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Halloween y la caja de monstruos

Este fin de semana se celebra Halloween, y tengo que reconocer que no es una "fiesta" que me haga mucha gracia... vamos, que en general intento evitarla en la medida de lo posible, aunque sí que hay algunos detalles que me gustan, como nuestra nueva tradición familiar de vaciar y decorar una calabaza (sólo es el segundo año que lo hacemos, pero espero que dure), y preparar chocolatinas para dar a los niños del barrio que vengan a decirnos: trick or treat!

En la guarde de Irene y Alicia, la fiesta de Halloween fue el viernes pasado, y allá que fueron las dos disfrazadas de Peppa Pig... o bueno, no exactamente, porque Alicia no tenía ninguna gana de ponerse su disfraz, así que lo llevamos en una bolsa, pero para cuando fuimos a buscarla por la tarde sí que lo llevaba puesto :-D

El caso es que aquel día debieron de estar contando historias "de miedo" en la guarde, y tal vez los disfraces de algunos niños o niñas mayores dieran también un poco de miedo, porque al parecer Irene prefirió no quedarse escuchando y dedicarse a ayudar a Rachel, una de las cuidadoras, a cuidar de los pequeños. Y desde entonces, curiosamente, ha aumentado bastante el número de monstruos y leones (sí sí, leones) que se va encontrando Irene cuando se queda sola en alguna habitación; antes aparecía alguno de vez en cuando, pero bastaba con decirle que se fuera ya a su casa (que su mamá le estaría buscando) para que desapareciera y no incordiara más. Lo malo es que últimamente no se iban ni aunque se lo pidieras, así que hemos decidido cambiar de estrategia y elaborar nuestra propia caja de monstruos.

De momento llevamos metidos tres monstruos en la caja, dos dibujados por Irene y uno por Alicia, y parece que está funcionando muy bien (¡gracias, SuperTitaMamen!). Ahora la única pega es que claro, el tema de los monstruos está solucionado, pero como preguntaba Irene esa mañana: ¿y los leones?