Skip to content

Comunidades virtuales

Este fin de semana hemos conocido por fin en persona a Miguel Ángel, otro aventurero que se ha decidido a dejar España por un tiempo y venir a dar una vuelta a ver qué le ofrece Irlanda :-)

Con él son ya varios los españoles a quienes hemos conocido primero "virtualmente", porque contactaron con Fredi o conmigo a través de los blogs o de la comunidad de Spaniards, y ya después hemos quedado aquí en Dublín para conocernos "físicamente". Para mí esta es una situación totalmente nueva; hasta hace bien poco no me planteaba internet como un sitio donde conocer gente nueva, sino como un modo de mantener un contacto con las personas que ya conocía... aunque claro, supongo que era porque mi concepto de "conocer gente nueva a través de internet" se basaba en los chat rooms, las webs de contactos, etc., y por eso no me habían atraído nunca, siempre me ha dado la impresión de que la gente miente más que habla (o escribe) en esos sitios.

Pero ahora con las comunidades virtuales es distinto. Una persona puede ponerse en contacto contigo porque haya leído tu blog, o haya visto una foto tuya en Flickr que le haya gustado, o porque haya visto tu perfil en Neurona o en Linkedin... el caso es que de alguna manera te ha encontrado y ha visto que tiene alguna afinidad contigo, o quiere pedirte consejo sobre algo... gracias a estas comunidades, internet nos permite no sólo obtener un montón de información "anónima", sino también ponernos en contacto con personas que nos pueden contar su experiencia o visión personal sobre los temas que nos interesan. El potencial de todo esto me parece impresionante.

El caso es que hace cinco años nos parecía que internet había avanzado una barbaridad y que ya no se podía ir más allá... y ahora fijaos dónde estamos... quién sabe adónde podemos llegar ;-)

Actualización: lo he estado pensando y al final me he acordado de que esto de conocer gente por internet no es tan tan nuevo para mí...

Hará unos tres años, a través de un compañero del curso de traducción al que estaba apuntada, conocí la lista de correo Traducción en España, donde traductores y estudiantes de traducción preguntan dudas, comparten información y demás. Me encantó: me convertí en una "oyente habitual" de la lista, y llegué a ir varias veces a la quedada que se organizaba todos los meses (y seguramente se siga organizando) en el Café Comercial de Madrid, en la Glorieta de Bilbao... en esas quedadas tuve oportunidad de "ponerles cara" a varias de las personas que más participaban en la lista, charlar un rato con ellas y aprender todavía un poco más.

Pero creo que la diferencia entre entonces y ahora es que entonces yo era una mera oyente, alguien que recibía información pero no tenía nada que aportar (o más bien no creía tener nada que aportar), mientras que ahora me da la sensación de que al menos tengo unas experiencias que contar, que puede que no sean gran cosa, pero que aun así les pueden servir de ayuda a otras personas.

¿Volver a trabajar o quedarse en casa cuidando a los niños?

Estaba respondiendo al comentario de Eneko en mi post anterior, y como vi que tenía para explayarme un rato, mejor lo escribo en un post nuevo.

La pregunta era: ¿Y no has pensado en no trabajar durante los dos primeros años o así?

Pues la verdad es que es complicado...

Para empezar, Fredi no está convencido de que aguante toda la baja maternal en casa sin querer volver a trabajar; en total, contando la baja ordinaria y la extendida, son ocho meses.

Hablando con personas cercanas que han pasado por la misma situación, he visto un poco de todo. Por un lado, mi cuñada por ejemplo decía que tenía muchas ganas de volver a trabajar después de la baja (que en España, recordemos, es de 16 semanas), y al preguntarle aquí a una compañera de trabajo me definió esa sensación de una forma muy gráfica: Oh my God, I need to use my brain again! (Dios mío, ¡necesito volver a utilizar el cerebro!) :-D

Pero por otro lado sé que mi hermana ha estado supercontenta con el año que ha estado sin trabajar y cuidando de su niña (¡felicidades, Isabel, que hoy cumples un añito!); yo la he visto superfeliz todo este tiempo. Claro, que eso de pedir una excedencia como ha hecho ella es un lujo que en España sólo pueden permitirse los funcionarios... no quiero ni pensar en cómo hubiera sido esto si yo aún trabajara en una consultora en Madrid.

Yo por mi parte creo que ocho meses está bien, es ya un cierto privilegio sobre la que sería mi situación si estuviera en España, y además me apetece un montón pasar ese tiempo con nuestra hija. Me lo planteo como una nueva etapa de la vida, donde sin duda las dos, Irene y yo, aprenderemos un montón de cosas... y a lo mejor después resulta que me encuentro con que no me apetece volver a trabajar, porque todo es posible... aunque yo creo que sí me apetecerá, por varias razones:

- Porque me gusta mi trabajo, lo disfruto y creo que se me da bien.

- Porque en mi caso el ambiente de trabajo no es estresante, se trabajan sólo las horas necesarias, y es un sitio donde respetan y cuidan a los empleados.

- Porque como a casi todas las mujeres de mi generación, me han educado (y he estudiado) para salir al mundo a valerme por mí misma, y una vez que he probado cómo es el mundo laboral, puede que no sea capaz de adaptarme del todo a quedarme en casa.

Así que quiero por lo menos intentarlo, volver después de unos meses cuidando a Irene y ver qué tal nos organizamos, si es factible seguir trabajando los dos. Si no funciona, siempre podemos replanteárnoslo, pero lo que no quiero es tomar la decisión de quedarme en casa y luego después de muchos años encontrarme con que me arrepiento de no haberlo intentado.

Y claro que me dará una pena tremenda dejar a la niña tan pequeñita en la guardería... y claro que el día a día será una locura y que acabaremos agotados... pero todo eso tendremos que irlo viendo día a día, y si hay que tomar otra decisión, se tomará en su momento.

También por supuesto está el tema económico... pero de ése hablaremos otro día, que se acabó mi hora de la comida y tengo que volver a trabajar :-)

Un año y un día



Hoy hace exactamente un año y un día que nos casamos Fredi y yo :-)

Mirando hacia atrás, lo recuerdo como uno de los días más felices de mi vida, aunque al mismo tiempo siento que se me quedó corto, que me hubiera gustado estirarlo un poco más para poder disfrutar mejor de la compañía de las personas más queridas: de los familiares más cercanos, de los amigos de verdad... de esas personas que no necesitan decirnos que nos quieren, porque nos lo demuestran día a día estemos cerca o lejos... de esas personas que aquel día pusieron su granito de arena para dibujar el precioso cuadro que véis en la foto.

Y sé que mucha gente se pregunta: ¿pero de verdad cambia algo cuando te casas? Pues seguramente en muchos casos no, pero en el nuestro tengo que decir que sí, aunque en gran parte se debe a que nosotros decidimos aprovechar que nos casábamos para empezar verdaderamente una nueva vida: nuevo estado civil, nuevo país, nueva casa, nuevo trabajo... era un futuro incierto y no sabíamos cómo nos iba a salir, pero nos lanzamos a ello con ilusión.

... Y la verdad es que no podemos hacer otra cosa que estar agradecidos por todo lo que nos ha pasado desde entonces: hemos tenido la oportunidad de superarnos a nosotros mismos, de empezar un camino juntos y formar una familia, ¡que dentro de unos meses ya será de tres miembros! Por supuesto, no todo ha sido fácil, y el estar lejos de la familia y los amigos a veces se nos hace un poco duro, pero creo que las experiencias que estamos viviendo nos están haciendo crecer interiormente, y nos hacen valorar aún mucho más las cosas que son importantes en la vida.

Así, que... de todo corazón, gracias a todos los que estuvisteis en Cáceres hace un año para pasar aquel día tan feliz con nosotros, pero gracias mucho más por haber seguido apoyándonos y dándonos vuestro cariño desde entonces, ahora que la distancia lo hace todo un poco más difícil... ¡gracias!