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Blanca Navidad

¡Esta noche es Nochebuena, y mañana Navidad! Guau, otro año ya, va a ser verdad que cuanto mayor te haces más rápido se te pasa el tiempo...

Estos días me estoy acordando mucho de lo que recuerdo de las Navidades de cuando era pequeña, sobre todo porque este año nos toca quedarnos en Irlanda otra vez, y cuando veo los anuncios u oigo hablar a la gente de las tradiciones y recuerdos de Navidad, me doy cuenta de que son taaan distintas a las nuestras, que me sorprende, y tengo curiosidad por ver que pensarán las niñas de todo esto dentro de unos años.

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De puertas para adentro

En estos últimos meses he ido perdiendo (otra vez) la costumbre de escribir en el blog, y me da pena, y una vez más me propongo retomarlo, porque no es que no tenga nada que contar, es más bien al contrario: me da pereza sentarme a escribir porque podría empezar y no parar...

Así que hoy he inaugurado una nueva rutina: para terminar el día con buen sabor de boca, me he preparado una infusión calentita y aquí estoy sentada frente al ordenador; en verano en lugar de una infusión será algo fresquito, quién sabe, tal vez incluso un helado, pero ahora mismo con el frío que hace ahí fuera apetece algo calentito :-D

Y mientras ahí fuera, en el mundo exterior, todo es agitación, nervios y monotema en las noticias (¿quién saldrá al final al rescate de Irlanda? ¿Será Europa, el FMI, el Banco Central, o todos a una?), en estos días yo aprovecho para mirar un poco de puertas para adentro. Finalmente hemos conseguido (al menos por un tiempo) asentarnos en una rutina familiar, que puede no ser perfecta pero nos funciona bien, y eso ya es suficiente para nosotros... El ritmo frenético poco a poco se va frenando, y es ahora en esta época de relativa tranquilidad cuando estoy teniendo la oportunidad de pararme a observar: observar lo que pasa en mi familia, en mi trabajo, en mi entorno, observar cómo reaccionamos cada uno ante las situaciones que se nos presentan. Una vez oí que la observación (sobre todo la auto-observación) es sumamente importante para poder evolucionar como persona, y últimamente estoy teniendo la suerte de poder comprobarlo.

Dicen que el invierno es una época muy dada al recogimiento y la introspección (representado por el yin para los orientales), mientras que en el verano (representado por el yang) somos más extrovertidos. El frío y la oscuridad van creciendo a medida que avanza noviembre, es hora de ir a buscar la mantita y encender la kettle ;-)



Un lustro

La palabra lustro siempre me ha parecido muy curiosa; de pequeña no sé de dónde saqué la idea (yo diría que de los cómics de Mortadelo y Filemón) de que un lustro equivalía a una barbaridad de años... luego me enteré de que eran sólo cinco.

O tal vez es que cuando eres una niña pequeña, cinco años te parecen tanto como media vida, y luego a medida que te vas haciendo mayor los años pasan cada vez más deprisa.

El caso es que exactamente un lustro, o "sólo" cinco años, es el tiempo que ha pasado desde que llegamos Fredi y yo, cargados de maletas, a esta isla verde que llaman Irlanda. Y en cierto modo sí que se siente como media vida ;-)

Empieza el curso

Hoy empieza septiembre: para los niños (y los maestros ;-)), éste es el mes de la vuelta al cole, y para todos los demás, la ocasión de volver a la rutina diaria con energías renovadas: empezar un proyecto nuevo, apuntarse al gimnasio, estrenar coleccionables de Planeta Agostini...

Ya sé que para España es todavía un poco pronto, pero aquí en Irlanda los colegios de primaria han empezado el curso hoy, miércoles día uno, y eso los que no han empezado ya el lunes o el martes, ¡todavía en agosto! Pero en fin, ya se sabe que por estas tierras hace mucho menos calor, lo cual ayuda un montón, y a pesar de que esta primera semana de septiembre se esté cumpliendo la tradición de buen tiempo, ya en el aire se empieza a notar que se acerca el otoño.

Bueno, se acerca, o más bien para los irlandeses el otoño ya está aquí, ha empezado hoy, así que más vale que nos vayamos poniendo las pilas... ¡feliz vuelta al cole a todos!

Vuelta a correr la maratón

Y no, no es una maratón de verdad (qué más quisiera yo), es más bien una metáfora.

Todo esto viene de una conversación que tuve ayer con una amiga; hablando de todo un poco mientras dábamos un paseo, me dijo una frase que en el momento me hizo gracia y luego me hizo pensar: "yo es que funciono mejor a base de sprints, y en cambio esto de tener hijos es como correr la maratón..."

La verdad es que nunca se me había ocurrido verlo de esta manera, pero en el fondo creo que tiene mucho sentido, y de hecho me siento identificada porque también yo he funcionado toda la vida a base de sprints: ya fuera para prepararme un examen, hacer las maletas antes de un viaje, preparar la casa para la llegada de invitados, o cualquier otro acontecimiento en general, mi estrategia habitual ha sido dejarlo casi todo para el final, pegarme la paliza el último día y luego descansar cuando hubiera ocasión.

Pero claro, una vez que uno tiene hijos, toda esa "estrategia" se va al garete. Como les contaba yo en tiempos a mis compañeros (cada vez que alguien se refería a mi baja maternal como vacaciones ;-)), tener un hijo es cambiar un trabajo de ocho horas al día por otro de veinticuatro; si a esto le sumamos que el número de imprevistos se dispara cuando hay cerca algún bebé o niño pequeño, el resultado es una alta probabilidad de que lo que se deja para última hora al final se quede sin hacer, y/o que después no haya tiempo para descansar como es debido.

Esto es precisamente lo que me empezó a pasar cada vez más a menudo desde que empezó a crecer la familia, ése es el caos del que hablo de vez en cuando y del que lucho por deshacerme. Pero como dice mi amiga, esto es una carrera de fondo, y hay que ir poco a poco, cambiando costumbres y rutinas que nos han funcionado durante muchos años pero que ahora ya no nos funcionan. Hay temporadas que cuestan más que otras (la vuelta de vacaciones ha sido matadora), y la pereza y el cansancio a veces nos pueden, pero poquito a poco lo vamos consiguiendo, y tengo la esperanza de que esta vez el cambio sea duradero.

Así que allá vamos, después del respirito de las vacaciones, de nuevo a correr la maratón (y espero que a mi amiga no le importe que le haya robado la frase... :-))

Vaya diíta

El día de hoy (a estas alturas, ya de ayer) ha tenido un poco de todo: noticias buenas, malas y regulares. Aquí va el resumen de la jornada:

- Alicia se despierta a las cinco y cuarto de la mañana.. y no, hoy no cuela lo de tomar un poco de leche y volverse a dormir. Su mensaje etaba bien claro: "a mí qué me cuentas de que es muy temprano y hay que dormirse otra vez, mamá, ¡que empiece la juerga, que ya es de día!". Y la juerga empieza.

- Confirmo mi sospecha de la noche anterior: se nos ha escacharrado la bomba de agua y no hay presión en la planta de arriba, así que adiós ducha. Fredi llega de trabajar y quedamos en que yo aviso a la agencia y él se queda en casa para cuando llegue el fontanero.

- Ya en el trabajo, me toca reunión de evaluación de este último año, con mi jefe actual y con el que voy a tener a partir de ahora. Buenas noticias, los dos están contentos conmigo :-D

- Tras unas cuantas llamadas y algún que otro malentendido, el fontanero nos cambia la bomba de agua, menos mal que dio tiempo antes del fin de semana.

- Cambio los planes para la comida: mi idea era comer un sándwich a toda prisa pero acabo sentada a la mesa con el grupo de españolitos del trabajo, nos echamos unas risas como siempre...

- Mi amigo Gleb pasa a despedirse, hoy es su último día en la empresa. Le voy a echar mucho de menos, fue uno de los primeros amigos que hice al llegar a Irlanda y he aprendido muchísimo de él, большое спасибо Gleb! дай Бог ему счастья!

- Me tengo que quedar un rato más por la tarde para terminar una cosilla (no me quejo, podría ser peor)

- Recibo una llamada de un amigo español que vive en Francia pero que resultó estar en León la semana pasada como nosotros, lástima que no lo sabíamos y no nos vimos...

- Las niñas están agotadas después de toda la semana en la guarde, así que cenita rápida y a dormir (o ésa era la idea al menos)

En resumen, un día interesante, creo que sólo con hoy ya he tenido emociones para todo el mes :-D

Blogoterapia

Dicen por ahí que las redes sociales acabaron matando a los blogs. Supongo que hasta cierto punto es verdad, pero en mi caso no creo que se vaya a cumplir.

Está claro que en internet, como en todo, las modas tienen mucha importancia: hace unos años estuvo la moda de los blogs, y la moda de ahora son las redes sociales. Pero aunque personalmente me gusta de vez en cuando distraerme un rato con Facebook o Google Buzz (cuenta de Twitter no tengo, yo creo que me resultaría estresante), y me ha hecho ilusión reencontrarme con viejos amigos a través del networking, en el fondo la verdad es que los considero un poco gastatiempo.

El blog a mí personalmente me aporta mucho más, me da la oportunidad de expresar mis ideas y sentimientos. Síii, ya lo séee, en teoría en esos otros sitios se puede hacer más o menos lo mismo, pero no exactamente. Cada vez me doy más cuenta de que cuando escribo escribo para mí, y si otros me leen, estupendo, pero si no me lee nadie tampoco pasa nada. De hecho, muchos posts se me quedan a medias, los empiezo como borrador y no los llego a terminar, así que al final no se publican... pero ese proceso de escribir, de buscar lo que quiero decir (y muchas veces no saber realmente lo que quiero o siento hasta que no lo veo por escrito), me resulta muy enriquecedor. Y además, de regalo, estoy creando un álbum de recuerdos para toda la familia :-D

Quizá me gusta tanto escribir aquí porque es una de mis actividades más creativas, yo que no sé pintar, dibujo fatal, ni sé tocar ningún instrumento, en tiempos bailaba pero ya hace años que no y tampoco me dedico a cantar... a no ser que cuente como cantar el hacer mi propia versión de los éxitos de Glee mientras hago cosas por casa ;-)

Colocando piedras

Lo sé, lo sé, últimamente se me ve muy poco por aquí... mi frecuencia de actualización del blog ha vuelto a bajar (¡y eso que me encanta escribir!), el correo electrónico lo utilizo lo mínimo imprescindible, y de sitios como Facebook o Buzz ya ni hablamos...

Pues bueno, pues para todo el que se pregunte qué es lo que he andado haciendo últimamente, os diré que ando liada colocando piedras:

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Todo es relativo

De vez en cuando hay un día de esos en los que parece que todo te sale mal... bueno, en realidad no es que TODO te salga mal, pero te desanimas porque te han salido mal unas cuantas cosas y sólo te fijas en esas, en lugar de fijarte en las que han salido bien. Cuando tienes un día de esos, lo mejor que puedes hacer es respirar hondo... y acordarse de que todo es relativo.

Llegaba yo hoy a casa dándole vueltas a varias cosas que me están pasando en el trabajo (ando un poco frustrada porque tengo mil tareas pendientes y parece que avanzo a paso de tortuga), y Fredi llegaba despotricando del maravilloso clima irlandés y su igualmente maravilloso sistema de transporte público... pero pronto se nos olvidó todo eso porque al ir a abrir el grifo para preparar la cena de las niñas, ¡zas! Vimos que nos habían cortado el agua. Inmediatamente cambió nuestra visión de las cosas, o al menos la mía: me di cuenta una vez más de cómo damos por supuestas tantas comodidades que tenemos hoy en día, comodidades que no existían hace unas pocas décadas pero que hoy en día consideramos poco menos que imprescindibles.

Pero todavía el día me tenía otra sorpresa preparada, el enterarme por casualidad de que un conocido del trabajo está pasando por una enfermedad muy grave... y de nuevo toda la perspectiva ha vuelto a cambiar, ahora ya no me importa tanto que nos hayan cortado el agua (aunque sigue siendo un engorro, que conste), porque no puedo por menos que estar agradecida por mi vida tal y como es ahora mismo. Como dicen por ahí, que esto sea lo peor que nos pase ;-)

¿Noviembre existe?

Yo no sé en España, pero en Irlanda vengo observando en estos últimos años un fenómeno muy curioso: una vez que se acaba Halloween... ¡ya es Navidad!

Alguien debería crear una plataforma para reivindicar los derechos del mes de noviembre...

Cuatro años de bloguera

¡Binary Words cumple hoy cuatro años!

Una vez más tengo que decir que me alegro mucho de haberme convertido en bloguera: ya tenemos cuatro años de recuerdos aquí guardados, y si ahora me hace ilusión releer algún post de vez en cuando, seguro que me hará mucha más dentro de quince o veinte años (espero no avergonzar mucho a las niñas con las anécdotas que cuento de ellas :-D)

Pero este blog para mí no es solamente un almacén de recuerdos: se ha convertido en mi forma de expresión, en un lugar donde recopilar mis reflexiones, mis citas y textos favoritos, e información variada que espero que pueda resultar útil para alguien en algún momento... También ha resultado ser un buen punto de encuentro, a través del que han surgido nuevas amistades y se han retomado algunas de las antiguas.

Y ahora empiezo este quinto año con la cabeza llena de proyectos para el blog: quiero escribir más sobre temas de productividad (ahora que vuelvo otra vez a la vida real y empieza una nueva lucha contra el caos), seguramente volveré a cambiar la plantilla de formato (para que la gente no me deje comentarios en la entrada que no es), y como siempre, tengo varios posts pendientes que se me han ido quedando en el tintero, la famosa serie de posts que siempre quise escribir y nunca tuve tiempo. Espero encontrar un huequito para todas esas cosas, y una vez más, ¡gracias por leerme! ;-)

Aniversarios

Unos minutos pasan de la medianoche, ¡ya es nuestro aniversario!

El otro día, al recibir la invitación de boda de unos amigos, me acordé de lo que decía la nuestra: Nos conocimos, nos hicimos amigos, nos enamoramos... y ahora ¡nos casamos!

La verdad es que nuestra historia fue curiosa desde el principio, quién hubiera dicho que acabaríamos juntos, siendo tan distintos... pero ya veis, después de conocernos por pura casualidad y pasar varios años en la misma pandilla, empezamos a salir (para conmoción de nuestros amigos, que al principio no se lo creían, ¿verdad, Eli, Merc? :-D), tres años más tarde nos casábamos... y de aquello hace hoy cuatro años, algo ha llovido desde entonces.

Y nunca mejor dicho, ha llovido, porque mes y medio después de casarnos nos vinimos a vivir a Irlanda. Es curioso esto de los aniversarios: me cuesta menos recordar la fecha en la que llegamos a Irlanda, el 19 de octubre de 2005, que la fecha de nuestra boda, el 3 de septiembre de ese mismo año. Y otra fecha que solíamos recordar, la noche del 15 al 16 de diciembre de 2001, que fue cuando empezamos a salir, quedó olvidada cuando cinco años después, exactamente esa misma noche pero del año 2006, nació nuestra hija Irene :-)

En fin, que las fechas son sólo fechas y no tienen más importancia que la que queramos darles, no tienen por qué ser una celebración por todo lo alto... pero nos sirven como recordatorio de esos momentos especiales que han ido paso a paso construyendo nuestra vida, y de los seres queridos que la han ido compartiendo con nosotros.

¡Feliz aniversario, papi! Este año nos ha tocado pasar este día separados, pero dentro de nada podremos celebrarlo los cuatro juntos... TQ :-*

Recuerdos de verano

Hoy escribo desde la casa donde pasé todos los veranos de mi infancia; cada mes de junio al acabar el curso nos "mudábamos" aquí, y yo muchas veces no volvía a la casa de Cáceres hasta que empezaban otra vez las clases en septiembre, ¡y eso que no hay más de doce kilómetros entre un sitio y el otro! :-D

Pero cuando eres pequeña cualquier cosa se te hace un mundo, y a esa edad un verano entero te parece casi como media vida... Luego fuimos creciendo mis hermanos y yo y fuimos empezando a venir menos, aunque siempre pasábamos por aquí en algún momento del verano; el año pasado fue el primero que no pude venir ni siquiera un día, y ahora al volver me doy cuenta aún más de lo afortunada que he sido de poder disfrutar tanto aquí durante tantos años (supongo que los no-veranos irlandeses contribuyen bastante a esa sensación)

Ahora los que más lo están disfrutando son ya nuestros hijos, los de la siguiente generación; ellos se llevarán para casa sus recuerdos y nosotros conservaremos aún los nuestros...

- Levantarnos tarde, sin prisas, con todo el día por delante.
- Jugar "a la pelota" con mis hermanos en la piscina (la pelota era yo, por cierto, no veáis cómo volaba :-D)
- Darnos crema Nivea para que no se nos resecara la piel (¿protección solar? ¿qué es eso?)
- Dar "carreritas" al salir del agua para que se nos quitara el frío.
- Escuchar los cuarenta principales mientras limpiábamos la piscina.
- Salir corriendo a recibir a mi padre y abrirle la puerta de la cochera.
- Comer todos juntos en el comedor, que apenas cabíamos a la mesa, y ayudar a recoger después.
- Leer libros a la hora de la siesta, y por la noche hasta bien tarde.
- Merendar un vaso de leche con colacao bien fresquito.
- Ver a mis hermanos marcharse o llegar en aquel coche amarillo que fue de mi abuelo, levantando polvo por los caminos.
- Pasar el rato en La roca-casa, escenario de mis juegos imaginarios.
- Hacer de recogepelotas cuando mis hermanos jugaban al tenis.
- Llenar los cubos de agua para que mi padre regara los árboles.
- Ver los colores del atardecer y las puesta de sol desde la piscina (preciosas)
- Salir por la noche a tomar el fresco, a oscuras, y ver el maravilloso cielo estrellado.
- Dormir a pierna suelta, sin preocupaciones... y al día siguiente, vuelta a empezar.

Y el recuerdo más curioso de todos, lo que cantábamos todos los años sin falta en septiembre: el final del verano :-)