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Vuelta a correr la maratón

Y no, no es una maratón de verdad (qué más quisiera yo), es más bien una metáfora.

Todo esto viene de una conversación que tuve ayer con una amiga; hablando de todo un poco mientras dábamos un paseo, me dijo una frase que en el momento me hizo gracia y luego me hizo pensar: "yo es que funciono mejor a base de sprints, y en cambio esto de tener hijos es como correr la maratón..."

La verdad es que nunca se me había ocurrido verlo de esta manera, pero en el fondo creo que tiene mucho sentido, y de hecho me siento identificada porque también yo he funcionado toda la vida a base de sprints: ya fuera para prepararme un examen, hacer las maletas antes de un viaje, preparar la casa para la llegada de invitados, o cualquier otro acontecimiento en general, mi estrategia habitual ha sido dejarlo casi todo para el final, pegarme la paliza el último día y luego descansar cuando hubiera ocasión.

Pero claro, una vez que uno tiene hijos, toda esa "estrategia" se va al garete. Como les contaba yo en tiempos a mis compañeros (cada vez que alguien se refería a mi baja maternal como vacaciones ;-)), tener un hijo es cambiar un trabajo de ocho horas al día por otro de veinticuatro; si a esto le sumamos que el número de imprevistos se dispara cuando hay cerca algún bebé o niño pequeño, el resultado es una alta probabilidad de que lo que se deja para última hora al final se quede sin hacer, y/o que después no haya tiempo para descansar como es debido.

Esto es precisamente lo que me empezó a pasar cada vez más a menudo desde que empezó a crecer la familia, ése es el caos del que hablo de vez en cuando y del que lucho por deshacerme. Pero como dice mi amiga, esto es una carrera de fondo, y hay que ir poco a poco, cambiando costumbres y rutinas que nos han funcionado durante muchos años pero que ahora ya no nos funcionan. Hay temporadas que cuestan más que otras (la vuelta de vacaciones ha sido matadora), y la pereza y el cansancio a veces nos pueden, pero poquito a poco lo vamos consiguiendo, y tengo la esperanza de que esta vez el cambio sea duradero.

Así que allá vamos, después del respirito de las vacaciones, de nuevo a correr la maratón (y espero que a mi amiga no le importe que le haya robado la frase... :-))

...Y se acabaron las vacaciones

Bueno, pues ya estamos de vuelta de vacaciones, hoy ha tocado ya volver al mundo real.

El viaje a Gales ya lo contaré más despacio, en cuanto estén listas las fotos, pero en resumen: lo hemos pasado fenomenal, hemos visto bastantes cosas pero con calma y sin prisas, lo cual quiere decir que se nos han quedado otras muchas por ver, habrá que repetir el viaje dentro de no mucho :-D

Irene y Alicia se lo han pasado igual o mejor que nosotros, Irene recorriéndose los castillos de arriba a abajo para ver si encontraba al príncipe y la princesa (no ha habido suerte, otra vez será), y Alicia cogiendo cada vez más confianza al andar, ¡ya se ha soltado a andar ella sola! En el ferry de ida pedía ir de la mano a todas partes, y en el de vuelta no consentía ir de la mano de nadie... el ferry, por cierto, nos gustó mucho, es una gozada lo de lllegar con el coche, bajarse y disfrutar del viaje, sin tener que andar cargando maletas ni bultos ni preocuparse de nada más. La travesía duró algo más de tres horas pero se hicieron amenas, entre las cafeterías y restaurantes varios, la zona infantil y cómo no, la tienda de souvenirs.

Ni que decir tiene que Gales nos ha encantado también, es un poco del estilo de Irlanda (clima incluido, sunny spells and scattered showers), pero más montañoso, con unos paisajes muy chulos. De los paisajes nos habían hablado muy bien, y de las carreteras muy mal... la verdad es que hay de todo, carreteras buenas y malas, anchas y estrechas, yo creo que probamos de todos los estilos. En la semana nos dio tiempo a ver los castillos de la zona norte, bajar un par de días a Cardiff y luego volver a subir para coger el ferry de vuelta; seguramente si nos hubiéramos planificado un poco mejor le habríamos sacado más partido al tiempo, pero lo que sí tenemos claro es que acertamos al menos en dos cosas: la compañía (Rafa e Inés y Alfonso y Clodagh), y la cadena de hoteles donde nos quedamos todas las noches, y que recomiendo a cualquiera que viaje al Reino Unido: Premier Inn.

Más detalles del viaje en el siguiente post...