Este viernes pasado tuve el privilegio de participar en una mesa redonda organizada internamente por mi empresa (¡Gracias Sonia!), bajo el título de «coaching y mentoring a todos los niveles». Fue una conversación muy interesante: las otras dos compañeras compartieron su amplia experiencia en lo que se refiere a mentoring (o mentoría, en español), y yo aporté mi punto de vista desde el terreno del coaching.
Las palabras coaching y mentoring a menudo se utilizan juntas, sobre todo en entornos empresariales y de trabajo, y a veces no queda muy claro. qué es cada cosa, por eso precisamente empezamos la charla explicando las diferencias.
- Un mentor es una persona con experiencia y reputación en una determinada profesión, especialidad o área laboral. Es alguien que lleva años recorriendo el camino que el mentorado está empezando ahora a emprender, y que se ha convertido en un experto en la materia, con lo que puede orientar y aconsejar al mentorado compartiendo sus conocimientos, su sabiduría y su experiencia.
- A menudo la mentoría dura un tiempo prolongado, y se acaba convirtiendo en una relación a largo plazo. Lo habitual es que el mentor tenga un puesto más senior que el mentorado, por lo que hay cierta jerarquía en la relación, y los temas que se tratan suelen ser o bien relevantes a la profesión que comparten, o bien orientados al crecimiento profesional, cómo relacionarse con el entorno laboral, networking, etc.
- En cambio, un coach no tiene por qué tener conocimientos del área laboral del coachee; un coach es una persona que ha recibido formación y tiene experiencia y reputación en coaching, y que se ha convertido en un experto en acompañar a sus clientes en el proceso de definir sus propios objetivos y encontrar sus propias respuestas y soluciones.
- La relación entre coach y coachee es de igual a igual, no jerárquica, y los temas que se van a tratar los elige el coachee según lo que considere más importante y relevante durante el proceso. Cada proceso de coaching suele ser específico para una meta u objetivo determinado, y tiene un principio y un fin claramente definidos; la duración del proceso es variable, desde unas semanas hasta varios meses.
Y con esto llegamos a la que en mi opinión es la diferencia fundamental entre coaching y mentoring: así como el mentor te orienta y te aconseja, el coach no está ahí para darte consejos, no te va a decir lo que tienes que hacer.
En coaching, todo se basa en creer firmemente que el coachee es una persona creativa y resolutiva, y que ya tiene (o puede conseguir) todos los recursos que necesita para poder alcanzar sus metas y superar los retos que se le pongan por delante. Es el coachee el que es un experto en su propia vida, y en el fondo sabe lo que quiere, lo que más le conviene y lo que mejor le funciona. El trabajo del coach, por lo tanto, es el de crear ese ambiente de confianza y seguridad que anime al coachee indagar con curiosidad y abrirse a nuevas posibilidades, para que puedan aflorar las respuestas.
Como veis, hay bastantes diferencias entre estas dos disciplinas, aunque tiene sentido que se mencionen juntas al hablar de desarrollo profesional, porque en ese terreno se complementan muy bien la una a la otra. El mentor te inspira con su ejemplo, comparte su experiencia y te ofrece sabiduría práctica; el coach te hace de espejo, de caja de resonancia, te ayuda a mirar hacia adentro y a decidir los próximos pasos siguiendo tu propia brújula. Eso sí, ninguno de los dos va a hacer el trabajo por ti, porque eso es imposible. Sigue siendo tu viaje, tu carrera, tu vida, y de ti depende poner de tu parte para sacarle partido.
Y tú, ¿qué necesitas en este momento de tu vida? ¿Mentoring? ¿Coaching? ¿O tal vez los dos?
(Si te ha interesado este artículo, puede que también te interese este otro, donde explico la diferencia entre coaching y psicoterapia)
