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Fines de semana sociales

Buf, vaya dos fines de semana que llevamos, qué bien lo hemos pasado... Ahora con eso de vivir lejos tenemos que hacer un poco más de esfuerzo para ver a los amigos, pero la verdad es que merece la pena.

El sábado pasado estaba Hernán de visita en Dublín, y fuimos a visitarle a casa de Rafa e Inés. Nos fuimos juntando unos cuantos, y como hacía casi bueno y se estaba bien en el jardín, al final acabamos haciendo barbacoa; el día estuvo muy bien, la pena es que tuvimos que irnos un poco pronto (los horarios de Irene no perdonan), justo cuando llegaba miguev y Alfonso aún estaba por llegar.

Y este sábado quedamos para comer en el centro con unos antiguos compañeros de Fredi: Celeste, Cristina y Mike, un poco como despedida porque Cristina y Mike se vuelven a vivir a España después de pasar unos añitos en Irlanda. Estuvimos en el Yamamori Noodles de George Street, que nos encanta porque la comida está buenísima y además no hay problema en ir con niños y bebés (Irene se lo pasó fenomenal en la trona cogiendo granitos de arroz con los dedos). Después de comer estuvimos todos dando una vueltita por la zona de Grafton y St. Stephens Green, el parque al que tanto íbamos antiguamente (¡¡¡jooo, echamos de menos vivir en el centro!!!)

Total, que había quedada de Spaniards pero nos la perdimos por una vez. Y teníamos pensado pasar por la tarde a ver a Jimena y sus papás, pero no nos dio tiempo, así que se nos ocurrió invitarles a comer a casa hoy domingo... y así como quien no quiere la cosa se lo fuimos diciendo a gente y hoy hamos acabado haciendo otra barbacoa improvisada, en casa con los Jimenas, EarlyBird, Txema y Bea, Luy y Ociore, ¡toma ya!

La verdad es que me encantan los días como hoy, en que nos reunimos unos cuantos con cualquier excusa: nos echamos unas risas (que si ahora la barbacoa no enciende, que si ahora se churruscan las hamburguesas...), a veces hasta jugamos un rato a la wii, y acabamos el día agotados pero con ánimo renovado para volver a empezar la semana.

Por cierto, ¿os habéis dado cuenta de la cantidad de amigos "blogueros" que tenemos? :-D

Ya tenemos tele

¡Ya tenemos tele! Me refiero a tele nuestra, propia, que hasta ahora hemos estado de prestado.

Teníamos pendiente comprar una desde que nos mudamos al nuevo piso, porque en el anterior nos la había puesto el casero (se ve que le dimos pena). Y gracias a que LuY y Ociore nos prestaron una para salir del apuro hemos ido aguantando hasta ahora (¡muchísimas gracias, chicos, os debemos una!)

Pero resulta que ayer por la tarde estábamos de compras en el "nuevo y flamante" (léase con retintín) Citywest Shopping Centre que nos han abierto cerca de casa (y que no es que esté mal ni nada pero es un poco pequeñajo para lo que nos esperábamos), y vimos una oferta en el Dunnes que no estaba del todo mal: un televisor LG... ¡de 42 pulgadas!!! No le dimos más vueltas y nos llevamos uno para casa (bueno, para ser más exactos se lo llevó Fredi para casa mientras Irene y yo entrábamos en el Eddie Rockets a pedir cena para llevar, que no cabíamos todos en el coche con aquel mamotreto de caja)

Y la verdad es que se ve fenomenal. Hay que ver, y yo que renegaba de los que se compraban la típica megatele panorámica... ahora me voy a tener que morder la lengua :-D

La familia que se acatarra unida...

... permanece unida.

Y eso somos nosotros, una familia unida. Unida y acatarrada.

Hemos caído los tres a la vez, o quizá Irene un poquito antes (¿será que se ha traído los virus de la guarde?). La pobre pasó de tener fiebre por los dientes a tener mocos y carraspera, pero ya se le está empezando a pasar. Y nosotros dos ya estamos también mucho mejor, después de unos cuantos días de mal cuerpo y dolor de garganta.

Por cierto, creo que ya lo he mencionado alguna vez en este blog, pero por si acaso: un truco que me enseñó mi hermana para acabar antes con el dolor de garganta es dormir por la noche con una bufanda puesta (o un pañuelo si es en verano), para mantener la garganta calentita; merece la pena probarlo, de verdad, aunque parezca una tontería: se duerme mejor y el catarro se cura antes... o al menos da esa impresión.

¡Dientes fuera!

¡Ya le salieron a Irene los dos dientes de arriba! :-)

Ya asoman los piquitos, y no sé si será sólo por eso o es que se le ha juntado con un resfriado o alguna otra cosa que haya pillado en la guarde, pero el caso es que la pobre lo está pasando un poquillo mal, hoy ha vuelto a tener treinta y ocho y medio de fiebre. Cuando le hace efecto el paracetamol y le baja la temperatura es la niña más feliz del mundo (aunque entre lo babosina que está con los dientes y los pedazo de mocos que tiene me paso el día kleenex en mano), pero se nota que hay ratos en que la pobre está muy cansada, hoy por ejemplo se ha echado una siesta de dos horas en la guarde,lo cual para ella es todo un récord.

En fin, son cosas que pasan a esta edad, demasiado suerte habíamos tenido hasta ahora con las no-enfermedades de Irene.

Otra vez de vuelta al aula...

... pero un aula con suelo de parqué, equipo de música, espejos y una barra en la pared.

Ya hace un par de semanas que volví a empezar con las clases de yoga en el gimnasio de la empresa; tengo pagadas dos clases a la semana para todo el trimestre, con la idea de ir a una clase de yoga y otra de pilates como hacía antiguamente, pero de momento hasta que me "desoxide" sólo voy un día.

Y después de dos semanas asistiendo a la clase de principiantes del lunes, ayer tuve un día de bastante trabajo y no me dio tiempo a ir, así que pensé en recuperar hoy yendo a la clase de nivel intermedio. ¡Madre mía! Sí que estoy oxidada, sí... me ha gustado mucho la clase pero he acabado "mataíta", al bajar las escaleras para volver a mi mesa hasta me temblaban un poco las piernas...

Aunque la verdad es que en el fondo me gusta ese cansancio; es cansancio físico, cansancio "bueno" que te hace estar más en forma y rendir más (siempre que también descanses todo lo que haga falta, claro). Tenía muchas ganas de retomar el ejercicio después del parón del verano, y es que después de todo llevo casi toda la vida haciendo ejercicio. Ejercicio, que no deporte, porque los deportes la verdad es que nunca se me dieron demasiado bien, o tal vez solamente lo intenté una o dos veces y al ver que no iba bien no les volví a dar ni una sola oportunidad.

Lo que a mí se me daba bien, en cambio, era bailar. Mis padres me empezaron a llevar a clases de baile cuando era bien pequeñita, tenía cuatro años y lo recuerdo perfectamente... recuerdo que el primer día que entré en aquella clase me pareció gigantesca; tenía un espejo enorme que llenaba toda la pared del fondo, barras azules en las paredes laterales, y un montón niñas vestidas con maillots y medias que corrían, saltaban, jugaban y se colgaban de las barras mientras esperaban a que llegara la profesora. Una de esas niñas era Araceli, mi vecina y a partir de entonces compañera de juegos, y que luego se convirtió (aún lo es y espero que por muchos años) en una gran amiga.

Y a partir de ahí, toda una vida, ¡veinticinco años! de clases y ejercicios: primero ballet clásico (ay, esas puntas, qué bonito pero cómo dolían los pies...), después también danza contemporánea, de vez en cuando cursillos aquí y allá de danza española, danza hindú, danza del vientre... luego fueron pasando los años, dejé la danza y empecé con yoga en la misma escuela donde había estado toda la vida bailando.

Unos años después me mudé de Cáceres a Madrid y me apunté a un gimnasio: mala idea. Empecé con mucho entusiasmo con los aparatos y las pesas para acabar pagando una subscripción de un año que nunca aproveché, todo para si acaso disfrutar de un rato de remo y una clase de estiramientos los pocos sábados que me llegaban las fuerzas para aparecer por allí. Así que decidí ser realista y probar el método pilates, que es mucho más de mi estilo: tuve la suerte de pillar un pequeño gimnasio en Madrid donde había clases al mediodía, y encima ¡yo era la única alumna! Eran como clases particulares, una gozada. La pena es que a los dos meses tuve que dejarlo porque empecé a viajar por motivos laborales...

Unos meses después nos mudamos a Irlanda, y tuve la suerte de encontrar trabajo en una empresa grande con gimnasio propio. ¡Y encima daban clases de yoga y pilates! Me apunté a las dos cosas y fui con mucha ilusión a las clases durante meses... hasta que me quedé embarazada, y entonces tuve que dejarlo y dedicarme a buscar algo más adecuado a "mi estado" :-)

Entonces fue cuando, lógicamente, empecé con el yoga para embarazadas, y después con el yoga para mámás y bebés. Y ahora que he vuelto a trabajar me estoy reenganchando poco a poco al ejercicio "normal", que ya lo necesitaba.

Así que ya veis, toda una vida haciendo estiramientos en el parqué, corrigiendo la postura frente al espejo, siguiendo el compás de la música, respirando, relajándome, contando hasta ocho... qué recuerdos...

Tres cuartos de año

¡Irene cumple hoy nueve meses!

Está hecha un bichillo... hace nos hemos estado echando unas risas los tres, se parte de risa cuando ponemos música y bailamos y hacemos el tonto con ella, ¿por qué será? :-D

Y eso que esta semana está siendo un poco durilla para ella, porque están por salirle los dientes de arriba (creemos que más de uno) y a la pobre se le nota a ratos que está rabiando. El lunes se despertó por la mañana con un poquito de fiebre: treinta y ocho y medio, nada grave, pero era la primera vez que se nos ponía malita así que nos preocupamos un poquitín, como buenos padres novatos; le dimos un poquito de Calpol y la llevamos a la guarde (qué remedio), y allí pasó el día más o menos bien, cansadilla y alicaída pero sin llorar, y comiendo y durmiendo medianamente bien. En la guarde le dieron otra dosis de Calpol y nosotros por la tarde otro poquito, y la acostamos una horita antes para que pudiera descansar bien y recuperarse. A la mañana siguiente ya no tenía fiebre... ¡y se despertó una hora antes!

Y ya no le ha vuelto a entrar fiebre en toda la semana, pero sí que a ratos se la nota bastante "fastidiadilla" (fastidiada con jota, como diría mi profesor de Lengua de C.O.U.) con el tema de los dientes, a veces se pone a llorar un minuto o dos abriendo mucho la boca, y si le miras la encía de arriba se ve que está bastante hinchada y que los dos paletos se transparentan ya, están a puntito de romper, esperemos que lo hagan pronto. De momento no hacemos más que darle mordedores de todas las formas y tamaños, y a veces los quiere, pero normalmente no porque yo creo que hasta morder le molesta, y los sobrecitos de Teetha que tanto éxito tenían hace un par de meses (la famosa drogaína) ya no los quiere ni ver. A ver que hacemos ahora con todo el stock que tenemos comprado ;-)

En fin, aparte del tema de los dientes, estamos supercontentos porque Irene es un bebé feliz. Por las noches ya no tiene problemas para irse a la cama, y normalmente duerme estupendamente, ya no tenemos que levantarnos porque, aunque se sigue medio despertando algunas noches, sólo hace "guáa" una vez o dos y luego se vuelve a dormir ella solita. Y por el día no para: la dejamos en el suelo o en el parque y ella se las apaña para llegar adonde quiere, y ya casssi, casssi gatea, pero de momento sus técnicas son: si está boca abajo impulsarse con los brazos hacia atrás, o si está sentada dar saltitos avanzando con el culete. Ahora mismo está sentadita a mi lado en el sofá disfrutando del partido de rugby en la tele; le encanta ver los deportes, suponemos que será por los colores y el movimiento, o a lo mejor es que de mayor quiere ser deportista...

Y por fin estrenamos la barbacoa

La pobre barbacoa llevaba dos meses en el trastero esperando pacientemente a que alguien viniera a rescatarla... y el sábado pasado ¡por fin! le dimos una alegría :-)

La excusa era la inauguración oficial de nuestra nueva casa; nos hacía mucha ilusión invitar a los Spaniards para que la conocieran, y la verdad es que pasamos un día de BBQ estupendo. Se estaba bien en la terracita, y aunque no hizo sol tampoco llovió, lo cual ya es bastante. Éramos veintitantos y cupimos más o menos bien, casi hasta había sitio para sentarnos todos... pero sólo casi :-(

Irene se lo pasó como los indios jugando con todo el mundo, estaba superfeliz la tía. La idea era haber preparado una zona infantil, pero como al final faltó el 50% de las invitadas de Irene, o sea, faltó Jimena que estaba malita y sólo vino Sofía, pues más o menos nos apañamos con el parque de Irene y alrededores.

Muchas gracias a todos los que vinieron, especialmente a los que por no tener coche tuvieron que pegarse una panzada de autobús y/o LUAS (porque eso sí, sin coche sólo merece la pena venir a vernos a casa si es para pasar el día, para un café no tiene mucho sentido). Y a los que esta vez se la perdieron, bien porque les coincidía con otra cosa o porque por despiste mío no se enteraron a tiempo (sorrrryyyy...), no os preocupéis que en cuanto podamos repetimos.

La pena es que con tanto barullo Fredi y yo no tuvimos tiempo de hacer fotos, así que por lo menos nosotros no tenemos nada que subir a Flickr, pero seguro que Rafa y Miguev sí, que son los fotógrafos oficiales de todos los eventos. ¿Alguien más?

Fun day at work

Hoy en el trabajo hemos tenido un fun day, es decir, algo así como un dí­a de diversión, o más bien medio dí­a, desde la hora de comer hasta las cuatro que es la hora a la que salimos los viernes.

Y seá¡ una americanada, pero la verdad es que está gracioso; habí­a un montón de juegos y competiciones por equipos, camisetas gratis para todos, almuerzo gratis (hamburguesa o perrito en modo takeaway), agua y refrescos, y golosinas tipo algodón de azúcar, palomitas y chocolatinas. Los juegos estaban repartidos por toda la sala: un par de twisters, un conecta cuatro gigante, un jenga gigante, un puzzle con el mapa de Irlanda (al que casi nadie le hizo mucho caso...), una mesa de poker, un futbolí­n, una petanca, un karaoke y alguna cosilla más.

(Inciso: ya veis que, como casi siempre, pongo los enlaces a la wikipedia en inglés porque viene más información; si el artículo está en otros idiomas los enlaces aparecen en la zona izquierda del artí­culo, un poco hacia abajo, a veces veréis enlace a español pero muchas veces no lo habrá, una pena)

Pero lo mejor han sido las competiciones por equipos, sobre todo las que han sido al aire libre menos los dardos y el ping-pong. Yo he participado con mi equipo en la three legged race (carrera a tres pies) y en la egg and spoon race (carrera de la cuchara y el huevo), y tengo que decir que no me ha salido tan mal como me temía (lo vi un poco crudo cuando vi que era la única con zapatos, todo el mundo vení­a preparado con sus deportivas). Y luego nos hemos reido un montón con la sack race (la carrera de sacos, madre mí­a, lo que cansaba solamente verlo), y la prueba más dura de todas, la tug of war, el tí­pico juego de tirar de la soga. Ha estado muy bien porque habí­a muchos equipos de IT, nuestro departamento, y aunque el nuestro concretamente no es que haya llegado muy lejos, lo hemos pasado muy bien animando a los demás... además parece ser que hay un viejo pique entre IT y planning, otro departamento, por la tug of war, y hemos acabado rabiando un poco porque planning ha ganado y se ha llevado la copa por cuarto año consecutivo :-(

Total, que ha sido un dí­a chulo, congeniando con los compañeros, y para colmo hemos tenido la inmensa suerte de que ¡hoy es verano en Dublí­n! Está haciendo un dí­a estupendo, esperemos que dure para todo el fin de semana.

La vuelta fácil y la vuelta difícil

Hace un rato me he dado cuenta de que ¡Irene ya sabe darse la vuelta difícil! :-D

Esto es, darse la vuelta de boca arriba a boca abajo. La vuelta fácil, de boca abajo a boca arriba, ya la sabe hacer desde hace más o menos tres meses.

Estábamos esta tarde las dos jugando tiradas en la alfombra cuando me fijé en que Irene pasaba de estar tumbada de lado a ponerse boca abajo con toda facilidad, y acordándome de cómo se retuerce y se pone de lado cuando le cambio el pañal en el cambiador (y todo para mirar la sombra de su mano proyectada en la pared, no os lo perdáis), pensé que si quisiera podría perfectamente darse la vuelta de boca arriba a boca abajo.

Pero claro, eso suponiendo que tuviera una razón suficientemente buena como para hacerlo, porque en realidad siempre se trata de lo mismo: algo te llama la atención y aprendes a moverte para conseguirlo (y esto es aplicable a las personas de todas las edades ;-))

Y mira tú por dónde, cinco minutos después se presentó la ocasión: Irene estaba boca arriba echándose la mantita de juegos por encima de la cara, y se me ocurrió enseñarle el espejito que viene cosido a ella y luego volver a dejar la mantita extendida en el suelo... et voilá! Irene alegremente se da la vuelta y se pone a jugar con el espejito.

Qué penina, Fredi se lo ha perdido, le hemos llamado en seguida al trabajo para contarle la primicia. Aunque ahora que lo pienso, igual no es la primera vez que lo hace, igual yo también me lo perdí. Y seguro que ahora que ya va todos los días a la guarde nos perdemos muchas primeras veces de muchas cosas, pero tampoco me importa demasiado... al fin y al cabo sí es una primera vez, ¡la primera vez que se ha dado la vuelta difícil en casa!

Cosillas que han pasado en estos días...

... y lo mejor y lo peor de cada una.

- El viernes viví las consecuencias combinadas de no tener dos coches y que Fredi trabajara en turnos. Lo peor: que el taxi que supuestamente iba a venir a buscarnos a Irene y a mí a las siete y media de la mañana no se dignó aparecer y tuvimos que salir a la caza de uno. Lo mejor: el paseíto que nos dimos las dos por la tarde volviendo para casa.

- El sábado ¡al fin! conseguimos nuestro segundo coche, un bonito Peugeot 307 "morao", que habíamos visto por internet y resulta que se vendía en Drogheda (a un ratito hacia el norte de Dublín). Lo mejor: que pasamos el día de medio turisteo, Irene se portó fenomenal y estuvimos visitando el lugar donde ocurrió la batalla del Boyne (Battle of the Boyne para quien quiera más detalles). Lo peor: que también visitamos Newgrange, (Newgrange), o más bien lo intentamos, pero no lo vimos más que por fuera y de lejos, porque gracias a una política turística de lo más extraña sólo te lo enseñan si vas al cenro de interpretación que tienen a nosecuántos kilómetros, ¡al otro lado del río!, sacas una entrada y te subes a un autobusito desde donde te llevan a verlo, y luego te devuelven al centro de interpretación... total, que sacamos la foto desde lejos y nos volvimos para casa. En fin.

Newgrange

- El domingo estuvimos de semi-vagueo, intentando reponer fuerzas después de toda la semana. Lo mejor: que Fredi se hizo cargo de Irene desde las siete de la mañana que se despertó, y yo pude quedarme en la cama hasta las diez, ¡gracias! Lo peor: que no nos dio para limpiar y ordenar todo lo que yo hubiera querido...

- El lunes fue nuestro segundo aniversario. Lo mejor: ¡estos dos años juntos! :-) Lo peor: que justo esta semana Fredi trabaja de tardes-noches y no pudimos celebrarlo como se merece.

- Y hoy martes ha sido un día más o menos normal, ya metida en la rutina diaria: levantarse, preparar a Irene, llevarla a la guarde, ir al trabajo, volver... lo mejor: que esta mañana he visto amanecer desde la ventana del salón. Lo peor: que esta noche otra vez me he liado escribiendo y me voy a acostar a las mil, ¡si es que no hay manera! :-D