerme en una postura vertical durante el parto, y él me dijo que no había ningún problema, aunque por la cara que puso yo interpreté más bien algo así como cuando te vengan los dolores de parto ya veremos si piensas lo mismo :-)

Y es que claro, el tema de no querer epidural pues no hay mucha gente que lo comprenda... varios de mis seres más cercanos, con la mejor intención del mundo, intentaron convencerme para que cambiara de opinión, argumentando que iba a ser mucho más fácil para mí y que no había necesidad ninguna de sufrir. Pero es que no era una cuestión de que yo fuera masoquista y quisiera sufrir por sufrir; era simplemente que prefería intentar estar activa y ayudar a mi bebé a nacer, y que luego si veía que se me hacía demasiado cuesta arriba, podría cambira de opinión y pedir la anestesia, pero al menos estaría contenta de haberlo intentado.

Y Fredi me apoyaba al cien por cien en todas estas decisiones, por mucho que se le hiciera difícil (porque él tampoco quería verme sufrir),y yo nunca terminaré de agradecérselo lo suficiente...

Total, que me preparé mi birth plan explicando cómo me gustaría que fuera el parto si todo iba bien, y lo metieron en la carpeta de mi expediente, para que todas las personas que me atendieran en el hospital pudieran leerlo; ante todo, quería que nos preguntaran sobre cualquier decisión que hubiera que tomar en el momento.

Así que, después de tantos meses y tanta preparación, Fredi y yo estábamos listos para cuando llegara la hora; sabíamos que había que estar lo más relajados posible y dejar a la naturaleza actuar... pero... ¿seríamos capaces de hacerlo?

(La respuesta en el próximo episodio ;-))

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*Este cuento no acaba más que empezar, chicos... y lo mejor de todo... que sé que tiene final feliz!! ;-)

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