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Los niños aprenden lo que viven

Prácticamente desde que nació Irene tengo la costumbre de hablarle mucho (en español, por supuesto), en parte porque me sale solo, pero también porque leí que es muy bueno para los bebés, para que se vayan acostumbrando a los sonidos y las palabras; así que empecé a hablarle de bien pequeñita, sólo para que oyera mi voz, aun sabiendo que no me entendía nada...

... y ahora que los meses han pasado casi sin darme cuenta, ¡resulta que ya lo entiende casi todo! Dicen que cuando un bebé empieza a hablar en realidad las palabras no las está aprendiendo en ese momento, sino que ya las conoce de antes; ahora con Irene estoy comprobando que es verdad, y me estoy quedando alucinada de lo rápido que aprende.

Y claro, lo que aprende es lo que ve a su alrededor, lo que vive en casa... a fin de cuentas, lo que nosotros le enseñamos, incluso aunque se lo enseñemos sin darnos cuenta, porque es como una esponjita que lo absorbe todo... Pensando en esto me he acordado de un texto que tenía guardado hace años y que hace poco rescaté al pasar por Madrid, la verdad es que hace pensar:

Si los niños conviven con las críticas, aprenden a condenar.
Si los niños conviven con la hostilidad, aprenden a pelear.
Si los niños conviven con el miedo, aprenden a ser cobardes.
Si los niños conviven con la compasión, aprenden a compadecerse de sí mismos.
Si los niños conviven con el ridículo, aprenden a ser tímidos.
Si los niños conviven con los celos, aprenden lo que es la envidia.
Si los niños conviven con la vergüenza, aprenden a sentirse culpables.
Si los niños conviven con la tolerancia, aprenden a ser pacientes.
Si los niños conviven con el estímulo, aprenden a estar seguros de sí mismos.
Si los niños conviven con el elogio, aprenden a apreciar.
Si los niños conviven con la aprobación, aprenden a gustarse a sí mismos.
Si los niños conviven con la aceptación, aprenden a encontrar el amor en el mundo.
Si los niños conviven con el reconocimiento, aprenden a tener un objetivo.
Si los niños conviven con la generosidad, aprenden a ser generosos.
Si los niños conviven con la sinceridad y el equilibrio, aprenden lo que son la verdad y la justicia.
Si los niños conviven con la seguridad, aprenden a tener fe en sí mismos y en quienes les rodean.
Si los niños conviven con la amistad, aprenden que el mundo es un bello lugar donde vivir.
Si los niños conviven con la serenidad, aprenden a tener paz mental.

¿Con qué están conviviendo tus hijos?

Dorothy L. Nolte

Vaya responsabilidad, ¿eh? :-)

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Comments

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José Manuel on :

*Buff, que agobio. Como siempre, lo intentaremos hacer lo mejor que podamos.

Reena on :

*Precioso, Bea!

Guisando on :

*Yo creo que son grandes verdades, así que seguro que vosotros lo haréis genial (y Jose y Blanca estoy convencida de que también, que mucho tienen que haber cambiado desde la politécnica pa no ser así).

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