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Cena de Navidad: el después

Ayer jueves no escribí nada porque fui durmiendo en el autobús, tenía "un poco" de sueño ;-)

La cena estuvo bien, la verdad es que mejor de lo que esperábamos. La sala era redonda, decorada para hacer el efecto del cielo de noche lleno de estrellas. La gente sí que iba bastante arreglada (con buen gusto, incluso) Llegamos un poco tarde y no pudimos sentarnos con gente conocida, pero los de nuestra mesa también eran majos (dice Fredi que unos cuarentones cachondos)

Todas las mesas eran también redondas; aparte de agua había vino tinto y blanco (chileno, estaba bastante bien), pero la gente ya tenía allí sus pintas de Guinness traídas de la barra. Tomamos primero una crema de verduras que nos sirvieron en el sitio, luego tuvimos que levantarnos y hacer cola para el segundo plato (a elegir, ternera o pollo, con guarnición y ensalada), y luego nos sirvieron el postre otra vez en la mesa (¿no os parece un sistema un poco raro?)

Después vinieron los discursos (americanada total, como ya nos esperábamos), y luego la banda empezó a tocar y ya todo el mundo empezó a bailar... y a beber. Nosotros nos quedamos un ratito más, charlamos mientras nos tomábamos una copa cada uno, y luego nos despedimos y nos fuimos para casita (después de haber dejado nuestros cuatro tokens de bebida a Tatiana, la otra chica española que trabaja en mi empresa)

En la parada de taxis había una cola tremenda, así que nos fuimos dando un paseo en dirección a casa hasta que encontramos un taxi que nos quiso recoger. Llegamos a casa como a la una... y al día siguiente, ¡a madrugar!