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La teoría de las ventanas rotas

Hace ahora más o menos dos años que empecé a interesarme por los temas de desarrollo personal y productividad, no sólo en el trabajo sino también en casa, y a fin de cuentas, en la vida. En gran parte la afición me llegó gracias a conocer a Gleb, una de las personas más interesantes que he conocido nunca, y a quien tengo la gran suerte de tener como amigo y compañero.

Y la verdad es que este tema de la productividad me parece muy interesante: si os dais cuenta todos nos estamos quejando siempre de que no tenemos tiempo (yo la primera, ¿eh?), cuando seguramente si empleáramos un poco de ese tiempo en pararnos a pensar y organizarnos, podríamos utilizar mucho más racionalmente el tiempo restante, nos sentiríamos mucho mejor y además conseguiríamos muchas más cosas...

... o esa es la teoría, al menos. En la práctica, en mi caso, me da mucha rabia porque en todo este tiempo no he conseguido avanzar más que un poquito... En el trabajo he podido aplicar unas cuantas de las cosas que he aprendido y he visto claramente los resultados: me organizo bastante mejor y eso tiene un efecto positivo para mí y para mi entorno. Pero en casa parece que nunca encuentro ese rato tranquilo para ponerme manos a la obra, y es que al principio estaba cansada porque madrugaba mucho y llegaba muy tarde del trabajo, luego me quedé embarazada y estaba más cansada todavía (aparte de que había otras cosas en qué pensar), y luego ya nació Irene y para qué os voy a contar, esto es un no parar :-)

Y claro, vamos cayendo en la inercia de dejar cosas para mañana... y así llegamos al título de este post, la teoría de las ventanas rotas, que es lo que quería explicaros.

Según la Wikipedia (sólo en inglés esta vez, sorry), la idea proviene de un estudio realizado a principios de los ochenta sobre el vandalismo callejero: si en un edificio hay una ventana rota y nadie viene a repararla, con el tiempo los gamberros irán rompiendo más, y al final seguramente acaben entrando y destrozándolo todo o quedándose de "okupas". O por ejemplo en una calle: si nadie limpia la acera, la basura poco a poco se va acumulando, y la gente deja de tener cuidado y empieza a tirar basura también, porque total, ya está todo sucio...

Es decir, una vez que se pierde el cuidado por algo, una vez que "se le pierde el respeto", ese algo no hace más que deteriorarse, y lo que es peor, empezamos a ver ese deterioro como su estado natural. ¿Se entiende la idea? Pues ahora esa teoría la podemos aplicar a lo que queramos: al servicio de autobuses de Dublín, a la pila de platos que se acumula en el fregadero, o al desarrollo de software como hace Dave Cheong en este artículo (que por cierto fue lo primero que yo leí sobre la teoría de las ventanas rotas)

Pero lo bueno de todo esto es que podemos darle la vuelta: en vez de dejar que los platos sucios se vayan acumulando, podemos fregarlo todo de una vez y dejar la pila reluciente, y a partir de ahí lo que habrá será una resistencia natural a dejar que se ensucie. Si fregamos cada vez que haya algo que fregar, aunque sean sólo uno o dos platos, estaremos utilizando la inercia a nuestro favor, aprovechando la propia tendencia de las cosas a seguir como están. Con un pequeño esfuerzo inicial, ¡habremos conseguido un gran resultado!

Así que hala, ya sabéis, a mantener las ventanas relucientes :-D

Primer otoño-invierno en la guarde

= Irene malita dos días sí y uno no :-(

En estos meses de invierno se multiplican los catarros, y claro, en la guarde lo que pilla uno lo pillan todos... La última adquisición de Irene es una infección de garganta; ayer y hoy ha tenido fiebre y no se le bajaba con el Calpol, así que Fredi la ha sacado de la guarde y la ha llevado al médico: esta vez ha tocado receta de penicilina, y le han dicho que probablemente mañana ya empiece a mejorar la cosa. Aunque la verdad es que Irene está bastante animada, lo único es que tiene más sueño por la fiebre, y come peor porque le duele la garganta. Pero por lo demás, está como una rosa.

Por lo menos esta semana estamos teniendo la suerte de que Fredi trabaja en turno de tarde, con lo que podemos turnarnos para cuidar de Irene sin tener que faltar a trabajar... En fin, que esto sea lo peor que nos pase (cruzo los dedos)

ACTUALIZACIÓN: 24 horas después, Irene ya está mucho mejor, como si no le pasara nada, ¡el antibiótico ha hecho efecto! Por supuesto, seguiremos dándoselo todos los días hasta completar la semana, como debe ser, pero al menos ya se ve que se está recuperando rápidamente, ¡¡¡bien por mi niña!!! :-)

¡Fiestaaaaaaaaaaaa!

Esta noche tenemos la fiesta de Navidad de mi departamento :-)

Sí, ya sé que es muy pronto, que todavía estamos en noviembre, pero para mí casi mejor porque así puedo ir y no me coincide con las vacaciones, que este año tocan las dos últimas semanas de diciembre. Y además, que conste que otros celebraron su fiesta de Navidad incluso antes todavía... curiosamente, en el mismo sitio donde se va a celebrar la mía.

En la oficina se nota ya ambiente de viernes, y hoy aún más todavía, porque además es fiesta en Estados Unidos (el puente de acción de gracias), y como la central de nuestra empresa está en California, siempre estamos más relajados cuando es fiesta allí; supongo que no faltará mucho para empezar a ver gente desfilar hacia la puerta, que hay que pasar por casa para arreglarse antes de ir a la fiesta... incluso algunos ya han quedado para tomarse unas pintitas de precalentamiento antes de la fiesta oficial :-D

La verdad es que el fin de semana promete... ¡y mañana quedada de Spaniards!

Los niños aprenden lo que viven

Prácticamente desde que nació Irene tengo la costumbre de hablarle mucho (en español, por supuesto), en parte porque me sale solo, pero también porque leí que es muy bueno para los bebés, para que se vayan acostumbrando a los sonidos y las palabras; así que empecé a hablarle de bien pequeñita, sólo para que oyera mi voz, aun sabiendo que no me entendía nada...

... y ahora que los meses han pasado casi sin darme cuenta, ¡resulta que ya lo entiende casi todo! Dicen que cuando un bebé empieza a hablar en realidad las palabras no las está aprendiendo en ese momento, sino que ya las conoce de antes; ahora con Irene estoy comprobando que es verdad, y me estoy quedando alucinada de lo rápido que aprende.

Y claro, lo que aprende es lo que ve a su alrededor, lo que vive en casa... a fin de cuentas, lo que nosotros le enseñamos, incluso aunque se lo enseñemos sin darnos cuenta, porque es como una esponjita que lo absorbe todo... Pensando en esto me he acordado de un texto que tenía guardado hace años y que hace poco rescaté al pasar por Madrid, la verdad es que hace pensar:

Si los niños conviven con las críticas, aprenden a condenar.
Si los niños conviven con la hostilidad, aprenden a pelear.
Si los niños conviven con el miedo, aprenden a ser cobardes.
Si los niños conviven con la compasión, aprenden a compadecerse de sí mismos.
Si los niños conviven con el ridículo, aprenden a ser tímidos.
Si los niños conviven con los celos, aprenden lo que es la envidia.
Si los niños conviven con la vergüenza, aprenden a sentirse culpables.
Si los niños conviven con la tolerancia, aprenden a ser pacientes.
Si los niños conviven con el estímulo, aprenden a estar seguros de sí mismos.
Si los niños conviven con el elogio, aprenden a apreciar.
Si los niños conviven con la aprobación, aprenden a gustarse a sí mismos.
Si los niños conviven con la aceptación, aprenden a encontrar el amor en el mundo.
Si los niños conviven con el reconocimiento, aprenden a tener un objetivo.
Si los niños conviven con la generosidad, aprenden a ser generosos.
Si los niños conviven con la sinceridad y el equilibrio, aprenden lo que son la verdad y la justicia.
Si los niños conviven con la seguridad, aprenden a tener fe en sí mismos y en quienes les rodean.
Si los niños conviven con la amistad, aprenden que el mundo es un bello lugar donde vivir.
Si los niños conviven con la serenidad, aprenden a tener paz mental.

¿Con qué están conviviendo tus hijos?

Dorothy L. Nolte

Vaya responsabilidad, ¿eh? :-)

Tentes, Legos y MegaBloks

Una de las cosas que recuerdo con más cariño de mis visitas a Madrid cuando era pequeña son las tardes que me pasaba jugando al Tente con mi primo Borja; a mí me encantaba el Tente pero no tenía en casa, así que aprovechaba para "gorronear" del suyo: nos lo pasábamos como los indios los dos construyendo castillos y coches para meter sus soldaditos de plástico.

Luego cuando crecí quise comprarme mi propio Tente, pero resultó que ya no existía... bueno, existían un par de modelos de barcos que mis amigos me regalaron con toda la buena intención, pero ya no se podía conseguir el juego de construcciones normales, que era lo chulo :-(

Lo más parecido que hay ahora es Lego, que hay que reconocer que está bastante bien (aunque sigo encabezonada en que preferiría el Tente). A los sobrinos les hemos regalado unas cuantas cajitas ya, y en tienda se pueden ver en exposición figuras muy chulas hechas con Lego (Harry Potter a tamaño natural, Darth Vader, etc.), pero la afición no nos llega a tanto como para comprarnos Legos para nosotros... aunque eso sí, nos estamos planteando seriamente hacer una visita a Legoland algún día.

Por cierto, esto me recuerda que una vez vi una web donde se representaban escenas de la Biblia con figuritas de Lego, está muy curiosa: The Brick Testament.

Con todo esto lo que quiero decir es que siempre he tenido debilidad por los juegos de construcciones de este tipo. Fredi y yo ya lo habíamos hablado: nos parece muy educativo y nos gustaría que nuestros hijos se aficionaran a ello, y este fin de semana hemos dado el primer paso: los abuelos le han regalado a Irene una caja de MegaBloks, que son bloques de construcción adaptados a su edad, bien grandes, y le han encantado (ya los había probado un poco en casa de su amiguita Jimena). Además, es uno de esos juguetes con los que los padres acaban jugando tanto o más que los hijos: nosotros nos dedicamos a montar estructuras y luego Irene se lo pasa en grande destrozándolas :-D

Hace ilusión volver a ser niño durante un ratito de vez en cuando.

Más posts que siempre quise escribir... etc. etc.

Esto es más bien un recordatorio para mí misma de que tengo como entre quince y veinte ideas para posts esperando a que saque un ratito y me ponga a escribirlos :-)

Aviso: cuando os encontréis un post nuevo y no sepáis de dónde viene... que sepáis que salió de mi (cada vez más larga) lista de posts que siempre quise escribir y nunca tuve tiempo.

¡Agua!

Es la primera palabra de Irene, ya la utiliza con toda la intención :-D

Por cierto, que Irene ya está como una rosa otra vez, ya come bastante bien, se ríe y juega (sobre todo juega a ponerse de pie). Sólo le queda parte del mimoseo de cuando estaba malita, y gran parte de la mamitis, pero ya se le pasará (algún día)

Seguiremos informando

Irene y su mamá

Llevo varios días sin postear y se me van acumulando cosillas que contar sobre Irene, aquí va un resumen de esta semana.

Irene empezó otra vez hace unos días con un catarro: los típicos mocos, un poco de fiebre, etc. No le dimos mucha importancia (desde que empezó la guardería le ha estado pasando mucho, es lo normal), pero la verdad es que la pobre empezó a no querer casi comer (seguramente porque le doliera la garganta) y a no dormir demasiado bien... así que papá y mamá empezamos a no dormir demasiado bien tampoco :-D

Por otro lado, una novedad importante es que últimamente le ha entrado bastante mamitis, es decir, quiere estar siempre en brazos de mamá, o al menos con mamá bien cerquita... esto según los libros también es normal a esta edad, es una etapa más de su desarrollo: se ha dado cuenta de que mamá se puede ir y no se sabe cuándo va a volver, así que ha decidido que lo mejor es no perderla de vista por si acaso.

Y claro, se le ha juntado el catarro con la mamitis y anda bastante mimosina, la pobre. El martes fue el primer día que lloró al dejarla por la mañana en la guarde, y aunque se le pasó en unos segundos, la verdad es que no se encontraba muy bien; por la tarde nos llamaron para que fuéramos a buscarla porque tenía fiebre y no se le había bajado con el paracetamol. Intentamos llevarla al GP para que la vieran y quedarnos más tranquilos, pero resultó que a partir de las cinco ya sólo cogían a gente con cita, y nos mandaron al hospital de Tallaght, que nos cae a un cuarto de hora en coche, a pesar de que no era una urgencia como tal. Pero bueno, para allá que fuimos... y después de echar la tarde allí en la sala de espera (más de dos horas y media), el pediatra la examinó y nos dijo que todo parecía estar bien, que respiraba con normalidad, que sólo era un catarro, seguramente vírico, y que siguiéramos con el paracetamol y en unos días se le acabaría pasando.

Y como justo a partir del día siguiente (ayer miércoles) yo cogía unos cuantos días de vacaciones para pasarlos con los abuelos Ángel y Mari Carmen, de visita en Dublín, Irene en vez de ir a la guarde estos días se está quedando en casita con nosotros, y así aprovecha para recuperarse: ahora ya tiene menos mocos y duerme mejor, aunque todavía tose bastante por la noche. Comer todavía come bastante poco (salvo líquidos), y lo peor es que la mitad de las veces no quiere tampoco el Calpol, pero al menos ya hay muchos ratos que está de muy buen humor y se pone a jugar tranquilamente.

Y los ratos que está de buen humor, ¡ya se quiere poner de pie! Con un poco de ayuda normalmente lo consigue... y a veces también sin ayuda, como ayer por la mañana, que la acosté para dormir la siesta pero ella se espabiló y no quería dormirse; la dejé en la cuna, salí de la habitación, volví a los tres minutos y me la encontré de pie, agarrada al borde pero sin soltar a su inseparable amigo Nico :-)

Y hoy el gran descubrimiento han sido las rodajitas de plátano para comer con las manos; teniendo en cuenta lo que ha comido de sólido en estos últimos días, ha sido todo un éxito, y ella se lo ha pasado fenomenal. Veremos a ver si mañana ya se la ve recuperada del todo, o casi.

#cd $home

(Antes de empezar, mis disculpas a los no informáticos por este post tan poco inteligible, intentaré que no se vuelva a repetir ;-))

No lo he podido evitar: acabo de leer este post de Jose y he tenido que hacer un copypaste del título (pero además literalmente, porque no he sido capaz de encontrar la almohadilla en este teclado).

La verdad es que me ha hecho pensar: y si yo hiciera #cd $home \ ls en el directorio de mi vida, ¿qué aparecería?

De hecho, igual es una idea chula para empezar uno de esos memes que están ahora tan de moda: si tú hicieras #cd $home \ ls en tu directorio, ¿qué aparecería?

Yo al final he llegado a la conclusión de que ya no puedo referirme a mi hogar como un lugar físico: mi hogar está donde están los míos. Así que en mi directorio no aparece ningún lugar, lo que aparecen son personas.

Concretamente, dos, una grande y otra pequeñita :-)

Unas pintas en el pub

Anoche estuve con la gente del trabajo tomándome unas pintas en este pub.

¿Y eso por qué? Pues porque resulta que tres de mis compañeros habían organizado una especie de conciertillo benéfico en favor de SightSavers, y aunque al principio compré la entrada sin tener mucha intención de ir, luego me picó la curiosidad y me animé a pasar por allí un rato.

Y no me arrepentí; de hecho me llevé una grata sorpresa, porque yo me esperaba un concierto más tipo pop rock, en un escenario, y lo que me encontré fue una sesión de música en directo al más puro estilo irlandés, con canciones típicas de Irish folk music. Cuando yo llegué hacía unos minutos que habían empezado; no había escenario, estábamos todos en una zona reservada del pub, y Alex, Martin y Alan, los tres músicos, se habían sentado en un rincón frente al resto de nosotros. Me resultó muy raro verles a los tres allí tocando y cantando, acostumbrada a verlos en el trabajo, ¡y no me imaginaba que cantaran y tocaran tan bien! Según la canción tocaban distintos instrumentos: guitarra, flauta, armónica, y algo que si no era una bandurria se le parecía muchísimo. Pero lo mejor eran las voces y el sentimiento con el que cantaban; en el momento no reconocí ninguna de las canciones pero sí me quedé con la copla de algunas de ellas, aquí tenéis un par de ejemplos: a pair of brown eyes y seven drunken nights (la letra de esta última es muy graciosa)

Total, que como suele pasar en estos casos, yo que no tenía pensado estar más que un rato acabé quedándome hasta el final del concierto, y la verdad es que lo disfruté un montón: la música, el ambiente, la conversación... y el par de pintas de Smithwicks que me tomé (ya sé que lo típico es la Guinness pero lo siento, no va conmigo, la encuentro demasiado fuerte).

En resumen, una noche de pub inolvidable. Nunca sabes con qué te puede sorprender una persona...

Feliz Diwali




Tal día como hoy, en la India se celebra Diwali, el festival de la luz.

La fiesta se ha dejado notar también en mi empresa, donde hay una pequeña comunidad india: platos y dulces típicos en el almuerzo, luces especiales en la cantina... hasta las chicas han venido hoy vestidas con sari.

Se trata, como en otras tantas tradiciones, de celebrar el triunfo de la luz sobre la oscuridad. Esta noche no será la más larga del año, pero sí una de las más oscuras (estamos en fase de luna nueva), y para los hindúes es un momento muy especial:

Las casas se limpian de forma especial y se adornan con diversos motivos y lámparas de aceite o velas que se encienden al atardecer. Es usual celebrar una comida compuesta de sabrosos platos y dulces, hacer regalos a las personas cercanas y familiares, los fuegos artificiales y los juegos. Es el momento para renovar los libros de cuentas, hacer limpieza general, reemplazar algunos enseres del hogar y pintarlo y decorarlo para el año entrante. Es tradición que la diosa (Shri Lakshmi) favorecerá de forma especial a quienes se reconcilien con sus enemigos.

¿Os suena? A mí me recuerda mucho a lo que hacemos nosotros en Navidad... supongo que en el fondo todas las culturas tenemos tradiciones parecidas.

Desde aquí os deseo a todos un feliz viaje hacia la luz, ¡Feliz Diwali!

Otra miniexcursión

Este fin de semana ha venido a visitarnos la tita Mamen, y como ella ya Dublí­n lo tiene bastante visto, en lugar de ir al centro el sábado nos fuimos a hacer otro poquito de turismo por Irlanda.

Esta vez cogimos la controvertida carretera nacional N3 y nos fuimos a conocer la colina de Tara (Hill of Tara), un antiguo centro espiritual que se remonta a la época celta, y el lugar donde tenía lugar en la antigüedad la coronación de los grandes reyes de Irlanda:

Hill of Tara

Dicen que en días claros se puede llegar a ver desde lo alto de esta colina casi la cuarta parte de la superficie de la isla. A nosotros nos tocó un día neblinoso, típico irlandés, que no nos dejó ver mucho paisaje pero a cambio nos proporcionó el ambiente místico perfecto: resultaba muy fácil imaginarse por allí a los druidas antiguos recitando conjuros... y la vecina iglesia y cementerio anexo nos parecieron el escenario ideal para una película de miedo:



Esta iglesia, por cierto, está ahora reconvertida en el centro de visitantes, pero nosotros para variar la pillamos cerrada (igual es que sólo abre en verano). Y como ya no había mucho más que ver por allí, seguimos ruta hacia el castillo de Trim (Trim castle), el mayor castillo de Irlanda, de arquitectura normanda, del que se conservan bastante bien la torre del homenaje y parte de las murallas:



A la torre del homenaje se puede entrar en visita guiada, pero nosotros no entramos porque nos avisaron de que hay unos trescientos y pico escalones que subir y no teníamos muy claro de que se pudiera hacer muy bien con Irene en brazos (de llevarla en la sillita ya ni hablamos), así que nos dedicamos a pasear por los exteriores, que estaba bastante chulo también.

Por lo visto en este castillo se rodaron unas cuantas escenas de la película Braveheart (más info en inglés), y otras cuantas escenas más se rodaron en la cercana abadía de Bective (Bective abbey), que es también de la misma época que el castillo (siglo XII), y allá que nos fuimos a conocer la abadía...



Nos costó un montón encontrarla porque en los mapas viene, pero en la carretera no está señalizada, y cuando al fin conseguimos localizarla (después de pasar un par de veces por delante sin verla), resultó que no estaba abierta al público... bueno, en realidad en ningún sitio decía que estuviera cerrado, simplemente no había ni un alma, y la verja de fuera tenía un candado puesto, y no había manera de entrar con el coche ni aparcar por allí cerca. Pero la verja tenía una portezuela abierta y mi hermana y yo aprovechamos para colarnos y acercarnos un poco más... aunque no pudimos más que llegar hasta los muros de la abadía porque ahí había otra verja con otro candado y esta vez sí que no había manera de entrar. En fin, nos hicimos un par de fotos y volvimos para el coche, otra vez será.

Y lo peor de todo es que un rato antes habíamos estado en la oficina de turismo de Trim preguntando cómo llegar a la abadía, y la señora no nos había dicho nada de que no se pudiera ir en esta época del año; es más, en la revistilla promocional del condado de Meath que nos dieron ponía que era entrada libre y estaba abierta todo el año. En fin, turismo en Irlanda, lleno de sorpresas.

Ya de vuelta a Dublín, paramos a merendar y a hacer unas compritas en el Blanchardstown Shopping Centre, donde por cierto, ¡horror, ya es Navidad!, y de ahí a casita. En resumen, un día muy aprovechado, lo pasamos fenomenal :-)

Más fotos en Flickr.

Miniexcursión a Kerry (II)



Vaya, se me va el santo al cielo y no cuento cómo fue el resto de la excursión a Kerry...

El sábado estuvimos recorriendo el anillo de Kerry, una ruta circular de unos 170 km por el extremo sudoeste de Irlanda. Como í­bamos con Irene decidimos tomárnoslo con calma y no intentar pegarnos la paliza de verlo absolutamente todo, sino más bien explorar un poco la zona para luego volver tranquilamente más adelante.

Salimos de Killarney hacia las diez de la mañana, después de desayunar opí­paramente en el hotel, e Irene ya estaba dormidita para cuando llegamos al siguiente pueblo, Killorglin, así que decidimos no parar y seguir un poquito más, hasta Glenbeigh y la playa de Rossbeigh, que podéis ver en la foto de arriba. Estaba un poco nubladillo y hacía viento, pero la playa era chula (supongo que será aún más chula en verano).

Luego volvimos a ponernos en ruta y fuimos hasta Cahersiveen, donde paramos a recargar pilas en una cafetería, pero sin entretenernos mucho porque queríamos llegar a buena hora a Valentia Island, una islita de unos 10x4 km a la que se puede llegar desde tierra firme en coche por un puente. Queríamos ir sobre todo porque allí está el Skelling Experience Centre, un centro de interpretación sobre las Skelling, tres pequeños islotes cercanos que son una reserva natural de aves, y en el mayor de los cuales hay un antiguo monasterio de piedra que por lo visto es muy chulo; a las Skelling se puede llegar en barquito, pero como ir en barquito con Irene no nos parecía muy buena idea de momento, queríamos al menos conocer el centro de interpretación.

Pero al llegar a Valentia Island nos esperaban un par de sorpresas: la primera ¡que el centro de interpretación cierra todos los sábados! Increíble pero cierto, nos quedamos sin verlo. No se veía ni un alma por allí, así que decidimos dar una vuelta por la isla con en coche (Irene se había vuelto a dormir) y nos pusimos a seguir unos carteles que decían "por aquí al punto más alto de la isla"... hasta que llegando al susodicho punto más alto de la isla nos esperaba la segunda sorpresa:



Pague usted aquí, por favor. Turismos: 4 euros. Sólo monedas.

¡Pero cómo! ¡Tickets de aparcamiento! ¡¡¡Allí, en mitad de ninguna parte!!! Nos quedamos los dos con cara de ¿dónde está la cámara?, mirando para todos lados y no viendo absolutamente a nadie, y al final pagamos como unos pardillos (cualquiera se arriesgaba a no pagar), sólo para comprobar (como ya nos imaginábamos) que una vez en el punto más alto de la isla tampoco había absolutamente nadie controlando :-D

Pero bueno, al menos la vista era bonita (Skellings al fondo), aunque hacía un viento que te volabas allá arriba...



En fin, luego ya seguimos ruta pasando por Waterville y Caherdaniel, nos desviamos un poco junto a Castlecove para ver el Staigue Fort (una antiguo fuerte circular de piedra), y luego paramos a estirar un poco las piernas en Kenmare, un pueblecillo muy salado. Y de ahí ya nos fuimos de vuelta para casa porque ya era hora y se empezaba a hacer de noche, pero aún nos dio tiempo a hacer la última parada y disfrutar de la Ladies View (algo así como el mirador de las damas) al pasar por el Parque Nacional de Killarney.

Cuando llegamos al hotel ya era de noche, el momento perfecto para bajar a cenar e irnos todos a la camita... y el domingo de vuelta para casa, sin prisa, que el viaje era largo y no queríamos cansar más a Irene (quien por cierto se echó otra siesta de campeonato por el camino).