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Alicia, casi 22 meses

Tal y como dicen los dibujitos de Lilypie aquí a la derecha, Alicia se va acercando peligrosamente a la barrera de los dos años. De hecho, mentalmente para mí es ya como si los tuviera, la prueba es que ya he dejado de contar su edad en meses... ¡Alicia ya no es un bebé, es una niña! (snif)

Y entre lo espabilada que es ella y lo mucho que le enseña y ayuda su hermana mayor, está aprendiendo mucho y muy deprisa. Ya sabe, por ejemplo, subir y bajar las escaleras de casa andando, agarrándose a la barandilla y/o a nuestra mano, y también se sube y se baja sin problemas a otros sitios, como el sofá... o el balancín de Ikea de Irene, para poder mirar por la ventana tranquilamente :-D

Comer come más o menos de todo (salvo alguna vez que le da por ser tiquismiquis), y sabe usar la cuchara y el tenedor, pero le resulta mucho más interesante comer con las manos, ¡hasta lentejas la hemos pillado comiendo con las manos alguna vez! Ahora le están saliendo los colmillos y la pobre ve las estrellas de vez en cuando, esperemos que se pase pronto porque también es un incordio a la hora de dormir. Y hablando de dormir, poco a poco la siesta va empezando a desaparecer; de momento sólo se queda sin dormirla algún día suelto de vez en cuando, pero ya se ve que le va haciendo cada vez menos falta.

Por lo demás, sus aficiones son leer cuentos, desvestir muñecas (e intentar vestirlas luego, todavía sin demasiado éxito), y en general imitar todo lo que hace su hermana mayor, incluido sentarse a hacer pis (sólo que Irene lo hace de verdad, y Alicia se sienta en el potty vestida y todo, por hacerle compañía). También le encanta lavarse los dientes, o más bien morder las cerdas del cepillo, y bañarse sola o con su hermana, pero siempre que no haya que mojar el pelo, ¡eso lo odia con toda su alma!

Cuando llegamos de la guarde por las tardes, lo primero que hace Alicia es sentarse en el sofá y pedir cli-cla, o sea, una película. Vocabulario ya tiene un montón, unas palabras son en inglés y otras en español, y por supuesto todas las pronuncia a su manera, pero cada vez se la va entendiendo mejor, y ya sabe encadenar dos o tres palabras para formar una frase sencilla. Curiosamente, su amigo inseparable de peluche tiene varias pronunciaciones: muchas de las veces lo llama titi, porque es su teddy, su peluche para dormir; otras veces es poki, pero ya cada vez su pronunciación se va acercando más a su verdadero nombre: ¡Mlonki!

Y por lo demás, su sonrisa es encantadora pero tiene cara de pilla, y si sólo fuera la cara... ;-)

Creatividad

En mi trabajo, todas las semanas tenemos una reunión de equipo para ponernos al día de lo que andamos haciendo cada uno. Hay buen ambiente en el grupo, y aunque se hable principalmente de trabajo, de vez en cuando hay bromas o comentarios sobre otros temas, como supongo que pasa en todas partes, y nos reímos un rato.

El caso es que el otro día a nuestro jefe, en parte porque salió el tema por casualidad, y en parte por hacer la reunión un poco más amena y entretenida, se le ocurrió pedirnos a todos que además de nuestro habitual update de qué habíamos hecho durante la semana, contáramos qué talento o habilidad teníamos que los demás no sabían. Yo estaba justo al lado de mi jefe, pero la ronda empezó en dirección contraria, así que fui la última en hablar. Había un poco de todo: gente a la que se le daban bien los deportes, instrumentos musicales, cocina, pintura... y cuando me llegó el turno, me dio pena contar "mi talento" en tiempo pasado: "hace años bailaba, pero ahora ya no..."

La verdad es que echo de menos bailar. Por supuesto, ya no me pondría unas zapatillas de puntas para destrozarme los dedos de los pies, pero sí que iría a alguna clase de baile chula, del tipo que fuera, simplemente para pasar un buen rato y "mover el esqueleto", como diría un amigo mío. Pero en fin, siendo realistas, de momento me conformo con cantar y bailar por casa mientras hago las tareas domésticas ;-)

¿Y por qué echo de menos bailar? Creo que por dos razones: una es la que acabo de mencionar, que "se mueve el esqueleto", se hace ejercicio, algo esencial para mantener la salud física. Y la otra es que es una actividad creativa, que yo veo como esencial para mantener la salud mental (esto último no sé si está demostrado científicamente, pero es lo que yo creo)

Todos necesitamos hacer algo creativo en la vida, algo que nos obligue a pensar y actuar de forma distinta. Para unos será algo relacionado con "las artes" de siempre, ya sea en versión tradicional o digital: pintura, literatura, música, danza... Para otros, puede ser algo completamente distinto, como la jardinería o la cocina, o incluso programar aplicaciones (para los más frikis :-D). En realidad no importa cuál sea la actividad, lo que importa es que nos saca de nuestra cuadrícula, nos ayuda a liberar el estrés del día a día y nos hace sentirnos bien con nosotros mismos.

Por cierto, a falta de baile, mi actividad creativa favorita en estos tiempos es pasar tiempo con Irene y Alicia, seguida de cerca por escribir este blog.

¿Primavera?

Pues sí, increíble pero cierto, según el calendario Celta ya estamos en primavera :-)

Aunque si uno mira por la ventana, tampoco es que lo parezca mucho... Cierto es que hace menos frío (lo cual es fácil con el inviernito que hemos tenido), pero el viento y la lluvia hacen que los días sean todavía de los de querer quedarse en casa. Eso sí, poquito a poco los días van haciéndose más largos: esta tarde todavía había claridad a las cinco y media cuando salí de trabajar, ¡todo un avance!

Por lo demás, no hay grandes novedades, aunque sí unos cuantos posts pendientes de escribir (para variar). Este fin de semana ha sido tranquilito: el sábado fuimos al Cervantes, para la clase habitual de Irene, y luego nos quedamos a un cuentacuentos que habían organizado, que no estuvo mal pero se nos hizo algo corto (nos contaron UN único cuento). El domingo nos tomamos la mañana de descanso (que falta nos hacía) y por la tarde fuimos a comprar zapatos para las niñas: Irene volvió encantada con los suyos, pero a Alicia no le hizo ninguna gracia eso de que le quitaran sus deportivas e intentaran ponerle otras... total, que montó un pequeño numerito, pero a los de la zapatería no pareció importarles, estarán más que acostumbrados.

A todo esto, resulta que tenemos a la mitad de la familia con antibióticos, Alicia y yo concretamente, nada grave pero un poco incordio. Esperemos que la otra mitad no se solidarice y pille el mismo catarro que nosotras ;-)