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Para que noviembre exista

Si me descuido se me pasa un mes entero sin escribir en el blog... y encima noviembre, con la rabia que me da que desaparezca este mes.

Hoy uno de mis "fans" (¡gracias Alberto!) me ha dado hoy una colleja virtual para que espabile y escriba, y supongo que es justo lo que necesitaba. Sonará extraño pero pienso muy a menudo en escribir un post, de hecho lo redacto mentalmente, pero luego el paso que me falla es el de sentarme a teclearlo... tantas horas frente al ordenador de lunes a viernes no ayudan a que me apetezca acercarme a otro teclado en mi tiempo libre.

¿Y qué hemos estado haciendo en este mes de noviembre, que ya se nos acaba? Pues lo empezamos de vacaciones en España, primero cinco días en Cáceres y luego otros cinco en León. A pesar del ajetreo habitual, nos cundió bastante el tiempo, conseguimos desconectar del trabajo, que falta nos hacía (diez días sin tocar un teclado, ¡¡¡bieeeennn!!!), y además nos hizo un tiempo estupendo, así que volvimos con las pilas cargadas... pero al llegar a Irlanda se nos descargaron otra vez con el frío, la lluvia y la oscuridad :-(

Desde entonces vamos renqueando, tratando de ponernos al día una vez más, pero muy muy despacio, o al menos así me lo parece a veces. Aunque también es verdad que nos tomamos (me tomo) las cosas con más calma que antes, que al fin y al cabo el mundo no se hunde porque haya ropa sin planchar.

En fin, que cada vez que volvemos de vacaciones para mí es como si fuera principio de curso, o año nuevo, una de esas ocasiones en las que empiezas desde cero con tus mejores intenciones. El primer día siempre es genial, porque hay tanto por hacer que no importa por dónde empieces, pero luego ya se va pasando la euforia inicial y cuesta más seguir al pie del cañón... la clave es ir encontrando el equilibrio, soluciones intermedias como decía alguien muy sabio, y en esas estamos, ensayando equilibrismo :-D