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No me lo puedo creer

(Esto es segunda parte del post anterior, leed primero el otro, please)

Ya he vuelto de la segunda parte de mi curso... no me lo puedo creer.

Os cuento: la sesión de tarde consistía en hacer unos ejercicios, para ver si habíamos comprendido bien el temario de la mañana... o más bien para ver si se nos había quedado algo, diría yo.

Primero nos pusieron dos casos prácticos, dos planteamientos de proyectos, y nosotros teníamos que ir marcando los pasos que creíamos que eran necesarios en cada caso, y también los que creíamos que eran obligatorios para cumplir con las auditorías de SOX (que ya os digo que algún día os hablaré de ello, aunque es un rollo patatero, os lo adelanto)

Y después... no olvidemos que estamos hablando de una empresa americana... ¡ha habido un concurso!

¿Habéis oído hablar alguna vez del Jeopardy? Se trata de que te dan la respuesta y tú tienes que decir la pregunta correspondiente. Pues bien, nos hemos dividido en los equipos de siempre, nos han dado a cada equipo un "aparato de hacer ruido" (en nuestro caso un matasuegras, repito, UN MATASUEGRAS, a otros un silbato, un cacharro que hacía click click o uno de esos que utilizan las comparsas de Carnaval), y hemos jugado un rato. Las preguntas eran rarísimas y no dábamos ni una, y además había que apostar y si no acertabas te restaban puntos... total, un caos; resulta que en nuestro equipo hemos seguido la estrategia de no contestar a casi nada para no perder puntos, porque total íbamos a fallar, y ¿adivináis qué?

Hemos ganado. UNA BOTELLA DE VINO TINTO CADA UNO

Esto es increíble, de verdad os lo digo.

Training day

Aprovecho que me sobra un ratito de la hora de la comida para contaros que hoy estoy en un curso de formación todo el día, y que aún me sorprendo todos los días de cómo funcionan algunas cosas aquí. Y con "aquí" me refiero tanto a Irlanda como a la empresa en la que trabajo, porque me sorprenden detalles achacables a los dos sitios.

Esta semana se me han juntado varias sesiones de formación; ayer, por ejemplo, estuve en una presentación de hora y media que nos hicieron a las personas que habíamos entrado recientemente a trabajar en IT; seríamos como unos seis o siete, y vinieron cuatro managers de IT a contarnos en qué trabajaba cada uno de sus equipos, cómo se organizaban, etc. La verdad es que me vino muy bien, yo nunca había trabajado en una empresa tan grande como ésta, en la que sólo el departamento de IT ya es enorme, está subdividido en varias ramas y encima las ramas están repartidas por todo el mundo (principalmente California e Irlanda). Por eso, además de las sesiones para "principiantes", se organiza una presentación cada semana sobre alguno de los proyectos que lleva alguno de los grupos, y por ejemplo en nuestro equipo nos vamos rotando para asistir uno cada semana con nuestro jefe (menos en el caso de hoy, que vamos todos porque el orador es el jefe de nuestro jefe)

Vamos, que se organizan actividades para que todos sepan qué se está haciendo y cómo, y se permite a la gente tomarse el tiempo necesario para ir a todas esas reuniones como parte de su trabajo diario (y digo "parte", no "además"). Comprenderéis que a mí, viniendo de mi antiguo trabajo en el que todos los encargos eran para ayer y no había tiempo nunca ni para respirar, me parece una maravilla.

Pero mi alucine está yendo todavía más allá en el curso de formación de hoy. Trata sobre el ciclo de vida de los proyectos, o PLC, esto es: cuáles son las fases por las que hay que pasar en cada proyecto en que trabajemos (desde el concepto y los requisitos iniciales hasta que ya está todo puesto en marcha y funcionando), qué documentación hay que rellenar en cada paso, qué aprobaciones se necesitan, etc. (y sobre todo, cómo hacer para cumplir con las leyes norteamericanas al respecto, otro día os hablaré de SOX)

Bueno, pues el caso es que llegamos unos cuantos allí a las nueve de la mañana (como doce o catorce), nos vamos presentando por turno, hay buen ambiente, bromas y demás, y la persona que lleva el curso nos dice que es importante que participemos, que preguntemos nuestras dudas (hasta ahí todo normal), y que habrá premios para los que participen... yo inmediatamente asumo que es broma, hasta que cinco minutos después el compañero de mi derecha hace una pregunta... ¡y se lleva un paquete de Malteesers! (chocolatinas, no me da tiempo a buscar la foto, pero son como conguitos gordos). Y después de él otros dos más, cuando el señor consideraba que habían hecho una buena pregunta o aportación al tema.

Y después de la teoría, de repartirnos un cuadro resumen con todo y de ir viendo paso por paso todas las partes del cuadro (con desayuno entre medias en la misma sala), nos han dividido en grupitos y nos han dado ¡un puzzle! Era el mismo cuadro con todas las fases y tal, y había que ir poniendo en cada fase los pasos que correspondían. Ha sido graciosísimo ver a la gente rompiéndose la cabeza, mirando a los otros grupos por encima de la mesa y esas cosas.

Por cierto, tengo que volver ya "a clase", ahora nos tocan más ejercicios prácticos... me siento como si estuviera en el cole :-)

Ahhh, qué maravilla...

Bueno, chicos, perdonad mi silencio durante estos días, hemos estado de mudanza :-)

Todavía no tenemos internet en el piso; esperamos que nos lo pongan la semana que viene y entonces ya volveremos al ritmo habitual de posts. Hasta entonces os hago un resumen, ¿vale?

- Jueves: por la tarde nos dan las llaves del piso, ¡¡¡bieeeeen!!! Nos da tiempo a darnos una carrera hasta el Penneys (la tienda de ropa barata, que también tiene cosas de "homewear") a comprar el edredón, las almohadas y unos paños de cocina, al menos. Ya tenemos allí dos maletas, pero no las deshacemos ni nada porque el piso está recién acabado y anda todo lleno de polvo de obra. Nos vamos a dormir a la otra casa.

- Viernes: Fredi se va al salir de trabajar a llenar un porrón de maletas (todas las nuestras y una prestada) y cargarlas en un taxi con ayuda de Hernán y Sara, mientras yo me paso por el ALDI a por productos de limpieza. Lo subimos todo a casa, le pegamos la primera limpieza y empezamos a colocar cosas, y luego nos quedamos ya a dormir... ¡qué gozada!

- Sábado: por la mañana seguimos limpiando, ordenando y haciendo compra (qué maravilla tenerlo todo a mano, en nuestra calle hay DE TODO), y por la tarde nos volvemos a la otra casa a por las cosas que aún falta recoger. Después nos vamos a tomar algo con José Emilio, un amigo de León que se ha venido a pasar la tarde, ¡¡¡desde Andorra!!! con cuatro amigos más. Acabamos los diez que íbamos en el piso tomando café y té, y comprobamos que efectivamente cabíamos todos :-)

- Domingo: nos levantamos un poco tarde y seguimos limpiando, colocando y comprando (sí, sí, se puede comprar los domingos, abren casi todas las tiendas) cosas como el aspirador, la tabla de cortar, etc. Cada vez nos gusta más tanto el piso como la calle donde está (o a lo mejor es que echábamos de menos vivir en el centro de una ciudad)

- Lunes y martes: nos vamos adaptando a la nueva rutina: yo me puedo un poco más tarde... Y FREDI VA DANDO UN PASEO A TRABAJAR (todos aquellos que no se lo creían, que sepan que se equivocaron, jajaja)

Bueno, ya os contaré más despacio, ¿ok? Ahora tengo que seguir trabajando...

Sólo cuatro madrugones más

¡Este fin de semana nos mudamos al apartamento!

La llave nos la dará el casero el jueves; ese día nos llevaremos unas cuantas cosas, pero va a estar muy justo para quedarnos a dormir, así que mejor nos vamos el viernes tranquilamente.

Todo eso significa que... ¡ya sólo me quedan cuatro megamadrugones! A partir de la semana que viene podré levantarme casi una hora más tarde, y llegaré una hora antes a casa :-)

Y también hay otras cosas que van a mejorar: yo más de la mitad del camino al trabajo la haré en tranvía, donde sí puedo leer (cada vez que lo intento en el autobús-montaña rusa me mareo un montón), y Fredi podrá ir andando a trabajar (es un paseíto, 40 minutos, pero la verdad es que le vendría fenomenal). Además, al vivir en el centro esperamos que los días de diario nos den de sí un poquito más, aunque sólo sea para acercarnos al Lidl a hacer la compra.

Ay, a ver si la semana pasa rapidito...

Primer mes en el trabajo

Madre mía, ya hace más de un mes que empecé a trabajar aquí, cómo pasa el tiempo...

Y lo curioso es que me siento casi igual de novata que cuando llevaba una semana. Cuando entré, un compañero me comentó que él hasta que no llevaba tres meses en la empresa no empezó a enterarse de lo que le estaban contando, y yo en ese momento pensé que era una burrada, pero ahora entiendo lo que quería decir: hay tanto que aprender, tanto del negocio en sí como de las herramientas que se usan y los procedimientos que hay que seguir para cada cosa, que hay que ir asimilándolo poquito a poco.

No voy a contaros en qué trabajo exactamente porque sería inútil; el otro día se lo intenté explicar a mis hermanas y la cara que iban poniendo a medida que yo hablaba me hizo darlo finalmente por imposible (acabé asumiendo que soy como Chandler, en Friends, el amigo que nadie sabía en qué trabajaba)

Pero para que os hagáis una idea aunque sea así por encima, trabajo en el departamento de informática (= IT, Information Technology) de una multinacional americana. Hasta ahí bien, ¿no?

Ahora viene la parte "trénica" de la explicación: las empresas, cada vez más, se comunican entre ellas mediante mensajes automatizados (por ejemplo, se envían pedidos, facturas, etc.) El departamento donde yo trabajo se llama b2b (business to business), y se encarga, por un lado, de asegurar que todos los mensajes que entran y salen se procesen bien, y por otro, de "construir" nuevos mensajes para ir progresivamente automatizando más tareas.

¿Alguien se ha perdido?

Es normal, yo tampoco me enteraba de nada al principio. Ahora por lo menos tengo una idea de por dónde van los tiros, pero cada vez que me mandan hacer algo tengo que darle cien mil vueltas y hacer cincuenta mil preguntas a mis compañeros (a los que ya voy entendiendo mejor, por cierto). Eso sí, estoy aprendiendo muchísimo, y lo mejor de todo: sin estrés; a las cinco todos para casa y mañana será otro día.

La lluvia y otras delicias meteorológicas

Aquí estoy, en el bus como todos los días, con la diferencia de que hoy está lloviendo. Es curioso: llevo trabajando algo más de un mes y hasta ahora no me había llovido ninguna mañana, y eso que estamos en Irlanda.

Según parece, el invierno aquí es más seco que la primavera y el otoño, lo cual no quiere decir que no llueva, solamente que llueve un poco menos.

Lo bueno de los días de lluvia, como en todas partes, es que hace menos frío. Tampoco es que aquí llegue a bajar demasiado la temperatura (creo que nunca o casi nunca baja de cero); el problema es la humedad, que se cala hasta los huesos por mucho abrigo que se quiera uno poner.

Y otro incordio que nos encotramos de vez en cuando es el viento, que cuando le da por soplar sopla de lo lindo. Molesta cuando hace frío, porque mete más frío todavía, y molesta cuando llueve porque hace que no puedas controlar el paraguas y acabes prefiriendo cerrarlo aunque te cales.

Así que, en resumen, la mejor compra que se puede hacer al llegar a este país es un buen impermeable. Yo me he traído ahora el que tenía en Madrid (ése que es tipo plumífero, largo hasta los pies, como un saco de dormir azul), y es una maravilla: quita el frío, corta el viento y protege de la lluvia.

De todas formas, aquí a la gente lo de la lluvia y el frío les da bastante igual, ellos siguen su vida como si tal cosa, y nosotros ya nos hemos acostumbrado también casi del todo. Lo noté, por ejemplo, cuando volvimos a León en Navidades, que yo normalmente me helaba de frío cuando iba allí (precisamente para León me había comprado el impermeable/saco de dormir), y esta vez estaba a gusto sin tener que ponerme quince capas de ropa.

Total, que uno se acaba acostumbrando a todo. También nos acostumbraremos a la diferencia de horas de sol: aquí en invierno son bastantes menos, esta es la época chunga, pero luego vendrá el verano y será genial porque habrá luz como desde las cinco de la mañana hasta las diez u once de la noche... Lástima que aquí las casas no tengan persianas para dormir hasta tarde los fines de semana.

Sábado de vagueo

Bueno, chicos, llevo toda la semana sin acercarme al ordenador, perdonadme... acabo de subir dos posts que tenía muertos de risa en la PDA desde el miércoles.

La verdad es que ha sido una semana de locura: todas las tardes hemos tenido algo que hacer en el centro, sobre todo con lo del piso y demás, y hemos llegado tarde a casa, así que hemos ido acumulando cansancio y dejando cosas para el fin de semana. Y claro... ahora que ha llegado el fin de semana... todo lo que nos apetece es descansar. Y eso es precisamente lo que estamos haciendo.

Ayer teníamos pensado, ya que era el día Reyes, preparar con Rafa y Hernán una buena cena a la española (aprovechando que nuestras respectivas madres nos han aprovisionado bien de jamón, cecina, lomo, queso, etc.), pero entre el cansancio acumulado y el trancazo considerable que tenemos más de uno, se nos quitaron las ganas. Hoy, en cambio, nos hemos levantado bien tarde y hemos vagueado durante todo el día, así que ya estamos recuperados; es el momento perfecto para disfrutar los manjares que hemos traido desde casa.

Por cierto, espero que los Reyes os hayan traido cosas chulas... nosotros con el apartamento ya nos damos con un canto en los dientes ;-)

¡Ya tenemos piso!

Primer objetivo del año cumplido :-)

Llevábamos unos diez días contestando por teléfono a los anuncios del daft, y consiguiendo más bien poco: todas las agencias cerradas por vacaciones (ya hemos dicho que aquí la gente no se estresa con el trabajo, y mucho menos en estas fechas), y el único apartamento que conseguimos ver (de un particular) no estaba demasiado bien.

Hasta que ayer por fin quedarnos con otro particular para ver un apartamento en el centro, en Parnell Street. Pedían por él un poco más de lo que teníamos pensado pagar, pero decidimos verlo de todas formas.

Y la verdad es que nos gustó un montón. Está en un edificio nuevo, recién acabado, en el quinto piso (= mucha luz), con el portal en la calle principal pero luego las ventanas dando a un jardín interior (= poco ruido).

El apartamento tiene dos dormitorios (con cama de matrimonio y buenos armarios), un baño, un mini-cuartín para la lavadora, una cocina muy cuca y un salón grandecito con balcón. Los suelos son de madera, ¡al fin nos libramos de la moqueta! La cocina y el salón no tienen puerta para separarlos, cosa que a mí en principio no me hacía mucha gracia, pero parece ser que aquí los apartamentos se construyen todos así (por lo visto en otros países de Europa también, será que nosotros somos los raros)

Ventajas adicionales: _el sitio_. Es una calle con mucha vida, pegadita a la zona comercial, muy cerquita del LUAS (el tranvía) y del DART (el cercanías), y con los cines y el Lidl a tiro de piedra (el Lidl además cierra a las nueve de la noche, una maravilla)

Además, el casero parecía muy buena gente (bueno, ya sabéis que yo tengo fama de que todo el mundo me cae bien, pero que conste que no siempre es así, ¿eh?). Tenía la casa puesta con bastante detalle, y al parecer le quedan aún una o dos semanas para tenerlo todo preparado, así que tendremos que esperar un pelín.

¡Qué bien! Una preocupación menos...

Nochevieja en Cáceres

¡Feliz año nuevo!

Ya estamos de vuelta en Dublín, después de la escapada de fin de semana... como buenos españolitos, volvimos a tomarnos las doce uvas al son de las campanadas de la Puerta del Sol.

Esta vez el viaje ha sido un poco más paliza que la semana anterior, porque íbamos más justos de tiempo, pero una vez más ha merecido la pena: aterrizamos en Madrid el viernes por la noche, el sábado llegamos a Cáceres para comer, pasamos el día en familia (¡que se pasó volando!), y después de la cena y las uvas nos fuimos un rato de fiesta con los amigos. El domingo tocó "madrugar" para coger el coche y volver a Madrid, porque por la tarde salía el avión de vuelta... gracias a Dios ayer lunes era fiesta en Irlanda y pudimos dedicarnos a dormir y a vaguear.

Es curioso lo de las fiestas de Nochevieja; en mi grupo de amigos (como supongo que en todos), la forma de celebrar esa noche ha ido pasando por una serie de etapas a lo largo de los años:

I) _Etapa de instituto_: ¡por fin nos dejaban salir en Nochevieja! Elegíamos entre todos a qué cotillón ir, pagábamos una entrada meteórica por una barra libre que no íbamos a aprovechar, nos poníamos de punta en blanco (traje de fiesta, maquillaje/peluquería, zapatos asesinos, etc.) y nos disponíamos heroicamente a pasar frío por la calle (al menos las chicas) y apretujones varios dentro del local, que por supuesto estaba mucho más lleno de lo debido.

II) _Etapa universitaria 1_: nos hartamos de cotillones y decidimos montarnos la fiesta por nuestra cuenta. El primer año aprovechamos que yo acababa de mudarme para montarla en la casa vieja, y al año siguiente fue en el piso de estudiantes donde vivía Fredi en aquellos tiempos. Resultado: más cómodo, más barato y mucho más divertido: nos organizábamos para decorar el local, comprar la comida y bebida, elegir la música, etc. Ya no había que arreglarse tanto, y lo mejor de todo: estábamos entre amigos, disfrutando a nuestra manera. Frío a veces sí que pasábamos un poco, pero daba igual, y también daba igual que al día siguiente tocara limpiar...

III) _Etapa universitaria 2_: un año ya no tuvimos local donde fiestear en Cáceres y nuestra amiga Ame ofreció su chalet en Malpartida, un pueblo que está a unos doce kílómetros de allí; como ya había que coger el coche y esa noche siempre se bebe, decidimos quedarnos también a dormir. Así que la noche tenía dos partes: primero ¡fiesta!, y cuando nos cansábamos, echábamos los colchones en el suelo del salón, nos metíamos cada uno en nuestro saco y hala, ¡a dormir! A la mañana siguiente recogíamos como buenamente podíamos y estábamos en casa a la hora de comer.

IV) _Etapa trabajadora_: van pasando los años y cada vez andamos más repartidos por el mundo, cada uno con nuestro trabajo y nuestra rutina diaria. La Nochevieja se ha convertido en una de esas pocas ocasiones en que podemos juntarnos durante un ratito y ponernos al día; ahora ya no nos importa dónde lo celebremos, ni cómo vayamos vestidos, sólo queda la alegría de reunirnos un año más.

Por supuesto, todos los años son diferentes; a veces faltan unos y a veces otros, y siempre nos da un poco de rabia porque nos gustaría estar todos. Pero también es una alegría cuando llega alguien que no está normalmente: por ejemplo, ésta ha sido la primera Nochevieja cacereña de Fredi, después de dos años teniendo que tomarse las uvas en el trabajo.

En fin, intentaremos repetir más veces estas reuniones... seguro que tendremos muchos motivos para juntarnos y brindar en este año que empieza, especialmente ahora que empiezan a cundir las bodas en el grupo de amigos ;-)