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El reto

Parece ser que en este mundo no sólo están los Facebookeros, también hay Googlepluseros, e incluso gente que no es ninguna de las anteriores pero que tiene acceso a internet y lee este humilde blog. Así que a petición popular, pongo también aquí el reto que me dio por lanzaros hace unos días.

El planteamiento inicial es bien sencillo: no comprar nada hasta 2013.

Challenge: Buy Nothing Until 2013

Y ahora después del shock, vienen los matices. ¿Cómo que no comprar nada? ¿Nada de nada? Pero algo tendremos que comer, ¿no? Pues sí, y si leéis el artículo entero veréis que en realidad no se trata de no comprar absolutamente nada, sino de pensárnoslo tres veces antes de comprar cada cosa: ¿por qué quiero comprar esto? ¿Realmente lo necesito? ¿Puedo pasar sin él? ¿Hay otras alternativas? Se trata de un ejercicio para tomar conciencia, y ya de paso, reducir el consumismo.

Me alegra mucho ver que este tema ha hecho surgir el debate; varios me habéis dicho que conseguirlo es imposible, o que no es práctico, o que no vais a ser capaces de cumplirlo. Yo lo que digo es que no tiene por qué ser blanco o negro, todo o nada; avanzar un cincuenta por ciento siempre es mucho mejor que no avanzar en absoluto, y el objetivo aquí (como en todo en la vida) debería ser progresar, no alcanzar la perfección.

Por cierto, para quien todavía tenga ganas de intentarlo, aquí va un segundo artículo siguiendo con el tema: la guía de supervivencia sin compras.

The Buy-Nothing Holiday Survival Guide

Ay, Facebook, Facebook…

Me parece que me voy a tener que tomar esto de Facebook un poco más en serio.

Como seguramente sabéis, yo tengo cuenta de Facebook pero la verdad es que no le hago mucho caso; me hace ilusión encontrar gente conocida, o que me encuentren, pero luego no invierto tiempo en postear, ni en mirar lo que postea la gente, me da una pereza inmensa después de pasar toda la jornada laboral delante de un ordenador.

Seguramente los únicos posts que hayáis visto míos son los que manda automáticamente Kiva cada vez que hago una donación. Y es verdad que un par de vosotros me habéis preguntado qué es eso de Kiva, y alguno hasta os habéis animado a probarlo (¡gracias!). Pero vamos, que no le daba yo mucha importancia, pensaba que la gente no le estaba prestando mucha atención.

Hasta esta mañana. Tenía un rato libre en el trabajo y me conecté para ver si tenía saldo en Kiva, y al ver que sí tenía, lo reinvertí en un par de préstamos. Y cuál sería mi sorpresa cuando ni media hora después, en el desayuno, dos de mis compañeros me preguntaron qué era eso de Kiva que pongo en Facebook de vez en cuando… eso me hizo darme cuenta de dos cosas: primero, que hay bastante gente que se conecta a Facebook desde el trabajo (o igual es que hoy en concreto tenían poco que hacer, como me pasaba a mí), y segundo, ¡que la gente lee lo que pongo, incluso mis compañeros de trabajo!

Sinceramente, tenía la impresión de que un alto porcentaje de las cosas que se ponen en Facebook son “chorradas” (sin ánimo de ofender, que sé que hay de todo), y por eso no me había motivado mucho a usarlo, pero ahora sí que estoy un poco más animada a escribir, no porque lo que vaya a decir sea sumamente importante (mucha gente lo considerará una chorrada también), sino porque tal vez consiga despertar la curiosidad de más gente, hacerles pensar, ¡y además en dos idiomas! En tiempos también tenía el blog ligado a mi cuenta de Facebook, para que lo que escribiera en el blog apareciera también allí, pero creo que ahora ya no funciona… De todas formas, de momento no tengo pensado traducir las entradas del blog, eso lo dejo para más adelante.

Ya veremos qué tal va, para empezar hoy en Facebook os he dejado un reto, para todo el que quiera aceptarlo ;-)

Gracias, Miliki

A Irene y Alicia les gusta mucho escuchar música, y por las mañanas, para ayudarlas a espabilarse, normalmente les ponemos algún CD (¿a quién se parecerán? Su padre y yo nos despertamos con la radio...)

Así además aprovechamos y les ponemos canciones infantiles españolas, y la verdad es que con la tontería, ya se saben un montón. Muchas de las canciones tradicionales nos suenan a nosotros también, pero las que más conocemos y más cantamos son, desde siempre, las de los payasos de la tele.

Continue reading "Gracias, Miliki"

Actitudes

Aquí tenemos una prueba más de que la inspiración puede llegarnos de los sitios más insospechados. Me voy de comida con unas amigas del trabajo, y en el servicio del restaurante me encuentro un cartel con esta reflexión de Charles R. Swindoll:
The longer I live, the more I realize the impact of attitude on life. Attitude, to me, is more important than facts. It is more important than the past, the education, the money, than circumstances, than failure, than successes, than what other people think or say or do. It is more important than appearance, giftedness or skill. It will make or break a company... a church... a home. The remarkable thing is we have a choice everyday regarding the attitude we will embrace for that day. We cannot change our past... we cannot change the fact that people will act in a certain way. We cannot change the inevitable. The only thing we can do is play on the one string we have, and that is our attitude. I am convinced that life is 10% what happens to me and 90% of how I react to it. And so it is with you... we are in charge of our Attitudes.
Y aquí va mi traducción libre:
Cuanto más vivo, más me doy cuenta del impacto que tiene la actitud en nuestra vida. La actitud es, para mí, más importante que los hechos. Es más importante que el pasado, la educación, el dinero, las circunstancias, los fracasos, los éxitos, lo que los demás piensen, digan o hagan. Es más importante que las apariencias, el talento y las habilidades. Hará que florezca o que se hunda una empresa, una iglesia… un hogar. Y lo extraordinario es que podemos elegir la actitud con la que queremos afrontar cada día. No podemos cambiar el pasado, ni el que la gente se comporte de una manera determinada; no podemos cambiar lo inevitable. Lo único que podemos hacer es jugar la única carta que tenemos, que es nuestra actitud. Estoy convencido de que mi vida es un diez por ciento lo que me pasa, y un noventa por ciento el cómo reacciono a ello. Y lo mismo se aplica a ti… somos dueños de nuestras propias actitudes.

Por enésima vez

Y aquí estoy, dando señales de vida una vez más, reviviendo el blog por enésima vez...

¿Cuánto me durará este nuevo impulso? No lo sé con certeza pero espero que mucho, una vez más os doy las gracias por estar ahí a la escucha :-)

Tengo muchas ganas de remodelar el blog, de darle otro aire, de probar cosas nuevas... Me apetece menos escribir sobre lo que nos pasa en el día a día, aunque de vez en cuando algo contaré, pero sobre todo me apetece compartir con vosotros esos detalles que me voy encontrando por la vida y que me hacen pararme a pensar, y me invitan a plantearme las cosas de otra manera. Algunas veces me repetiré, o llegaré a la misma idea por varios caminos distintos, algo que me está pasando mucho últimamente (cada vez entiendo mejor aquella frase de que todos los caminos conducen a Roma)

Pido disculpas por adelantado si me pongo muy "mística": no es mi intención dar lecciones a nadie, ni pretendo que todo el mundo esté de acuerdo conmigo, ni mucho menos; lo que sí pretendo es despertar un poco la conciencia (¿o consciencia?) de quien quiera y le apetezca aceptar este reto.

La vida nos habla de muchas maneras distintas, a través de personas y cosas con las que nos vamos "tropezando". Sé que mucha gente piensa que la mayoría de lo que nos pasa son casualidades, que la vida sucede por casualidad (y si uno es informático/a como yo, tenderá a pensar que las cosas "funcionan" de pura chiripa ;-)). Pero cuanto más me fijo, más me parece que no es así, que hay una razón para todo, aunque la mayoría de las veces nunca llegamos a saber cuál es la razón que se esconde detrás. Por supuesto, no tengo pruebas científicas de que esto sea cierto, ni tengo intención de buscarlas, aunque entiendo que el método científico sea muy importante para ciertas personas.

Así pues, la forma que se me ha ocurrido de dar gracias a la vida por esos regalitos que me va dando es compartirlos con quien quiera disfrutarlos también. Sin compromiso, ¿eh? Cada uno que escoja lo que le sirva y le funcione personalmente.