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Snowy Pancake Tuesday

Hoy es Martes de Carnaval, eso creo que no hace falta que os lo explique porque en España es una fecha muy conocida; lo que a lo menor no se conoce tanto es que en varios países anglosajones hoy es Pancake Tuesday.

La tradición viene de muy antiguo, y está relacionada, como casi todo en estas fechas, con la Cuaresma. Parece ser que hace muchos siglos durante la Cuaresma no sólo no se podía comer carne, sino tampoco huevos ni leche, por lo que había costumbre el día antes del Miércoles de Ceniza (o sea, el Martes de Carnaval, o sea hoy) de hacer tortitas con todos los huevos y la leche que hubiera por casa, y así acabarlos (y de paso pegarse un buen atracón antes de las penurias, supongo).

Aunque seguramente ya poca gente sepa de dónde viene esta costumbre, el caso es que al menos aquí en Irlanda se sigue manteniendo; hoy había pancakes en el menú de la cantina, y ya ayer uno de mis compañeros nos había mandado a todos la receta, ahí va por si queréis probar:

Basic Pancake Mixture:

4 oz (100g) plain flour
½ teaspoon salt
1 egg
½ pint (250 ml) milk
Lard or fat for frying
Castor sugar and a lemon

Sieve the flour and salt, make a well in the centre and add the egg, working the flour from left to right. Gradually add the milk, beating to make a smooth batter. Mely a small quantity of lard to coat the bottom and sides of a pan. When it is hot and just starting to smoke, pour in a little pancake batter. Cook until set and browned underneath, then toss or turn and cook the other side. Before eating, sprinkle with castor sugar and a squeeze of lemon juice.


¡Ah! Y lo de "Snowy" es porque ha nevado hoy en Dublín... o eso dicen, porque aquí en Citywest donde yo trabajo no se ha visto ni medio copo de nieve.

Panorama bus

Hoy he ido todo el viaje mirando por la ventanilla del autobús (a la ida y a la vuelta), como si fuera de excursión. Me hace "ilu" que ya sea prácticamente de día cuando me toca viajar, y ahora veo mejor los sitios por los que antes siempre pasaba de noche.

Además, a la vuelta he montado en el autobús 69, donde sólo había montado dos o tres veces y nunca había visto absolutamente nada porque siempre daba la casualidad de que los cristales estaban empañadísimos. Por eso me he quedado a cuadros cuando he visto que pasábamos al ladito de una de esas torres redondas medievales que salen en las guías turísticas: como la de la foto... no, espera, ¡era la de la foto!

Es la torre de Clondalkin, por lo visto una de las más antiguas y mejor conservadas del país. Se construyó en el s. VIII, y todavía conserva el remate cónico original en el extremo superior. ¡Es chulísima! Pero ya está metida completamente en un núcleo urbano, ya os digo, con casas y tiendas alrededor, y una carretera pasando por la misma puerta. Ha sido muy curioso.

Vandalismo callejero



Ayer por la mañana oímos en la radio que iba a haber un desfile por las calles principales de Dublín, cerca de donde vivimos nosotros: un grupo de unionistas llegados de Irlanda del Norte (es decir, protestantes) desfilaba en honor de las víctimas de la República Irlandesa, algo que nunca antes se había hecho en Dublín.

Empezaba a las doce y media del mediodía. Desde casa a esa hora se oían a lo lejos el redoble de tambores y la melodía que iban silbando, así que decidimos salir a la calle a verlo; pero yendo hacia Parnell Square, de donde arrancaba el desfile, vimos tal multitud de gente apiñada que no íbamos a poder ver nada, así que fuimos rodeando hacia el puente de O´Connell para verlo pasar desde allí.

Pero el desfile no llegó hasta allí. De hecho, no llegó a salir del punto de origen.

Desde donde estábamos nosotros no se veía mucho, pero se apreciaba a lo lejos que había bulla en la calle O´Connell: vimos llegar varias furgonetas de la Garda (la policía), y luego ¡las vimos dar marcha atrás y largarse! Nos quedamos a cuadros, allí quedaron cuatro gardas y medio, y los que había mantenían mucho la distancia.

La calle O´Connell estaba llena de vallas y materiales de construcción porque ahora están arreglando las aceras, y eso lo aprovecharon muy bien los que estaban armando bulla: vimos a unos cuantos venir a coger ladrillos y vallas y llevárselas para el otro lado para tirárselas a quien fuera. Y un rato después vimos llamas y humo: a saber lo que estarían quemando.

Durante como una hora y media nos quedamos allí atónitos, mirando el tumulto a lo lejos y sin poder creerlo. Luego ya rodeamos otra vez la calle para volver hacia casa, pero al pasar por Henry Street vimos que ya O´Connell estaba despejado y nos acercamos a echar un vistazo junto con los demás mirones. Para que os hagáis una idea, aquí hay unas cuantas fotos de cómo quedó todo.

Luego ya nos fuimos a comer y a hacer unas compras y vimos que por las calles comerciales muchas tiendas tenían la trapa bajada, o habían cerrado mucho antes de lo habitual, por miedo a que les destrozaran los escaparates. Y algunos escaparates del centro sí que se habían llevado pedradas.

Por la tarde ya vimos las imágenes en las noticias: los alborotadores se habían enfrentado con la Garda y los periodistas, tirándoles de todo y quemando hasta unos cuantos coches. El enfrentamiento había durado más de una hora.

Varios heridos en una marcha de víctimas del IRA en Dublín

Ulster.- La Policía se enfrenta a más de 200 simpatizantes del IRA que se manifestaban en el centro de Dublín

La Policía se enfrenta a más de 200 simpatizantes del IRA en Dublín

Las otras víctimas

Está claro que burribestias los hay en todas partes...

Noticias de viejos amigos

¡Qué alegría!

Siempre es una alegría reencontrarse con los viejos amigos, aunque sea a través de una carta, el teléfono, un email... o ¡este blog!

Ayer recibí un email de Isra, un antiguo compañero de la universidad, y al contestar le dí la dirección de BinaryWords; hoy me he llevado un sorpresón al ver que no sólo él había puesto comentarios, sino varias personas más con las que había perdido un poco el contacto (ya sabéis lo que pasa con estas cosas, una vez empiezas a trabajar ya no hay manera, ni los que vivíamos en Madrid conseguíamos quedar nunca)

Me ha hecho mucha ilusión saber de vosotros, chicos, sobre todo trayendo noticias tan buenas ;-)

Un besote muy fuerte

De pasos a producción y otras peripecias (II)

El post anterior en realidad era de ayer, pero no lo he podido terminar hasta esta mañana. Mi idea era contaros por qué los pasos a producción me recuerdan a los exámenes del instituto, o de la universidad, pero me lié a explicar desde el principio lo que es un entorno de producción y al final se me fue el santo al cielo.

Y ya no os voy a contar lo que tenía pensado, que era algo así como una descripción teórica de lo que puede ocurrir en un paso a producción, precisamente porque hoy lo he podido vivir en la práctica: mi primer granito de arena en esta empresa ha salido por fin al mundo real.

Y ha fallado.

Dos veces.

Algo estaba mal puesto en los ficheros de configuración; no había fallado en las pruebas anteriores precisamente porque la configuración es de las pocas cosas que cambia de entorno a entorno, porque cambian los nombres de las máquinas, de las bases de datos, etc. Para arreglarlo ha habido que hacer modificaciones de emergencia... pero emergencia en un entorno tan controlado significa que tienes que hablar con un montón de gente y pedir un montón de aprobaciones y seguir un montón de pasos aunque sea para cambiar una mísera palabra de un fichero, que es lo que ha habido que hacer en este caso.

Dos veces.

Hoy Murphy se ha cebado conmigo.

Ha sido un día largo y complicado, aunque al final todo se arregló sin demasiados problemas. Eso sí, estoy mentalmente agotada, así que me voy ya para la camita, y a ver si mañana viernes pasa pronto ;-)

De pasos a producción y otras peripecias (I)

Hoy se me ha ocurrido pensar que un paso a producción es casi casi como un examen. Y para los que no seáis de informática y os parezca que hablo en chino, no os preocupéis que empiezo por el principio.

Tal como está ahora el mundo, las empresas dependen completamente de sus sistemas informáticos; cada vez se llevan a cabo más gestiones de manera automática, y un simple fallo puede llegar a suponer grandes pérdidas, ya sean monetarias o de otro tipo. Por eso los sistemas de producción de las empresas son (¡o deberían ser!) entornos estables y de acceso muy controlado.

Para conseguir ese nivel de control lo que se hace es no dejar a casi nadie tocar en el entorno de producción (que es donde las cosas ocurren "de verdad"), y a cambio mantener uno o más entornos "de mentira" donde desarrollar apicaciones, hacer pruebas, ensayar cambios, etc.

Os hablo de aplicaciones porque es en lo que yo trabajo, pero esto que estoy contando se aplica a bases de datos, servidores y todo lo que se os ocurra. En total, lo suyo es que haya al menos tres entornos con los que trabajar:

- Desarrollo: es donde se construyen y se empiezan a probar las nuevas aplicaciones. Como los datos que hay ahí son sólo para pruebas, si las cosas fallan no pasa nada, se puede acceder tranquilamente y retocar todo lo que haga falta.

- Preproducción: debería ser una copia lo más parecida posible a producción, para lo que se "refresca" (se copian los datos de producción) cada relativamente poco. Es donde se hace el "ensayo general": se instala la nueva aplicación y se estudia su comportamiento en situaciones "casi reales", se hacen pruebas más exhaustivas, y si falla algo todavía se está a tiempo de arreglarlo (con la diferencia de que hay que pedir permiso para tocar cualquier cosa, lo que en la práctica es un engorro, y además tu jefe se entera siempre de si algo falla, así que más vale hacerlo bien)

- Producción: es el entorno "de verdad", el "pata negra", al que los desarrolladores no tienen acceso (o si acaso lo tienen sólo para leer datos). Todos los cambios en producción tienen que estar aprobados previamente por un responsable, y sólo los pueden realizar determinadas personas; es tarea de los desarrolladores preparar unos scripts de instalación y unas instrucciones detalladas para que el instalador siempre sepa qué pasos tiene que seguir, incluyendo cómo dar marcha atrás si algo va mal.

A eso es a lo que llamamos paso a producción, al momento de instalar la nueva aplicación en el entorno real. En la preparación de ese momento hay que tener en cuenta muchos detalles (cómo afectará el cambio a otros sistemas, o a los usuarios, si habrá que interrumpir temporalmente el servicio, etc.), y todo lo que pueda fallar tiene que estar ya previsto, para eso precisamente sirve instalar primero en el entorno de preproducción.

Pero como todos conocemos ya la ley de Murphy y sabemos que no se puede preverlo absolutamente todo (y menos si hablamos de informática), los días que hay paso a producción se tienen unos nervios parecidos a los del día de un examen, o al menos a mí me pasa: cruzas los dedos, respiras hondo y piensas "Dios mío, que salga todo bien".

De pasos a producción y otras peripecias (I)

Hoy se me ha ocurrido pensar que un paso a producción es casi casi como un examen. Y para los que no seáis de informática y os parezca que hablo en chino, no os preocupéis que empiezo por el principio.

Tal como está ahora el mundo, las empresas dependen completamente de sus sistemas informáticos; cada vez se llevan a cabo más gestiones de manera automática, y un simple fallo puede llegar a suponer grandes pérdidas, ya sean monetarias o de otro tipo. Por eso los sistemas de producción de las empresas son (¡o deberían ser!) entornos estables y de acceso muy controlado.

Para conseguir ese nivel de control lo que se hace es no dejar a casi nadie tocar en el entorno de producción (que es donde las cosas ocurren "de verdad"), y a cambio mantener uno o más entornos "de mentira" donde desarrollar apicaciones, hacer pruebas, ensayar cambios, etc.

Os hablo de aplicaciones porque es en lo que yo trabajo, pero esto que estoy contando se aplica a bases de datos, servidores y todo lo que se os ocurra. En total, lo suyo es que haya al menos tres entornos con los que trabajar:

- Desarrollo: es donde se construyen y se empiezan a probar las nuevas aplicaciones. Como los datos que hay ahí son sólo para pruebas, si las cosas fallan no pasa nada, se puede acceder tranquilamente y retocar todo lo que haga falta.

- Preproducción: debería ser una copia lo más parecida posible a producción, para lo que se "refresca" (se copian los datos de producción) cada relativamente poco. Es donde se hace el "ensayo general": se instala la nueva aplicación y se estudia su comportamiento en situaciones "casi reales", se hacen pruebas más exhaustivas, y si falla algo todavía se está a tiempo de arreglarlo (con la diferencia de que hay que pedir permiso para tocar cualquier cosa, lo que en la práctica es un engorro, y además tu jefe se entera siempre de si algo falla, así que más vale hacerlo bien)

- Producción: es el entorno "de verdad", el "pata negra", al que los desarrolladores no tienen acceso (o si acaso lo tienen sólo para leer datos). Todos los cambios en producción tienen que estar aprobados previamente por un responsable, y sólo los pueden realizar determinadas personas; es tarea de los desarrolladores preparar unos scripts de instalación y unas instrucciones detalladas para que el instalador siempre sepa qué pasos tiene que seguir, incluyendo cómo dar marcha atrás si algo va mal.

A eso es a lo que llamamos paso a producción, al momento de instalar la nueva aplicación en el entorno real. En la preparación de ese momento hay que tener en cuenta muchos detalles (cómo afectará el cambio a otros sistemas, o a los usuarios, si habrá que interrumpir temporalmente el servicio, etc.), y todo lo que pueda fallar tiene que estar ya previsto, para eso precisamente sirve instalar primero en el entorno de preproducción.

Pero como todos conocemos ya la ley de Murphy y sabemos que no se puede preverlo absolutamente todo (y menos si hablamos de informática), los días que hay paso a producción se tienen unos nervios parecidos a los del día de un examen, o al menos a mí me pasa: cruzas los dedos, respiras hondo y piensas "Dios mío, que salga todo bien".

Españoles en el Ivy Exchange

Este fin de semana hemos conocido a Héctor y Carmen, una pareja de alicantinos que han venido también a probar suerte a Dublín; contactaron con nosotros a través de este blog (y gracias a spaniards.es), y luego nos dimos cuenta de que vivíamos todos en el mismo edificio.

Esto es un complejo de apartamentos bastante grande (laberíntico, por cierto), tan nuevo que todavía lo están rematando, y se está llenando de gente joven y extranjera, el tipo de gente que prefiere vivir en el centro de Dublín. Y por supuesto no somos los únicos españolitos: varias veces nos habíamos cruzado con gente en el portal y nos habían dado ganas de saludar en castellano, hasta que el sábado ya me lancé a hablar con un chico en los ascensores y acerté: justo se estaban mudando su novia y él a uno de los bloques más nuevos, y tenían más amigos españoles viviendo también aquí.

La verdad es que en Dublín, y sobre todo en el centro, el número de españolitos por metro cuadrado debe de ser impresionante; por lo visto somos la segunda comunidad extranjera más importante (después de los polacos y muy, muy por detrás de ellos), y eso se nota al oír a la gente hablando por la calle, o en el cine, o al preguntar a los dependientes en muchas tiendas. Además, no sé si es que siempre nos las apañamos para hacernos notar estemos donde estemos, o que entre nosotros mismos nos distinguimos con más facilidad, pero el caso es que rápidamente vamos desarrollando la habilidad de reconocer a los otros españoles nada más verlos.

Viernes ""casual""

En todas las empresas en las que he trabajado, incluyendo la actual, los viernes se puede vestir de manera un poco más informal; esto es a lo que llaman vestir de casual, y tiene toda la pinta de ser una idea copiada de los estadounidenses.

Claro, que en el caso de mi empresa actual debería más bien decir que los viernes se viste de manera todavía más informal; teniendo en cuenta que de lunes a jueves nadie aparece por la oficina con traje (y digo nadie, tenga el cargo que tenga, doy fe), los viernes lo habitual es ver a los compañeros con vaqueros y camiseta.

¿Y sabéis qué? Que me gusta. Me da la sensación de que con ello se pretende que la gente se encuentre a gusto en su trabajo, en lugar de preocuparse por mantener la fachada y aparentar. Claro que también ayuda que nuestro trabajo no sea de cara al cliente, por supuesto, no es como si estuviéramos hablando de consultoría (donde todo lo que cuenta es la fachada porque al fin y al cabo lo importante es "venderle la moto" al cliente)

Además, me parece que la vestimenta informal sirve también para romper un poco con la sensación de jerarquía de la oficina. Cuando yo veo a mi jefe llegar el viernes por la mañana con sus vaqueros y su camiseta del Chelsea no sólo no le pierdo el respeto, sino todo lo contrario: veo que también él está deseando que se acabe la jornada laboral para disfrutar del fin de semana, como los demás.

Por cierto, que yo también me voy adaptando a este ritmo irlandés: los viernes suelo ir a trabajr en vaqueros, por ejemplo, y en cuanto llega la hora, ¡a disfrutar del fin de semana!

Sigo leyendo en el autobús

Lo siento chicos, para hoy no tengo post preparado porque me he pasado el viaje de ida y el de vuelta leyendo.

Desde siempre me ha encantado leer, desde que era pequeñita, pero desde que empecé a trabajar he tenido temporadas en las que no encontraba tiempo. Normalmente dependía del proyecto que me tocara: si tenía que ir en metro aprovechaba para leer, y si me tocaba irme fuera de Madrid (a Barcelona, Bilbao, Zaragoza...) podía leer todavía más, entre viajes y ratos libres; otras temporadas el cliente estaba más cerca y podía ir andando a trabajar, lo cual era todo un lujo para Madrid y además estaba muy bien porque hacía más ejercicio, pero a cambio leía mucho menos.

Al llegar a Dublín empecé a leer más otra vez (en inglés, of course), pero luego encontré trabajo y otra vez perdí el hilo, y Fredi igual... así que ahora tenemos un montón de libros esperando, haciendo cola en la estantería (bueno, digo estantería por decir, que todavía no tenemos estantería donde ponerlos, para ser más exactos están repartidos de mala manera entre el armario, la mesa del salón y una maleta)

A ver cuánto me dura el libro con el que estoy ahora, yo calculo que del fin de semana no pasa :-)

Ya puedo leer en el autobús

Bueno, pues parece que ya me voy acostumbrando a los vaivenes del autobús; antes siempre me mareaba si intentaba leer durante el viaje, y hace un par de días lo volví a intentar y ¡lo conseguí! Que bien, estoy enganchadilla con un libro bastante tonto pero divertido: The undomestic godess, de Sophie Kinsella.

Ahora los viajes en el bus se me hacen todavía más cortos. Y además los días, como ya van teniendo más horas de luz, parecen más largos: cuando empecé a trabajar llegaba a la oficina de noche y salía de noche, y ahora es casi todo lo contrario. ¡Qué maravilla!

Feliz San Valentín

Hoy es el día de los enamorados: ¡felicidades!

Sí, sí, ya sé... este día se ha convertido en "San Corte Inglés" con tanto merchandising... pero tengo que reconocer que me ha hecho ilusión encontrarme hoy la cafetería de la empresa llena de globos y corazoncitos rojos.

Además, hemos tenido un menú especial de San Valentín (bueno, más bien los nombres de los platos eran más peliculeros que normalmente, pero estaba todo muy rico) y música tipo Kiss FM por megafonía durante la comida.

Y hablando de música: con el periódico (que se puede coger gratis por las mañanas si llegas pronto a la oficina) venía hoy un CD de baladas típicas celtas, a ver qué tal está.


Feliz San Valentín

Hoy es el día de los enamorados: ¡felicidades!

Sí, sí, ya sé... este día se ha convertido en "San Corte Inglés" con tanto merchandising... pero tengo que reconocer que me ha hecho ilusión encontrarme hoy la cafetería de la empresa llena de globos y corazoncitos rojos.

Además, hemos tenido un menú especial de San Valentín (bueno, más bien los nombres de los platos eran más peliculeros que normalmente, pero estaba todo muy rico) y música tipo Kiss FM por megafonía durante la comida.

Y hablando de música: con el periódico (que se puede coger gratis por las mañanas si llegas pronto a la oficina) venía hoy un CD de baladas típicas celtas, a ver qué tal está.