Herman@s

Dicen que quien tiene un amigo, tiene un tesoro. Yo me permito añadir que quien tiene un hermano o hermana, tiene un tesoro todavía mayor. Yo tengo la suerte de tener no uno ni dos, sino cuatro tesoros: dos hermanos y dos hermanas, y este fin de semana he podido reunirme con todos ellos.

Scrabble-like letters forming the words GALINDO GARCIA, surrounded by six scattered scrabble-like pieces: a star and lettters J, A, M, C and B, all of them against a green background

Herman@s, he aprendido tanto de vosotros, y tengo tantas cosas que agradeceros, que no sé ni por dónde empezar. Algún día escribiré una lista. De momento, hoy os pongo aquí unas citas sobre hermanos (y hermanas) que me han resonado mucho:

Hermanos: hijos de los mismos padres, perfectamente normales hasta que se juntan.

Sam Levenson

Dicen que independientemente de la edad que tengas, cuando estás con tus hermanos, vuelves a la infancia.

Karen White

Para el resto del mundo, todos nos hacemos viejos. Pero para los hermanos y hermanas, no. Nos conocemos tal y como siempre fuimos. Sabemos cómo es el corazón del otro. Compartimos los chistes privados de la familia. Recordamos las disputas y los secretos, las penas y las alegrías. Vivimos sin que el tiempo nos afecte.

Clara Ortega

Mil gracias Javi, Ángel, Mamen y Cristina. Por cuidarme, enseñarme y quererme siempre. Un brindis por vosotros, y otro por nuestro hermano mayor, que nos quiere y nos cuida desde el cielo. Muchos besos.

Primavera azul

¡Feliz Pascua de Resurrección a todos los que lo celebréis!

Hoy os escribo desde un pueblecito precioso de la costa mediterránea: Nerja.

(Vistas del mar desde el jardín del Parador de Nerja).

Es un lugar al que le tengo mucho cariño, por varias razones. La principal es que aquí vinimos una Semana Santa hace muchos años mi familia y yo, siendo yo adolescente, y me encantó. Tenía muchas ganas de volver a venir, y de traer a mis hijas para que lo conocieran; nos hemos acordado mucho de los abuelos paseando por aquí…

Por cierto, yo sabía que Nerja era más o menos conocida, pero no me imaginaba la cantidad de turistas que puede llegar a tener, ¡y nos hemos encontrado tres bares irlandeses! Guinness, Tayto, playa y buen tiempo: lo mejor de los dos mundos.

Otra de las razones por la que se conoce mucho a Nerja es porque aquí se rodó la serie de televisión Verano Azul, un gran éxito de la televisión española de principios de los años ochenta. Verano Azul está en la cultura colectiva española como lo está Father Ted en la cultura irlandesa: tooooodo el mundo lo conoce. Los niños de mi generación (los «de EGB») crecimos con la serie; la reponían en la tele casi todos los veranos, y al pasar los años, muchos la volvimos a ver en vídeo o DVD para enseñársela a nuestros hijos.

Así que hoy nos ha hecho ilusión a las niñas y a mí toparnos con la estatua de Chanquete (uno de los personajes protagonistas), y acordarnos de varias de las escenas de la serie, que en muchos aspectos se adelantaba a su tiempo, tocando temas bastante profundos y polémicos. A mí hubo una frase en especial que me llamó mucho la atención en su día, y de la que me acuerdo de vez en cuando: «cuando se tiene, se da; cuando se necesita, se toma».

¿Y tú? ¿Has visto Verano Azul? ¿Cuál es tu escena o canción favorita?

Hora de aprender

¿Estás haciendo ahora mismo algún curso o formación interesante?

Yo estoy a punto de terminar el primer módulo de tres en una formación que me está encantando (ya entraré en detalles en otro artículo), y en mayo retomaré también otro curso que tuve que dejar a medias el año pasado. El caso es que a mi hija pequeña, que tiene ahora diez años, le sorprende muchísimo ese afán mío por seguir haciendo cursos, y me pregunta cuándo voy a parar…

Supongo que le extraña que alguien decida voluntariamente «seguir yendo al cole», cuando podría estar haciendo cualquier otra cosa. Y ahora que lo pienso, yo a su edad estaba convencida de que los adultos tenían mucha suerte ¡porque no tenían que hacer deberes! (Por supuesto, no veía todo lo demás que implicaba ser adulto, sólo veía que tenían mucha más libertad para hacer «lo que quisieran»).

(Foto de una taza que vi en nuestro cole y que me hizo mucha gracia: «Mantén la calma, y haz como que es parte del plan de estudios»).

También es verdad que hoy en día es muy habitual el seguir formándonos también de adultos, por motivos tanto personales como profesionales. Es lo que se denomina educación permanente (en inglés, «lifelong learning»), y nos viene fenomenal para un montón de cosas, unas más obvias que otras:

  • Expandir conocimientos, adquirir nuevas habilidades, adaptarnos a un entorno laboral cada vez más cambiante.
  • Ampliar nuestra perspectiva, crecer como profesionales, y sobre todo, evolucionar como personas.

Y por si todo esto fuera poco, la educación permanente tiene otro gran beneficio: aprender cosas nuevas e interesantes renueva nuestra curiosidad, nos ayuda a motivarnos y a mantenernos activos ejercitando la mente, lo cual a su vez nos ayuda a mantener una buena salud y calidad de vida a medida que vamos envejeciendo.

Aquí van un par de citas para reflexionar sobre este tema, las dos del mismo autor: un pensador y filósofo autodidacta que, a pesar de no haber ido nunca a la universidad, llegó a ganar el premio Nobel de literatura.

En tiempos de cambio, quienes están dispuestos a aprender heredarán el futuro,
mientras que los que creen saberlo todo estarán maravillosamente equipados para vivir en un mundo que ya no existe.

Eric Hoffer

La sociedad verdaderamente humana es la sociedad del aprendizaje,
donde los abuelos, los padres y los niños son todos estudiantes.

Eric Hoffer

Pensamiento computacional

Los que ya lleváis tiempo leyendo este blog sabéis que de vez en cuando me gusta usar la metáfora de un ordenador (o de un teléfono móvil, que para el caso es lo mismo) para explicar cómo funciona la mente humana. Por eso no podía dejar pasar la oportunidad de contaros lo que he aprendido este fin de semana.

El sábado acompañé a mi hija Alicia a la final nacional irlandesa de Bebras, una iniciativa en la que participaba a través de su instituto. Yo no sabía nada del tema, sólo que teníamos que estar en la universidad de Maynooth a las nueve y media de la mañana, y que mientras los chavales hacían «el reto» (una serie de actividades cronometradas en un ordenador), a los padres nos darían una charla informativa.

(Foto un poquillo borrosa de la portada de uno de mis libros de la universidad, de la asignatura de inglés informático, por aquello del «computing».)

Bebras es una iniciativa internacional que promueve la informática y el pensamiento computacional en colegios e institutos. La charla informativa fue súper interesante (¡gracias, Kim!), empezando por esta definición (traducida libremente por mí):

Se denomina pensamiento computacional a los procesos de pensamiento implicados en la formulación de problemas y soluciones, representando las soluciones de tal manera que las pueda realizar eficientemente un agente procesador de información.

La definición puede parecer un poco rebuscada, pero al fin y al cabo a lo que se refiere es a procesos de resolución de problemas, utilizando habilidades como el razonamiento lógico, la abstracción, el reconocimiento de patrones, la descomposición de tareas complejas en pasos más simples, etc. Estas son habilidades que todos tenemos: de hecho, «el reto» se compone de tareas que cualquier persona puede resolver; lo retador es resolverlas en un corto espacio de tiempo.

Lo que me encantó de la charla es cómo nos explicaron la conexión entre estas habilidades y la vida en general, no sólo en relación a algo académico. La abstracción nos sirve para eliminar los detalles innecesarios y centrarnos en lo esencial de un problema o de una narración (y dependiendo del contexto, lo esencial pueden ser unos detalles u otros). La descomposición nos sirve para poder abordar paso a paso una tarea demasiado grande y abrumadora, o para repartirnos el trabajo de un proyecto y colaborar haciendo cada uno nuestra parte. Y el saber entender y crear algoritmos nos permite utilizarlos como herramientas para conseguir los resultados que deseemos, pudiendo adaptarlos a cada circunstancia y necesidad.

Si os dais cuenta, la definición no menciona específicamente los ordenadores, sólo habla de «agentes procesadores de información». Eso es porque las personas también somos agentes procesadores de información (de ahí que me guste tanto la metáfora de la que os hablaba). Incluso la palabra computador(a) (en inglés, «computer») se utilizaba inicialmente para denominar a las personas cuyo trabajo consistía en hacer cálculos (a menudo mujeres, por cierto, y si no habéis visto la película Figuras ocultas, os la recomiendo).

Volviendo a nuestros días, durante la charla se mencionó múltiples veces lo rápido que está cambiando la tecnología, y con ella, el mundo. Nuestros hijos se están preparando para unos puestos de trabajo que todavía no existen, y que no sabemos exactamente cómo serán. Pero lo que sí sabemos es que hará falta mucha gente que sepa adaptarse y comunicarse eficientemente con otros agentes procesadores de información, ya sean ordenadores o personas. Que sepan entenderles y hacerse entender. Y sobre todo, que aporten la creatividad que las máquinas no tienen (por mucho que se diga, y esto ya es comentario mío), para poder encontrar soluciones a los problemas del futuro.

Y lo mejor es que todas estas habilidades las podemos practicar divirtiéndonos, con retos y ejercicios como los de Bebras. A mí me recordaron mucho a algunos de los pasatiempos que venían antiguamente en las revistas, donde tenías que deducir cosas a partir de las pistas… ¿Qué mejor forma de mantener nuestra mente activa y a la vez prepararnos para el futuro?