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El mundo paralelo

El calendario dice que estamos a mediados de julio... y a mí, que ya me he acostumbrado a vivir en Irlanda, me cuesta darme cuenta de que estamos en verano. Básicamente es una estación que aquí no existe, es como un mundo paralelo donde la primavera continúa hasta que llega el otoño :-)

Por un lado supongo que debería darme pena, sobre todo por las niñas, porque el verano es una época que se disfruta mucho. Recuerdo con mucho cariño los veranos de cuando era pequeña, con mi familia en la casa de El Casar. Y mientras seguí siendo estudiante todo siguió siendo genial, pero luego acabé la carrera y me fui a trabajar a Madrid, y ahí ya los veranos dejaron de ser tan interesantes: para empezar, ya no tenía tres meses enteros de vacaciones, sino uno escaso, y todo el resto del verano me tocaba "cocerme" en el metro, en el trabajo, por la calle, o en casa (sin aire acondicionado, un ventilador y va que chuta). Los tres meses de verano se pasaban, o bien lamentando no haber cogido todavía las vacaciones, o bien lamentando el haber vuelto ya.

En cambio, en Irlanda no me importa tener que trabajar, y no me importar no estar de vacaciones (todavía), entre otras cosas porque no se paraliza el país tanto como pasa en España. Aprovechamos los días que hace bueno lo mejor que podemos, y a nuestra manera disfrutamos también del verano, aunque sin agobios ni calores excesivos. Cuando nos toque salir de vacaciones ya nos pondremos las gafas de sol y el bañador este año toca una semanita en el Algarve :-D