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Vacaciones otoñales (I)

Estos días andamos de vacaciones por España, disfrutando del sol... y de la lluvia, es lo que tiene venir en otoño.

Volamos desde Dublín el jueves pasado; llegamos a Barajas con un par de horas de retraso y un sobrino postizo llamado Miguel (long story...), alquilamos un coche y nos fuimos para Alcorcón, donde habíamos quedado para cenar rápidamente con unos amigos antes de salir para Cáceres. A Cáceres llegamos ya de madrugada; los abuelos Ángel y Mari Carmen nos estaban esperando con todo preparado: saludos, besos, ¡y a dormir! (O más bien a seguir durmiendo, que habíamos venido las tres fritas en el coche)

De viernes a domingo nos quedamos en Cáceres, ¡y era verano! Fue una gozada lo de poder sentarnos el viernes en una terracita a tomar algo con los amigos, a algunos no los veíamos desde hacía varios años... y me hizo mucha ilusión ver a Irene y Alicia jugando con su amiguita Daniela y sus primos en el Bombo de Cánovas, donde jugaba yo con mis amigas cuando era pequeña. El sábado celebramos el cumpleaños de la prima Isabel con una comida familiar, y luego los peques pasaron la tarde en un parque de ésos de piscinas de bolas, os podéis imaginar lo mucho que se aburrieron :-D

El domingo ya se estropeó el tiempo y estuvo lloviendo al estilo irlandés, y otra vez tuvimos comida familiar multitudinaria (ya sólo entre abuelos, tíos, tías, primos y primas sumamos veintiuno). Aprovechamos para hacer la tradicional foto de todos los primos: Ana, Blanca, Ángel, Javier, Alberto, Isabel, Irene, Pablo, Alicia y Andrés; la foto cada vez es más difícil de hacer, esta vez era Alicia la que estaba un poco protestona, pero al final lo conseguimos (muchas gracias a los primos mayores por su paciencia y colaboración ;-))

El lunes cogimos otra vez el coche y nos enfilamos la Ruta de la Plata arriba camino de León, pero parando primero en Salamanca para hacerles una visita a Jorge, Carlota, Jimena y Aldara. Pillamos a Jimena recién salida del cole, fuimos a comer a su casa y luego un rato al parque a jugar, y ya por la tarde volvimos a montarnos en el coche. Las niñas se echaron una buena siesta, y para cuando se despertaron, ¡ya estábamos en León!

Y hasta aquí la primera parte de nuestras vacaciones otoñales, la segunda parte en nuestro próximo episodio.