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Ya empezamos con el "teething"

El martes, mientras comía con otras madres después del yoga, Irene se despertó, cosa rara en ella, que normalmente duerme como un tronco a esas horas. El caso es que me la puse en el regazo, y ella empezó a chuparse las manos, como hace siempre desde hace un par de semanas, y la mamá que estaba enfrente de mí me dijo toda convencida: "seguramente ya está empezando con los dientes, porque tiene las mejillas coloradas".

Yo era la primera vez que oía lo de las mejillas y los dientes, pero sí que es verdad que las mejillas de Irene llevaban coloradotas unos días...

Ayer miércoles la niña estuvo más dormilona de lo normal, como cansona, sin muchas ganas de jugar, y de vez en cuando protestaba como quejándose y llevándose las manos a la boca. A media tarde me pareció al darle un beso que estaba bastante calentita, y se me ocurrió ponerle el termómetro a ver si tenía algo de fiebre, pero resulta que el termómetro superferolítico de Chicco que nos han regalado es tan tan sofisticado que si lo usas tres veces seguidas te da tres temperaturas distintas (o a lo mejor es que yo no lo sé utilizar), con lo que sólo me sirvió un poco de orientación: de tener, tenía sólo unas decimillas, nada preocupante.

Y por fin, llegó el síntoma definitivo: la caca era más líquida de lo normal, otra de las cosas que dicen que suelen pasar cuando se empieza con los dientes, así que ya no le dimos más vueltas. Eso no quiere decir que le vayan a empezar a salir los dientes ya, ni mucho menos... sólo es que le están empezando a molestar las encías, y como dicen por ahí, le están empezando a cuajar los dientes.

Hoy Irene ha estado igual de activa y simpática que siempre, supongo que esto irá por días, unos mejor y otros peor; pero eso sí, definitivamente ya ha empezado la fase de llevárselo todo a la boca, así que le hemos comprado un par de mordedores para que se entretenga hincándoles el diente ;-)

Finde con los primos

Irene ha pasado este fin de semana con sus primos Ángel y Alberto, que han venido con su padre desde Madrid para conocerla; Ángel tiene diez años y Alberto cumplirá pronto los siete... ¡madre mía qué mayores están los dos! No les habíamos visto desde la boda de mi primo Carlos, en agosto del año pasado. Es increíble lo que llega a cambiar un niño en unos pocos meses.

Nos lo hemos pasado muy bien; el viernes cuando llegaron ya era tarde e Irene ya estaba dormidita, así que no la conocieron hasta el sábado por la mañana. El sábado pasamos el día dando una vuelta por Dublín, y tuvimos doble la suerte de que nos salió un día de sol esplendoroso y que Irene se portó como una campeona: toda la mañana durmiendo ¡y sin comer desde las siete y media de la mañana! A la una o así hicimos un alto en el camino, en el Stephen's Green shopping centre, donde me habían comentado que había unas instalaciones muy buenas para los bebés, y es verdad: tienen una changing room con cuatro cambiadores muy amplios y cómodos y una feeding room con dos sillones, un lavabo, un par de calientabiberones y musiquita de Mozart (la misma canción todo el rato, pero bueno...)

Luego estuvimos comiendo en el T.G.I. Friday's (por cierto, yo no había caído en que son las siglas de Thank God It´s Friday!), y dando otro paseíto hasta que Irene decidió que tenía hambre otra vez, y como andábamos llegando a Suffolk Street, repetimos en la cafetería de la oficina de turismo, que tan bien nos había ido la semana anterior. Y de allí nos fuimos a conocer la destilería Jameson, que no está mal (aunque a los niños se les hizo un poco aburridilla la visita guiada toda en inglés :-)), y luego a casita temprano, que a Irene le tocaba baño, cena y cunita. Acabamos el día con una pizza del Domino´s y una partidita al Mario Kart en la Nintendo DS (no sé quién se lo pasó mejor jugando, si los niños o su tito Fredi :-D)

Y hoy ya nos hemos vuelto a quedar solitos los tres. Irene está más espabilada cada día que pasa, es alucinante: ya se va enterando de lo que pasa a su alrededor y ha aprendido a protestar cuando algo no le gusta, de vez en cuando monta unos escándalos... sobre todo a la hora de dormir, ¡no le gusta nada irse a la cunita! Mi madre y mi hermana dicen que en eso se parece a su madre :-D

Y hablando de irse a la cama... yo debería irme ya a dormir... veeeeeeenga, ya me voooooooooooy...

Irene y su sonajero

Irene ya tiene su primer juguete preferido de la historia: ¡el sonajero!

Lo ha heredado de su prima Isabel, que a su vez lo heredó de sus primas mayores (¡gracias, Ana y Blanca!), y le encanta. Empezamos a dárselo hace tres o cuatro días, cuando nos dimos cuenta de que ya empezaba a jugar un montón con las manos: las mira, las mueve, las chupa y agarra cosas casi sin querer, como la mantita con la que la tapamos. Así que empezamos a darle juguetes, bueno, más bien a ponérselos en la mano, porque ella sola todavía no los agarra... pero si le pones por ejemplo el sonajero, enreda un rato con él, se lo lleva a la boca y a veces hasta ¡se lo cambia de mano! Hasta que al rato se le cae y ella se distrae con otra cosa :-)

Ahora mismo la tengo enfrente sentada en su hamaquita; a ratos juega con el sonajero y a ratos "conversa " conmigo, dedicándome sonrisas y practicando sonidos con la boca muy abierta (el auuuu le sale bastante bien) Pero ya va teniendo ojitos de sueño, me parece que dentro de poco va a tocar siesta...

Hoy además se ha quedado muy relajadita después de la clase de masaje. Tocaba aprender a masajear la carita y la espalda, y luego hemos repasado todo lo de las semanas anteriores: piernas, barriguita, pecho y bracitos, las dos nos lo hemos pasado fenomenal. Y luego hemos pasado un ratito con Jimena y su mamá, a quien por cierto también le ha gustado el sonajero de Irene :-D

San Patricio a la española



Entre unas cosas y otras se me ha pasado contaros qué tal lo pasamos los Spaniards el día de San Patricio...

Como ya es un poco tarde y además tengo mucho morro, aprovecho que otros ya lo han contado: así lo cuenta Fredi, así lo cuenta Miguev y así lo cuenta Carlota.

Y como San Patricio este año caía en sábado, han pasado la fiesta al lunes, así que este fin de semana ha tenido un día de propina, que hemos aprovechado para descansar un poquito y reducir (que no liquidar) la montaña de ropa que teníamos para planchar :-)

Que paséis todos buena semana; mañana os cuento cositas de Irene.

Vamos progresando

Bueno, pues parece que a Irene ya le está empezando a gustar el Maxi-Cosi.

Hoy la he sacado a pasear en el Maxi-Cosi en lugar del capazo, para ver si se iba acostumbrando, y la cosa ha ido fenomenal, se ha quedado dormidita nada más sentarla (vaaale, ya tenía mucho sueño y se hubiera dormido donde fuera, pero aun así es buena señal). Hemos dado un paseíto corto, de más o menos una hora, básicamente de casa al Jervis y vuelta, porque dicen que no es bueno que los bebés pequeños pasen ratos demasiado largos en estas sillitas, se supone que deben estar totalmente echados la mayor parte del tiempo. Así que cuando hemos llegado a casa la he pasado al capazo, y ella ha abierto un ojo cuando le he quitado el abrigo pero luego ha seguido durmiendo tranquilamente :-)

Total, que he quedado muy contenta con este ensayo; también quería probar hoy porque pasado mañana viernes voy a llevar a Irene de excursión a mi empresa, a que la conozcan mis compañeros de trabajo, y resulta que cuando le dije a mi jefe que me iba a acercar a verles (lógicamente en LUAS y autobús, porque no tenemos coche), me contestó que hiciera el favor de coger un taxi y pedir recibo, que ellos me lo pagaban. Yo flipé en colores, ya se me estaban olvidando estos detalles...

Así que fenomenal, por lo menos a Irene el asiento en sí ya le gusta, lo que creo que no le gusta tanto es montar en coche, ya veremos a ver qué tal en el taxi. Yo no sé si es porque se ve encerrada o por qué, intentaremos entretenerla para que el viaje se le haga corto (no sé cuánto tardaremos en llegar a Citywest, en distancia no es mucha, unos quince kilómetros, pero dependiendo del tráfico puede ser un infierno ir desde el centro de Dublín hasta allí)

En fin, ya os contaré. Y cambiando de tema, ¡Irene está creciendo que es una barbaridad! Ya lleva ropita de bebé de tres meses (hasta ahora habíamos estado aguantando con la de un mes, pero ahora ya entiendo por qué, me acaba de explicar mi hermana que la talla de un mes se supone que dura desde uno hasta tres meses), y no es porque sea mi hija ni nada, pero ¡está preciosa! :-D

Además, se la ve cada día más espabilada: ya agarra cosas con las manos, aunque todavía yo creo que sin darse mucha cuenta, sonríe muchísimo y hace un montón de sonidos (según su padre, dice agú). Y si la ponemos boca abajo (haciendo "el tortugo", como dice mi hermano), ya no llora y va aguantando un ratito con la cabeza levantada. Le sigue encantando el baño, y parece que el masajito que le damos justo antes también le gusta... lo que no le gusta nada pero nada de nada es que la saquemos del agua y la vistamos, llora como una desesperada, jajaja. Y luego a la hora de dormir depende un poco del día, pero en general yo creo que va tardando menos en caer, normalmente a las nueve y media ya está dormida como un angelito.

Ay, ¡pero qué bonita está! Perdonad que no ponga fotos en el blog, es que no nos gusta poner fotos nuestras en internet. Las fotos las tenemos en Flickr; si alguno tenéis interés en verlas, dadme un toque y veremos qué se puede hacer.

Yoga, masajitos y Maxi-Cosi

Buf, empecé esta entrada el martes y hasta hoy sábado no he podido terminarla, al final voy a tener que hacer un resumen de la semana, como siempre, sorry!

El martes, como casi todas las semanas, Irene y yo fuimos a yoga... ¡y pudimos seguir toda la clase entera! ¡BIEEEEEEEEEEEN! Menos mal, después de lo tontina que estuvo la semana anterior, que tuve que salirme un rato con ella porque no había manera de que dejara de gimotear. Esta vez, en cambio, estuvo superentretenida, y después se quedó dormidita como una niña buena para que pudiéramos ir a comer con las demás mamás. Los martes siempre se nos pasa el día volando...

Y luego el jueves empezamos con las clases de masaje para bebés, también en el mismo centro donde vamos a yoga. Es un ciclo de cuatro clases; de momento hemos aprendido a masajear las piernas y la barriguita del bebé, y a Irene parece que le va gustando, seguimos practicando en casa todos los días para que se vaya acostumbrando a los masajitos. Y quién lo iba a decir, con lo asquerosilla que soy yo para esas cosas, que me pringo las manos con aceite y no me importa, lo disfruto un montón :-)

Por cierto, que el jueves también vino la Local Health Nurse a hacerle a Irene la revisión de los tres meses (mi amiga Deirdre estaba de curso así que esta vez vino una tal Mary, también jovencita y muy simpática). Mi hija está hecha una campeona, como siempre: 5.900 kg de peso, 58 cm de altura (no ha crecido en unas cuantas semanas, pero por lo visto eso es normal, crecen a estirones), y 40 cm de perímetro craneal. Según Mary es una niña muy espabilada, y la verdad es que se ve que se está desarrollando estupendamente: sonríe muchísimo, hace ruiditos y ya "mantiene conversaciones" (primero escucha, y luego cuando le toca el turno, "habla" a su manera). También sostiene ya muy bien la cabecita, aunque si la pones boca abajo todavía no hace mucho "el tortugo", como dice mi hermano :-D

Y el viernes la novedad es que vino el Maxi-Cosi que habíamos encargado, aunque no lo hemos estrenado hasta hoy para ir a la barbacoa de cumpleaños de Rafa. A Irene la sillita como tal no le ha parecido mal: iba sentada tan contenta viendo el panorama... hasta que la hemos metido en el coche de Rafa, y se ve que eso de estar encerrada ya no le ha gustado nada, la pobre se ha pasado todo el viaje llorando... y a la vuelta igual, allí estaba tan contenta y al entrar en el coche se ha pillado otro berre. Eso sí, hoy en la cunita ha caído rendida después de tantas emociones.

El día de barbacoa la verdad es que ha estado muy bien, más por la buena compañía que por el tiempo, que sólo nos ha acompañado a medias (al menos no ha llovido, aunque hiciera fresco). Y ahora yo también me voy a la camita que estoy rendida... ¡hasta la próxima!

Primera semana solas: ¡prueba superada!

¡Por fin es viernes! :-D

Bueno, pues la primera semana con Irene a solas ha ido bastante bien, los días se han pasado volando, lo cual es buena señal.

Más o menos el día a día es de la siguiente manera: por la mañana Irene se despierta sobre las ocho, después de haberse levantado para comer tres veces durante la noche: hacia las doce, las tres y media y las seis y media (todo esto media hora arriba, media hora abajo). Entonces me la llevo al salón, la siento en la hamaquita y desayuno yo, mientras le hago monerías y le canto para que se entretenga, y luego como aguanta otro rato más en la hamaca intento planchar un ratito, o hacer alguna otra cosa por el salón. Cuando empieza a quejarse (normalmente porque empieza a tener sueño otra vez), la saco de la hamaquita y la paseo un rato en brazos hasta que medio se duerme, luego la paso al cochecito y la tía siempre se espabila, pero moviendo el cochecito un rato vuelve a caer. Mientras ella duerme aprovecho para vestirme yo y preparar las cosas para salir a dar un paseo.

A veces salimos de paseo un poco antes, sobre las diez, y a veces un poco después, como a las doce, dependiendo de cómo le pille la siesta de la mañana, que a veces es antes y a veces después de la segunda toma del día. Antes la niña se pasaba todo el paseo dormidita, pero ahora abre los ojos de vez en cuando, se queda un rato mirando el paisaje (el cielo, en realidad, no creo que vea mucho más tumbada en el cochecito) y luego se vuelve a dormir. Unos días vamos a hacer recados, al supermercado y tal, y otros, como hoy, nos dedicamos simplemente a callejear, sobre todo si hace sol (hoy no hacía sol, estaba nublado, pero bueno)

Al llegar de nuevo a casa, si Irene ha cogido bien el sueño, aguanta un rato más dormida en el cochecito, y yo aprovecho para hacer cosas por casa o descansar un rato en el sofá. Luego cuando se despierta le doy de comer, y luego otra vez a la hamaquita y a comer yo (comidita rica que me ha dejado Fredi en el congelador, no os creáis que se cocinar todavía). Al rato le vuelve a entrar sueño y vuelta a empezar: un ratito en brazos, unos cuantos meneos en el cochecito y una siesta, que esta vez es más cortita, de media hora a una hora, y yo me duermo un rato también.

Luego por la tarde entre toma y toma jugamos un rato las dos juntitas, y cuando nos queremos dar cuenta, ¡ha llegado papá! Papá coge a Irene en brazos y ya no la suelta en toda la tarde, jajaja. Hacia las ocho u ocho y media la bañamos, le damos otra vez de comer y luego en teoría toca ir a la cunita a dormir... solo que Irene normalmente opina que no le da la gana dormirse, así que ahora la estrategia es estar tranquilitos con ella en la habitación hasta que le entre sueño, y entonces sí que a la cunita a dormir.

Por cierto, de momento hemos desistido de intentar darle la leche en biberón: después de cinco días probando y no consiguiendo más que hacerla llorar desconsoladamente, hemos pensado que por el momento no es necesario, así que lo dejamos para cuando haga realmente falta. Muchas gracias a todos por vuestros consejos (y vuestras tetinas ;-))

Y bueno, así son nuestros días de lunes a viernes... los fines de semana hemos quedado Fredi y yo en que un día toca limpiar y otro hacer vida social; por lo pronto mañana vienen Txm y Bea a comer, por lo que lo de limpiar esta semana lo dejamos para el domingo :-D