Compañeros de camino

Escribo estas líneas desde el aeropuerto de Barajas, esperando mi vuelo de vuelta a Dublín.

Durante unos días he tenido la oportunidad de permitirme hacer un alto en el camino, poner entre paréntesis el ritmo (a menudo acelerado) de mi vida cotidiana, y prestar atención a lo verdaderamente importante… Ha sido todo un lujo, y por ello estoy enormemente agradecida.

Entre otras muchas cosas, he disfrutado un montón compartiendo tiempo, cariño y conversaciones con varias personas que en algún momento fueron, o tal vez aún son, mis compañeros de camino.

  • Mi madre y mis hermanos, que fueron los primeros compañeros que tuve en mi vida, y que me acompañan siempre aunque sea en la distancia.
  • Mis cuñados, tan cariñosos como siempre, y mis sobrinos, la siguiente generación, que viene con una fuerza tremenda (sois todos un encanto chicos 😉)
  • Mi primo del alma, al que hacía mil años que no veía 🙂 (no sabes la ilusión que me hizo verte, Borja)
  • Amigos de la familia que son tan cercanos como la familia misma, con los que sabemos que siempre podemos contar.
  • Amigos de esos con los que no importa cuánto tiempo pase sin vernos, la conexión se mantiene y se sigue fortaleciendo (vosotros sabéis quiénes sois)
  • Un reencuentro que nos llevó al baúl de los recuerdos, a paso de baile… (¡mil gracias por todo Cristina!)
  • Y hablando del baúl de los recuerdos, hasta hubo tiempo para unas risas viendo fotos de mi primera comunión 😀

La guinda final del pastel ha sido ya hoy, cuando he tenido la inmensa suerte de conocer en persona a varios colegas en esta nueva aventura de reinvención en la que me he embarcado. Aunque llevemos menos tiempo caminando juntos, ya estáis dejando también vuestra huella, estamos creciendo juntos, y lo que nos queda por compartir…

La verdad es que vuelvo a casa con alegría, atesorando los momentos que he pasado con todos vosotros. Muchísimas gracias, compañeros de camino.

Proverbio Árabe

Cáceres, como otros muchos pueblos y ciudades de la Península Ibérica, tiene un pasado histórico multicultural: los primeros en asentarse aquí fueron los romanos, y después en la época medieval, árabes, judíos y cristianos convivieron durante varios siglos en relativa armonía.

El otro día las niñas y yo fuimos a visitar una casa tradicional árabe del siglo XII, convertida ahora en museo. Pudimos recorrer las distintas habitaciones y admirar los objetos de uso diario de la época, muchos de ellos encontrados en las excavaciones que se hicieron por la zona. La verdad es que nos pareció muy chula, y la guía nos explicó un montón de curiosidades.

La casa-museo árabe, si alguna vez queréis visitarla, se llama Yusuf Al Borch, Yo no soy mucho de hacer fotos, pero sí que hice una de esta ventana del patio (me encantan los arcos de estilo árabe):

Y también saqué otra de este proverbio, que tenía copiado también por alguna parte hace años:

No digas todo lo que sabes,
No hagas todo lo que puedes,
No creas todo lo que oyes,
No gastes todo lo que ganes.
Porque...
 
El que dice todo lo que sabe,
El que hace todo lo que puede,
El que cree todo lo que oye,
(Y gasta todo lo que tiene)
Muchas veces...
 
Dice lo que no conviene,
Hace lo que no debe,
Juzga lo que no ve,
Y gasta lo que no puede.

De vuelta en casa

Esta semana os escribo desde Cáceres, mi ciudad natal. Estoy de vuelta «en casa» unos días, disfrutando de mi familia, de mis amigos y de los últimos días del verano. Y después del añito y medio que llevamos, lo estoy disfrutando de verdad, a fondo, sin dar nada por sentado 🙂

Tengo una sensación un poco rara, de estar a la vez en casa y lejos de casa, como si las cosas hubieran cambiado aunque de alguna manera siguiera todo igual… Me pasa un poco cada vez que vengo, pero ahora todavía más, por todo lo que ha ido pasando durante este tiempo.

Buscando citas sobre el tema, me he topado con ésta, espero que os guste:

Volver a casa es la parte más difícil del viaje; has crecido fuera del rompecabezas y tu pieza ya no encaja.

Cindy Ross

Un regalo inesperado

Yo en general no soy mucho de bañarme en la playa; me crié en el interior y tengo poca costumbre, pero una cosa que sí que me encanta es pasear por la orilla y remojarme los pies. 

Ayer por la tarde tuve el placer de hacer precisamente eso, mientras veía una preciosa puesta de sol. Había hecho mucho calor durante el día, pero a esa hora la temperatura se había suavizado y se estaba genial, hasta el agua me pareció menos fría de lo habitual… La mayoría de la gente ya se había vuelto a casa, y ya sólo quedaban unos pocos. Y en aquel momento, todo era paz y tranquilidad.

Qué gozada.

Así que iba yo paseando tranquilamente, en mi propio mundo, disfrutando del paisaje, pensando en mis cosas, alegrándome de haber aparcado mi lista de tareas un ratito para vivir el momento presente (y dándole forma en mi cabeza a un post sobre prioridades, que ya escribiré otro día), cuando otra visitante de la playa sacó esta foto tan chula:

Bea walking along the beach at dusk, her reflection showing in the water

Un regalito inesperado, y un precioso recuerdo, ¡gracias Sharon!

Pilas recargadas

De vez en cuando viene bien cambiar de aires, aunque sea por un par de días, para salirse un poco de la rutina diaria, cambiar de perspectiva y recargar pilas. Este verano, por segundo año consecutivo, me he llevado a las niñas a unas mini-vacaciones por Irlanda, o como está de moda decir, a una staycation (vacaciones sin salir del país).

La verdad es que es una gozada salir a conocer sitios nuevos, o volver sitios conocidos de hace años… Y estos tiempos de confinamiento me han hecho apreciar más que nunca estas oportunidades. Me ha encantado volver al anillo de Kerry, y hemos tenido el privilegio de verlo a nuestro ritmo, sin agobios, y sin el sinfín de autobuses de turistas que normalmente invaden estas tierras en los meses de verano. 

Durante este viaje en familia hemos tenido un poco de todo: sorpresas, cambios de planes, mucha música en la radio (de calidad variable), muchos helados (¡y chocolate!), y sobre todo, muchos paisajes chulísimos. Para muestra esta foto de los acantilados de Kerry:

View of the Kerry cliffs and the sea

Total, que nos llevamos un montón de buenos recuerdos para aguantar hasta la próxima escapada. Y si está genial salir de vacaciones unos días, está genial también volver después a casa 🙂

Después de este descansito (más mental que físico, tengo que decir), retomo mi día a día con energías renovadas, sobre todo el par de proyectos en los que estoy trabajando y que me hacen mucha ilusión, uno de ellos por supuesto este blog. Seguiremos informando.

Una frase en la pared

De vez en cuando voy a ir dejando por aquí alguna frase o cita de las que más me resuenan. Esta la vi por primera vez cuando era pequeña, en una revista, y en aquel momento no la entendí del todo, pero me llamó la atención:

Un hombre sólo posee aquello que no puede perder en un naufragio

Proverbio hindú
Faro de Hook Head, en el condado de Wexford (Irlanda), donde las rocas y la fuerza del viento seguro que han hecho naufragar a más de uno.