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Un día diferente

Hoy mis compañeros de trabajo y yo hemos vivido un día diferente: hoy nada de ir a la oficina, ¡nos han llevado de excursión a Barretstown!

La idea era que todos recargáramos pilas con una de esas cosas que llaman team building activities, actividades "para construir equipo"; suena muy a americanada y seguramente lo es, pero yo creo que es una idea muy buena, ¡y funciona!

Y no podrían haber elegido mejor sitio para esta actividad: es increíble lo que se consigue desconectar de la vida diaria cuando uno cambia de entorno y se dedica, aunque sea por unas horas, a hacer algo completamente distinto. Barretstown es una entidad benéfica fundada en los años noventa por Paul Newman; organiza campamentos para niños que sufren o han sufrido enfermedades graves, cáncer en la mayoría de los casos, con la idea de devolver a esos niños y sus familias la alegría, la confianza y la autoestima que pueden haber perdido después de largos meses o años de tratamiento.

La diversión empezó esta mañana hacia las nueve cuando llegamos al castillo de Barretstown, algunos en su propio coche yo otros (los más vagos, como yo), en un minibús puesto por la empresa. En total éramos unos veinticinco compañeros de dos equipos distintos; a los del otro equipo los conocíamos sólo de vista porque trabajamos en dos áreas de la compañía completamente distintas, así que ha sido una buena oportunidad para conocernos un poco más también entre nosotros.

Lo primero que hicimos al llegar al castillo fue desayunar (té y galletas, ¡cómo no!) y presentarnos todos, y luego con la ayuda de dos monitores hicimos unos cuantos juegos y dinámicas de grupo, de paso conociendo las instalaciones. El lugar en sí es precioso: el pequeño castillo anglonormando, con su jardín, su bosquecillo y su lago, y luego las instalaciones modernas que se han ido construyendo: los establos, el alojamiento para los campistas, el salón de actos... lo siguiente que quieren construir es un polideportivo cubierto (muy necesario en este país, que ya sabemos cómo pueden llegar a ser los veranos)

Y después de los juegos, llegó la hora de ponerse manos a la obra. Nos habían avisado de que haríamos también alguna actividad que les fuera útiles a ellos, probablemente pintar, y eso fue precisamente lo que hicimos. Por suerte para mí, que nunca había cogido una brocha hasta el día de hoy, se trataba de una tarea de bajo riesgo: el exterior de unas puertas de colores muy chulas que daban todas al mismo patio. A mi jefe y a mí nos tocó una puerta de color rojo, y allá que nos pusimos con el papel de lija, la cinta para los bordes de las ventanas y la pintura... Y tengo que decir que no nos quedó nada mal, o al menos eso es lo que yo quiero creer :-D

Pero bueno, quedara bien o mal, lo cierto es que yo acabé la mar de contenta con mi hazaña de pintar una puerta (en inglés lo llamarían sense of achievement), y además pasamos un rato estupendo ayudándonos unos a otros y organizándonos para dejarlo todo pintado, y luego recogiendo como buenamente pudimos. A continuación nos sirvieron el almuerzo (sándwiches surtidos del O´Briens, tampoco se puede pedir más), y nos contaron un poco más sobre la historia de Barretstown y las actividades que organizan.

Me sorprendió oir que no sólo vienen niños irlandeses a este lugar, de hecho Barretstown tiene acuerdos con 185 hospitales de 22 países europeos (entre ellos España, de donde parece ser que vienen bastantes niños también). Durante el verano organizan campamentos de diez días para niños de entre 7 y 17 años, y en primavera y otoño lo que ofrecen son fines de semana de cuatro días para familias enteras; en invierno se dedican al mantenimiento de las instalaciones y a recaudar fondos, ya que todos los campamentos son gratis para los niños y para sus familias (donaciones aquí, por si alguien está interesado).

Yo me he quedado impresionada con la maravillosa labor que está realizando esta gente, muchas veces de forma voluntaria. Y la verdad es que cuando oyes historias como las que hemos oído nosotros allí hoy, no puedes evitar pararte a pensar en tu propia vida, y notar cómo de pronto cambia tu perspectiva: problemas que ayer te parecían un mundo hoy te parecen tonterías, sabes que sólo te obsesionan porque (gracias a Dios) no tienes nada más grave de lo que precuparte. Hoy he tenido la suerte de poder ver y agradecer todas esas cosas buenas que hay en mi vida, y que muchas veces doy por descontadas, la salud la primera.

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Binary Words on : Maestra por un día

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O más bien por una horita a la semana Una de las cosas buenas que tiene mi empresa es que dedica fondos para obras benéficas, supongo que por multitud de razones. En parte será por el hecho de ser una empresa americana, y es buena política para ellos

Comments

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Guisando on :

*Me alegro mucho de que lo pasaras tan bien!! Siempre es curioso realizar otras actividades ajenas al trabajo diario con tus compañeros, aunque al principio parece raro. Y si encima el sitio era chulo, mejor, y si además era una fundación benéfica pues mejor que mejor :-D
Y sí, siempre hay que dar gracias por la salud, pero también hay que cuidarla...

Maria J. on :

*Que post tan bonito!! Gracias por compartir esa experiencia.

Ana María on :

*Gracias por contar la experiencia Bea. Somos muy afortunados de tener salud, amor y trabajo y unos niños preciosos :-)

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