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Nochevieja en Cáceres

¡Feliz año nuevo!

Ya estamos de vuelta en Dublín, después de la escapada de fin de semana... como buenos españolitos, volvimos a tomarnos las doce uvas al son de las campanadas de la Puerta del Sol.

Esta vez el viaje ha sido un poco más paliza que la semana anterior, porque íbamos más justos de tiempo, pero una vez más ha merecido la pena: aterrizamos en Madrid el viernes por la noche, el sábado llegamos a Cáceres para comer, pasamos el día en familia (¡que se pasó volando!), y después de la cena y las uvas nos fuimos un rato de fiesta con los amigos. El domingo tocó "madrugar" para coger el coche y volver a Madrid, porque por la tarde salía el avión de vuelta... gracias a Dios ayer lunes era fiesta en Irlanda y pudimos dedicarnos a dormir y a vaguear.

Es curioso lo de las fiestas de Nochevieja; en mi grupo de amigos (como supongo que en todos), la forma de celebrar esa noche ha ido pasando por una serie de etapas a lo largo de los años:

I) _Etapa de instituto_: ¡por fin nos dejaban salir en Nochevieja! Elegíamos entre todos a qué cotillón ir, pagábamos una entrada meteórica por una barra libre que no íbamos a aprovechar, nos poníamos de punta en blanco (traje de fiesta, maquillaje/peluquería, zapatos asesinos, etc.) y nos disponíamos heroicamente a pasar frío por la calle (al menos las chicas) y apretujones varios dentro del local, que por supuesto estaba mucho más lleno de lo debido.

II) _Etapa universitaria 1_: nos hartamos de cotillones y decidimos montarnos la fiesta por nuestra cuenta. El primer año aprovechamos que yo acababa de mudarme para montarla en la casa vieja, y al año siguiente fue en el piso de estudiantes donde vivía Fredi en aquellos tiempos. Resultado: más cómodo, más barato y mucho más divertido: nos organizábamos para decorar el local, comprar la comida y bebida, elegir la música, etc. Ya no había que arreglarse tanto, y lo mejor de todo: estábamos entre amigos, disfrutando a nuestra manera. Frío a veces sí que pasábamos un poco, pero daba igual, y también daba igual que al día siguiente tocara limpiar...

III) _Etapa universitaria 2_: un año ya no tuvimos local donde fiestear en Cáceres y nuestra amiga Ame ofreció su chalet en Malpartida, un pueblo que está a unos doce kílómetros de allí; como ya había que coger el coche y esa noche siempre se bebe, decidimos quedarnos también a dormir. Así que la noche tenía dos partes: primero ¡fiesta!, y cuando nos cansábamos, echábamos los colchones en el suelo del salón, nos metíamos cada uno en nuestro saco y hala, ¡a dormir! A la mañana siguiente recogíamos como buenamente podíamos y estábamos en casa a la hora de comer.

IV) _Etapa trabajadora_: van pasando los años y cada vez andamos más repartidos por el mundo, cada uno con nuestro trabajo y nuestra rutina diaria. La Nochevieja se ha convertido en una de esas pocas ocasiones en que podemos juntarnos durante un ratito y ponernos al día; ahora ya no nos importa dónde lo celebremos, ni cómo vayamos vestidos, sólo queda la alegría de reunirnos un año más.

Por supuesto, todos los años son diferentes; a veces faltan unos y a veces otros, y siempre nos da un poco de rabia porque nos gustaría estar todos. Pero también es una alegría cuando llega alguien que no está normalmente: por ejemplo, ésta ha sido la primera Nochevieja cacereña de Fredi, después de dos años teniendo que tomarse las uvas en el trabajo.

En fin, intentaremos repetir más veces estas reuniones... seguro que tendremos muchos motivos para juntarnos y brindar en este año que empieza, especialmente ahora que empiezan a cundir las bodas en el grupo de amigos ;-)