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Mirando la agenda

Estos días me estoy acostumbrando a mirar el calendario muy a menudo, porque tenemos la agenda bastante apretadilla y a veces cuesta acordarse de lo que toca a continuación:

- Esta semana, visita de la abuela Maripaz y la tita Sara.
- La siguiente, visita de las titas Mamen y Cristina y el primito Pablo.
- La siguiente, la tercera etapa de nuestra BBC de este año: la comunión del primo Javier.

Y suma y sigue... este año estamos batiendo el récord de visitas en los dos sentidos :-D

Luego además, me he apuntado las visitas que tenemos programadas Número 2 y yo al GP y al Rotunda... resulta que Número 2 es más pequeñito de lo que creíamos: sólo estoy de cinco semanas y media o así, en lugar de las nueve o diez que me habían calculado en un principio (pero vamos, que no me extraña nada porque con Irene pasó tres cuartos de lo mismo)

Y ya para rematar, hemos empezado a apuntar también en el calendario las meriendas, barbacoas y demás eventos sociales que se van programando con el grupo de amigos, ¡qué gran invento el Google Calendar y sus calendarios compartidos!

Detallitos

Ayer en el trabajo me dieron otra de esas pequeñas sorpresas-alegrías que me hacen sentir que merece la pena estar aquí.

Resulta que en estas últimas semanas nos han hecho una auditoría a los de mi equipo; la auditoría ha sido interna pero el informe de evaluación irá tanto a los jefes internos (a todos los niveles hasta el CEO) como a los auditores externos (unos tales Ernst&Young :-))

Y resulta que el informe va a ser muy favorable, les ha gustado nuestra forma de hacer las cosas y les parecemos un equipo competente y eficiente... eso ya para mí es un premio en sí mismo (siempre sienta bien que le reconozcan a uno el buen trabajo), pero además mis jefes para celebrarlo nos han concedido un día libre a todos los miembros del equipo, no está mal, ¿no?

Ahora a ver cuándo me toca coger a mí el día :-D

16 mesecitos

Hoy 16 de abril, Irene cumple 16 mesecitos... el otro día me preguntaron hasta cuándo se sigue contando la edad de los niños en meses; yo supongo que será hasta los dos años o así, cuando ya por mucho que te duela tienes que reconocer que ha dejado de ser un bebé :-D

Y es que no lo puedes evitar, sigues pensando en tu hij@ como si fuera un bebé... hasta que ves un bebé bebé de verdad y dices ¡madre mía, ya no me acordaba de que al principio eran tan pequeñitos!

A estas alturas Irene ya es toda una señorita, y como decía Fredi el otro día, es apasionante verla aprender a desenvolverse en este mundo. Juega mucho a cuidar a sus muñecos como si estuvieran en la guarde: los sienta en las sillitas, les pone el babero, les da de comer y beber... también les coge en brazos, les dice cositas, les da besitos... ¡y les quita los mocos! Es increíble la capacidad de observación e imitación de los niños pequeños, son como esponjitas que todo lo absorben.

Esponjitas que además cada día van ganando más autonomía, y se van convirtiendo en un peligro andante... como Irene ya lleva muy bien lo de andar solita y aguanta bastante rato, para distancias cortas y/o centros comerciales ya no le sacamos la sillita, y nos lo pasamos bomba los tres aunque tenemos que andar con cien mil ojos (sobre todo cuando hay escaleras mecánicas a la vista, allá que se va de cabeza) Y a cambio de estar todo el día corriendo detrás de ella, Irene nos regala sus risas y sus juegos, y ya unas cuantas palabras (en español, por si alguien lo dudaba) Últimamente está ensayando decir "zapatilla", ya le sale bastante bien :-)

Y en cuanto al tema de las comidas también hemos hecho un montón de progresos: no sólo le encanta probar lo que sea que estemos comiendo nosotros, sino que los petit suisse ya se los come ella solita, ¡BIEEEEENNN!

El triciclo

Irene está como loca con su triciclo nuevo, se lo pasa bomba, y eso que la pobre todavía no llega ni a los pedales... tanto le gusta que no quiere bajarse del triciclo ni a la de tres: mirad lo que le pasó ayer dando una vuelta por la urbanización, ¡se apoyó en el manillar y se quedó frita!



(Foto hecha con el móvil de su atónito padre)