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Nochebuena en familia

Bueno, pues ya hemos gastado la primera parte de nuestras "vacaciones" de Navidad.

La Nochebuena este año la hemos pasado con la familia de Fredi; ha sido una visita corta pero bien aprovechada: viernes por la tarde avión a Madrid, sábado por la mañana coche a León, tiempo con la familia (y un poquito también con los amigos), domingo por la tarde vuelta a Madrid y lunes por la mañana vuelta a Dublín... buf.

Pero ha merecido la pena, en serio. La primera alegría nos la llevamos al bajar del avión y encontrarnos en Barajas a dos amigos nuestros: Juancar, que llegaba desde Londres, y Raquel, desde Stuttgart. Parecíamos todos un anuncio de turrones El Almendro.

Después, andando por Madrid o por León nos daba la sensación de no habernos ido nunca... aunque también es verdad que sólo llevamos dos meses fuera, supongo que más adelante será distinto.

Y en cuanto a las flestas... ¿no os da un poco de rabia que todo el mundo tenga que estar contento estos días por narices, sólo porque es Navidad? Estoy convencida de que en estas fechas hay más familias que lo pasan mal que las que lo pasan bien; cualquier problema parece ahora más grave que nunca, y eso nos hace sentirnos peor precisamente porque se supone que deberíamos estar alegres, o al menos parecerlo.

Este año las Navidades están siendo muy distintas para mí, se me están haciendo un poco cuesta arriba por varias razones (la distancia es solamente una de ellas, y no es ni siquiera la más importante). Y después de darle unas cuantas vueltas al asunto y pasar por todo tipo de estados de ánimo, he conseguido llegar al siguiente planteamiento: ya que en realidad todos sabemos que la vida no es tan de color de rosa, y que en el fondo no somos más que personas intentando tirar para adelante lo mejor que podemos... dejemos de engañarnos, no intentemos que sea perfecto, porque NUNCA lo va a ser; en vez de eso, aprovechemos para dar un fuerte abrazo a esas personas que queremos, disfrutemos de su compañía mientras podamos, y demostremos que las queremos de verdad intentando aceptarlas tal y como son.

Hala, y ahora que ya nos sabemos todos la teoría, toca empezar a cumplirla...

Cena de Navidad: el después

Ayer jueves no escribí nada porque fui durmiendo en el autobús, tenía "un poco" de sueño ;-)

La cena estuvo bien, la verdad es que mejor de lo que esperábamos. La sala era redonda, decorada para hacer el efecto del cielo de noche lleno de estrellas. La gente sí que iba bastante arreglada (con buen gusto, incluso) Llegamos un poco tarde y no pudimos sentarnos con gente conocida, pero los de nuestra mesa también eran majos (dice Fredi que unos cuarentones cachondos)

Todas las mesas eran también redondas; aparte de agua había vino tinto y blanco (chileno, estaba bastante bien), pero la gente ya tenía allí sus pintas de Guinness traídas de la barra. Tomamos primero una crema de verduras que nos sirvieron en el sitio, luego tuvimos que levantarnos y hacer cola para el segundo plato (a elegir, ternera o pollo, con guarnición y ensalada), y luego nos sirvieron el postre otra vez en la mesa (¿no os parece un sistema un poco raro?)

Después vinieron los discursos (americanada total, como ya nos esperábamos), y luego la banda empezó a tocar y ya todo el mundo empezó a bailar... y a beber. Nosotros nos quedamos un ratito más, charlamos mientras nos tomábamos una copa cada uno, y luego nos despedimos y nos fuimos para casita (después de haber dejado nuestros cuatro tokens de bebida a Tatiana, la otra chica española que trabaja en mi empresa)

En la parada de taxis había una cola tremenda, así que nos fuimos dando un paseo en dirección a casa hasta que encontramos un taxi que nos quiso recoger. Llegamos a casa como a la una... y al día siguiente, ¡a madrugar!

Cena de Navidad: el antes

Esta noche tenemos la cena de Navidad de la empresa. Hay que arreglarse bastante, y como resulta que la ropa elegante la habíamos dejado en Madrid, he tenido que comprarme casi de todo (Fredi tiene el traje de hacer entrevistas, y con eso cuela)

Así que el otro día, con ayuda de Rafa y Fredi, me compré un traje de noche (falda larga y corpiño, color lila), y al llegar a casa me asaltó la duda de si me había pasado. Pero luego pregunté en la empresa, y la chica de recepción me dijo que era una ocasión muy formal y que "nada de lo que llevara resultaría demasiado arreglado". Buf, qué miedo, con el estilazo que tiene aquí la gente para vestir...

En fin, mañana os contaré. A ver si nos da tiempo a llegar puntuales, que la cena empieza a las ocho y hay que "disfrazarse" primero. Dios mío, qué pereza... Quién inventaría las fiestas de gala, con lo agustito que se está en casa.

Posts atrasados: viernes

El viernes tuve mi primera sesión de Pilates, con la misma profesora que da las clases de yoga. Me gusta el estilo de esta chica (estoy aprendiendo un montón), pero es muuuuuy cañera, y entre eso y que yo llevaba como ocho meses sin dar un palo al agua, todos los días acabo "baldá". A ver si voy cogiendo el ritmo.

Pero claro, el viernes también teníamos la fiesta de IT (en cristiano, el departamento de informática), otra buena oportunidad para seguir conociendo a los compañeros; así que al llegar a casa (en vez de tumbarme a la bartola, como hubiera sido lo suyo) cené, me puse unos vaqueros y una camiseta y me fui para el Pravda.

La fiesta estuvo graciosa: tuvimos otro Quiz, y esta vez los equipos los mezclaron para que no estuviéramos siempre con la misma gente. Y eso hice: hablé con unos y con otros, conocí a unas cuantas personas más, me aprendí el nombre de alguno que ya conocía, y antes de que la gente empezara a desmadrarse me cogí un taxi para casa.

Llegué como a las dos, Fredi, Hernán y Rafa estaban hablando tranquilamente en el salón; yo intenté sentarme allí con ellos y escuchar, pero tenía tanto cansancio acumulado que enseguida me quedé KO en el sofá.

A la mañana siguiente me desperté a las doce... pero no pude levantarme hasta la una, porque cada vez que intentaba moverme me dolía todo, ¡qué agujetas! Y aún hoy me siguen doliendo los abdominales cada vez que me río. Lo dicho: a ver si voy cogiendo el ritmo.

Posts atrasados: jueves

El jueves fue un día muy entretenido en el trabajado: me dio tiempo a hacer de todo menos trabajar.

Ya os había contado lo del concurso de decoración de cubículos: como los de mi equipo no habíamos hecho nada, se presentó mi jefe con una bolsa llena de adornitos navideños (marca Tesco), nos la dejó bien a la vista y se fue a una reunión. Pues hala, vamos allá... Nos teníais que haber visto a los cuatro que estábamos deambulando por allí en busca sitios donde poner las lucecitas, espumillones y bolas doradas, peleándonos con el celo (que no pegaba nada) y el blu-tak (que al mínimo peso que le pusiéramos ya tampoco pegaba). Había hasta un peluche-muñeco de nieve que cantaba cuando le apretabas en un pie.

Una vez que acabamos me tuve que ir al banco a intentar otra vez abrir una cuenta, a ver si daba tiempo a cobrar ya por ahí mi primera nómina (si no, maravillas de este país, sólo podría cobrar el cheque en la misma sucursal donde la empresa tiene su cuenta, que es en un pueblo por ahí que no sé ni dónde está). Afortunadamente, en el permanent TSB me abrieron la cuenta en el momento, una vez que entregué toda la documentación necesaria (lo que me faltó la otra vez fue un extracto bancario de tres meses de una cuenta anterior, la española en este caso... vamos, que por poco no me piden la talla de calcetines)

Lo del banco, entre autobuses para ir y volver al pueblo y demás, me llevó como hora y media. Llegué justo a tiempo para el Christmas Lunch.

El Christmas Lunch no era, como yo me había imaginado, un buffet libre con camareros, sino que era bien parecido al menú de todos los días, con algunas diferencias: era gratis, había manteles de papel en las mesas, sonaban villancicos, y la comida era la típica del día de Navidad, o sea, pavo. Les pregunté qué más tenían de típico para comer y no me supieron decir nada.

Casi inmediatamente después del Luch vino el Quiz, allí mismo en el comedor. Nos sentábamos cada equipo a una mesa, nos iban leyendo las preguntas e íbamos apuntando las respuestas... o más exactamente en nuestro equipo, contestaban los cuatro irlandeses mientras los dos "fuereños" (el chico indio y yo) callábamos prudentemente.

Para ilustrar mejor por qué callábamos, ahí va un ejemplo de pregunta: ¿Cuáles son los tres renos de Santa Claus cuyo nombre empieza por D?

Bueno, la verdad es que alguna respuesta sí que supe (las de Harry Potter, por ejemplo), y además tuvieron el detalle de meter unas poquitas preguntas para los "internacionales": mi compa acertó una sobre la liga india de criquet, y yo ¡gané camisetas para mi equipo por saber el nombre de la princesita Leonor! (lo cual demuestra que cualquier conocimiento que se tenga, por inútil que parezca, nos puede venir bien en un momento dado)

Al final no ganamos más que las camisetas, pero estuvo divertido, y me vino muy bien para congeniar con los compañeros. Y además, con la tontería nos habían dado las tres y media... Ya sólo nos quedaba hacer tiempo hasta las cinco ;-)

Posts atrasados

El post anterior, una vez más, era atrasado, concretamente del jueves.

Hemos estado tres días sin internet, y yo he estado además un poco vaga para escribir, así que todavía tengo pendientes de contaros un montón de cosas: el Christmas Lunch, el Quiz, la fiesta de IT, etc.

Pero hoy no puedo entretenerme más porque, como todo buena españolita (los irlandesitos son iguales para eso) he dejado mis compras navideñas para el último día, osea, hoy domingo, porque los días de diario ya sabéis que los doy por perdidos, y el viernes nos vamos ya para España Querida. Así que más vale que nos pongamos en marcha, que estarán todas las tiendas petadas, para variar.

En cuanto pueda os pongo al día, ¿ok? Besitos

Navidades en la empresa

Faltan sólo diez días para Nochebuena, y como fase previa a las celebraciones familiares, toca asistir a las celebraciones sociales: cenitas con los amigos o compañeros de trabajado, y cómo no, la fiesta de la empresa.

El "programa de festejos" de mi empresa no se limita al típico buffet con barra libre (ahora que lo pienso, no creo que mucha gente se atreva a poner barra libre en este país); el llamado comité de "Sports & Social" nos ha preparado un montón de actividades.

Por ejemplo, hoy tenemos el "Christmas Lunch" en la cafetería (que me suena a buffet gratis, pero no estoy segura), y luego hay un "Quiz", un concurso de preguntas y respuestas por equipos. Mañana es la fiesta del departamento de IT en el pub _Pravda_ (muy conocido aquí), donde se entregará el regalo del amigo invisible, se darán distintos premios... y se beberá, claro, a lo mejor incluso gratis (creo que comida no darán, habrá que ir cenados).

Y luego ya la semana que viene es la cena oficial de la empresa, de punta en blanco y con acompañante (¡tengo que comprarme un vestido!) en "The Mansion", un edificio histórico convertido en restaurante; en ésa hasta actúa un grupo musical, hay que pagar la entrada pero el dinero va a beneficencia, y "sólo" dan tres tokens de bebida por persona (los tokens son fichitas como las de los casinos)

Por cierto, otro detalle curioso es que aquí no se lleva lo de la paga extraordinaria, pero la nómina este mes se cobra el día 21 para que la gente se pueda gastar el dinero antes...

Bueno, hasta aquí todo más o menos normal: la empresa tiene unos cuantos buenos detalles en estas fechas tan señadas. Pero, al menos por lo que yo conozco, ¿qué es lo que suelen hacer los empleados? Pasar olímpicamente de la empresa, aprovechar la barra libre y luego irse a celebrarlo por su cuenta.

Por eso, cuando me fueron llegando al email propuestas como "daremos un premio al cubículo mejor decorado de Navidad" o "ya se pueden apuntar en recepción los equipos para el Quiz", y los compañeros a mi alrededor no comentaban nada, pensé que iba a ser lo de siempre, que todos iban a pasar... Cuál fue mi sorpresa cuando empecé a ver que los habitantes de los cubículos de un poco más para allá habían colocado en sus zonas todo tipo de decoraciones, desde espumillones y muñequitos, hasta incluso árboles de Navidad y luces de colores. Una pasada.

(Y no, no me dejan hacer fotos en la oficina, política de seguridad de la empresa, sorry)

Cinco minutos más, mamá

Hoy ha sido el primer día que al sonar el despertador he pensado no, por favor, todavía no, un ratito más. Me ha debido de pillar la alarma en medio de un ciclo de sueño, completamente atontada.

Así que "me he dado permiso" para quedarme un cuarto de hora más en la cama, y después he puesto en marcha el plan de optimización de tiempos que ya llevaba pensando desde hace unos días. El plan consiste en cambiar de orden las cosas que hago, sobre todo encender la tetera nada más levantarme para que el té se vaya preparando mientras me visto, y así desayunar después en menos tiempo; ya lo hacía así cuando vivíamos en Madrid, pero al llegar aquí medio pereza por subir y bajar tantas veces las escaleras.

Por cierto, a todos los que os gusten el té y las infusiones, os recomiendo comprar una tetera eléctrica (electric kettle) si no la tenéis, son una maravilla y ya se van viendo también mucho en España (la nuestra la compramos en Carrefour)

Cómo cambia tu viaje cuando le pones música

Bueno, chicos, el post anterior en realidad era de ayer, pero la PDA se había vuelto a poner en huelga y se negaba a sincronizar, así que no lo pude pasarlo al blog en su momento.

Hoy la novedad principal es que me he puesto música para viajar en el bus. No lo había hecho hasta ahora porque nos habíamos dejado en Madrid los dos reproductores de MP3 que teníamos, pero ahora Fredi me ha instalado un programita de música en la PDA (qué partido le estamos sacando a la PDA, mira tú), y esto ya es otra cosa. Hoy he ido escuchando la banda sonora de la serie Sex & the City, que tiene un poco de todo y es bastante marchosilla.

Es curioso cómo cambia el panorama cuando le pones música de fondo. Me estoy acordando ahora de una escena de la película Tesis que me pareció muy curiosa: la protagonista (Ana Torrent) está en la universidad, ahora mismo no recuerdo si en la biblioteca o la cafetería, escuchando música clásica con los auriculares, y se le acerca desde lejos un desconocido, otro de los protas (Fele Martínez) que también lleva auriculares, pero está escuchando música guitarrera a todo volumen. La cámara va cambiando entre lo que ve ella (a él acercándose) y lo que ve él (a ella cada vez más cerca), cambiando la música cada vez, y al espectador le da la sensación de que a pesar de estar en la misma habitación viven en mundos completamente distintos.

A partir de que vi esa película me paro a fijarme muchas veces en la música de fondo que le ponen a las escenas en la tele o en el cine, y a preguntarme en qué cambiaría la historia si la lo que sonara por detrás fuera completamente distinto. Seguramente, cambiaría bastante. Y si queréis, haced la prueba: a próxima vez que vayáis escuchando música en el coche, o por la calle en vuestros reproductores de MP3, mirad a vuestro alrededor y daos cuenta de cómo lo que estáis escuchando influye en la forma en la que lo veis todo.

Bueno, al menos a mí me pasa eso...

Consumismo navideño

¿Qué tal el fin de semana? Yo tenía pensado aprovecharlo para hacer unas compras que tenía pendientes: ropa para ir al trabajo, una esterilla de yoga (¡empiezo hoy!), y un regalito de amigo invisible para la fiesta de la empresa, que es este viernes.

Pero en cuanto llegué al centro el sábado por la mañana _se me quitaron las ganas de todo_. Si normalmente en las calles peatonales del centro hay siempre mucha gente (hasta que cierran las tiendas, claro, no os creáis que van paseando), esta vez estaba _todo petadísimo_, no se podía casi andar.

Y entonces caí: faltan dos semanas para Navidad, la excusa perfecta para ir de compras.

A lo largo de la calle Henry han montado los típicos puestecitos navideños, con algunas variantes con respecto a los españoles. Por ejemplo, no he visto puestos de venta de belenes, pero sí de chocolate (la pasión de esta gente por las chocolatinas es increíble, de verdad). Lo que sí parece que hay en todas partes son esos juguetes chorra llenos de lucecitas que luego nunca valen para nada.

Total, que en la calle no se cabía, pero es que dentro de las tiendas era peor; menos mal que acabé encontrando un par de pantalones para ir a trabajar (otro día hablaré de la odisea que es para mí siempre comprar pantalones, que se merece un post aparte). Las otras dos cosas no las encontré y tuve que volver a seguir buscando el domingo.

Qué poquitas ganas de compras, de verdad. Y lo que nos queda.

Detallitos

Como tercera parte de la miniserie "cosas chulas que me he encontrado al llegar a este trabajo", y ya para terminar con el tema (de momento), os cuento unos cuantos detalles que he observado en estos primeros días.

Para empezar, los empleados trabajan sus horas, ni más ni menos. Quiero decir con esto que nadie se queda después de las cinco a no ser por una necesidad puntual, pero también que las horas que se trabajan se trabajan de verdad, y son productivas. Reina un gran ambiente de concentración.

Además, concretamente donde estoy yo me da la impresión de que están bastante bien organizados. Por ejemplo: ahora que he llegado yo nueva, varias personas del equipo se han ido sentando conmigo a ratos a enseñarme cosas; pues bien, he visto que tienen en un documento impreso una tabla con todas las cosas que me tienen que ir contando, y probablemente también quién tiene que contarme cada cosa. Y además no esperan que lo pille todo a la primera, porque es un sistema complicado, y ya cuentan con que tardaré unas semanas (¡semanas!) en asimilarlo todo. Por supuesto, ésa es la forma lógica de hacerlo, pero acostumbrada como estoy a llegar a los proyectos y andar siempre "a prisas y a carreras", esta tranquilidad me ha sorprendido muy gratamente.

Bueno, chicos, ya no tenía nada más escrito para hoy. Ahora toca descansar, ¡buen fin de semana!

Media hora menos de bus

Os escribo desde el trabajo, hoy he llegado casi media hora antes!

(NOTA: aqui tengo el teclado en ingles y no encuentro las tildes ni las enies ni nada, en cuanto llegue a casa arreglare toda la ortografia, que me esta doliendo a la vista el escribir asi...)

Despues de hablar ayer con un companiero sobre las rutas de los autobuses, hoy he probado una combinacion distinta: en el centro me he subido al numero 77, que creo que va a otro parque empresarial, pero antes para en Tallaght, un pueblo que esta a quince/veinte minutos del CityWest, y por donde pasan varias lineas de autobuses que me pueden llevar. Asi que he ganado casi media horita de viaje :-D

Lo malo es que este descubrimiento no me va a valer para levantarme media hora mas tarde, porque el autobus que me lleva de casa al centro, el 42B pasa con menos frecuencia y si cojo el de las 6:30 no me fio de que me vaya a dar tiempo a hacer bien los dos transbordos. Lo bueno es que estoy viendo que hay muchas combinaciones posibles para llegar hasta aqui, y que no me quedare colgada si pierdo un autobus concreto.

Por cierto, me esta gustando esto del blog del autobus, se me hacen los viajes mucho mas cortos. Esta tarde pondre aqui lo que he venido escribiendo esta maniana.

(Aaaarrrrggghhh, como odio esto de no tener tildes...)


La mesa de trabajo

Siguiendo con el tema de ayer, otra cosa que me encontré al llegar a trabajar el primer día fue:

2) Mi mesa de trabajo preparada.

Parece de cajón, ¿verdad? Y sin embargo hasta ahora mi media era de aproximadamente medio día perdido al principio de cada proyecto realizando estas... Llamémoslas "tareas iniciales", como por ejemplo, encontrar un puesto libre donde sentarme/un ordenador libre, en sus diferentes verslones:

- "De momento te vamos a poner en este PC de aquí mientras te preparamos otro" (siendo el susodicho PC poco menos que una patata con teclado)

- "Te hemos asignado el portátil de Fulanito,que se aca de ir de la empresa". El portátil tiene todavía lo que guardó Fulanito en su día (y el software que se le ocurrió instalar) y no le funcionan ni la tecla SUPR ni la del cursor hacia abajo (intentad algún día programar sin ellas, es muy divertido)

- En verano: "de momento puedes usar el PC de Menganito, que está de vacaciones". A la semana siguiente Menganito vuelve y te toca mover todo lo tuyo al PC de Zutanito, que es el que ahora está de vacaciones, y así sucesivamente hasta el punto de que te recorres cuatro puestos distintos en un mes.

- "Bueno, en esta zona estamos un poco justos de espacio, pero te vamos a poner aquí para que estés con tus compañeros". Estar un poco justos de espacio significa estar tres personas en dos mesas/dos personas por mesa, según el caso.

- Una variante de la anterior: "junto a tu compañeros no hay sitio, así que te toca sentarte en esta esquinita de la mesa del cliente" (eso es lo que se llama trabajar codo con codo, literalmente)

Todos estos son casos verídicos que me han ocurrido a mí, algunos más de una vez. Y eso sólo para conseguir el PC y la silla; el siguiente paso, conectarse, suele ser una odisea todavía mayor: que si no hay puntos de red libres, que si el cable, que si la IP, que si el usuario de red, etc.

Por eso me alegró tanto el lunes llegar y encontrar mi cubículo preparadito, ¡con una mesa esquinera sólo para mí! Y un buen ordenador con conexión, y mi usuario de red preparado, y hasta una estantería con cuaderno, boli, lápiz, rotulador fluorescente, post-its y grapadora. ¡Era maravilloso!

No estoy diciendo que aquí sea todo perfecto, ni mucho menos, también hay cosas que fallan. Por ejemplo, mi cuenta de email estaba mal creada (la habían puesto como minombre.misegundoapellido@laempresa en lugar de minombre.miprimerapellido@laempresa) Pero cuando fallan se arreglan, y rápido además, al menos en este caso.

Mañana más ;-)