Amistades

Cuando estaba en la universidad, mi amiga Merche tenía en su cuarto un póster que a mí me gustaba mucho. El dibujo era una caricatura muy colorida de un grupo de animales todos juntos, creo recordar que había una jirafa, un elefante… Y la frase, que estaba en inglés, decía: «Friendship comes in all shapes and sizes» (hay amistades de todos los colores y tamaños).

A lo largo de los años vamos conociendo a muchas personas, creando amistades, compartiendo etapas de nuestra vida con unos y con otros. Y aunque quizá en general tendemos a buscar personas con las que tenemos bastante en común, cuando hacemos amigos que son de alguna manera diferentes (y hay mil maneras de ser diferente), la amistad resulta si cabe mucho más enriquecedora: nos ayuda a crecer, a ensanchar nuestro mundo, a ver otras perspectivas.

Algunas amistades se pierden con el tiempo, otras permanecen, y otras van cambiando con los años. Y es completamente natural: ni tú ni ellos sois los mismos de hace un año, o hace diez, o hace veinte, y a veces los caminos de cada uno van en distintas direcciones. Pero eso no resta valor para nada al cariño y al tiempo que compartisteis.

Y afortunadamente, sin saber muy bien por qué, hay ciertas amistades por las que no pasa el tiempo. No importa desde cuando llevemos sin vernos, o si hemos perdido el contacto durante unos meses, o unos años… Al volver a encontrarnos, vuelve la misma confianza de siempre, la misma alegría, el mismo cariño.

Tengo la inmensa suerte de haber ido encontrando de esos buenos amigos por los que no pasa el tiempo. Y esta semana me he podido reunir con varios de ellos. Mil gracias chicos, vosotros sabéis quiénes sois 😉

Original by Dani&She

De vuelta en casa

Esta semana os escribo desde Cáceres, mi ciudad natal. Estoy de vuelta «en casa» unos días, disfrutando de mi familia, de mis amigos y de los últimos días del verano. Y después del añito y medio que llevamos, lo estoy disfrutando de verdad, a fondo, sin dar nada por sentado 🙂

Tengo una sensación un poco rara, de estar a la vez en casa y lejos de casa, como si las cosas hubieran cambiado aunque de alguna manera siguiera todo igual… Me pasa un poco cada vez que vengo, pero ahora todavía más, por todo lo que ha ido pasando durante este tiempo.

Buscando citas sobre el tema, me he topado con ésta, espero que os guste:

Volver a casa es la parte más difícil del viaje; has crecido fuera del rompecabezas y tu pieza ya no encaja.

Cindy Ross

Patitos de goma

¿Os ha pasado alguna vez eso de que tenéis un problema o una duda, y el simple hecho de explicárselo a otra persona ya hace que encontréis la solución? Y no porque la otra persona haya hecho nada en especial…

De hecho, «la otra persona» no tiene ni por qué ser una persona. Puede ser incluso una cosa, como por ejemplo un patito de goma.

yellow duck toy beside green duck toy

Y digo patito de goma porque precisamente ese es el nombre que se le ha puesto a esta técnica en el mundo de la informática: el método de depuración (de código) del patito de goma, o en inglés, the rubber duck debugging method.

Este método es muy útil para cuando estás programando y te atascas intentando resolver un error (o bug), que hace que la aplicación no se comporte como debería. La idea es explicarle la situación al patito de goma, y hacerlo con todo detalle, porque por supuesto el patito no sabe absolutamente nada de tu aplicación. Así que tienes que explicar el contexto, el problema concreto que estás intentando resolver, cómo estás intentando resolverlo, lo que llevas escrito de código línea por línea… Y muchas veces lo que pasa es que al ir repasándolo todo tan al detalle, de pronto caes en la cuenta de dónde está el problema, y de cómo solucionarlo.

Super chulo, ¿verdad?

Y os preguntaréis: ¿por qué precisamente un patito de goma? Pues la verdad es que no lo sé, igual todo empezó como una broma, pero la verdad es que este método es tan útil como sencillo (una vez que te acostumbras a hablar con un pato, o con cualquier otro objeto inanimado que elijas), y que se puede usar no sólo para depurar código, sino para la vida en general.

Me imagino que esta técnica funciona tan bien porque consigue que saques el problema de tu cabeza y lo veas desde fuera, desde otra perspectiva, con lo que dejas de darle vueltas y vueltas siempre de la misma manera. Y además, al forzarte a explicarlo en voz alta y paso por paso, te ayuda a fijarte en detalles que antes podrías haber pasado por alto, con lo que aumenta la probabilidad de identificar el verdadero problema y encontrar una solución.

¿Qué os parece? ¿Estáis dispuestos a probarlo? Yo a lo mejor la próxima vez que vea un patito de goma en una tienda, me lo compro para tenerlo aquí junto al ordenador 🙂

Canciones conscientes: Unwritten

Cuando escucháis música, ¿os paráis a escuchar lo que dice la letra de las canciones? Yo a veces lo hago, y la verdad es que me encuentro de todo…

De vez en cuando voy a compartir con vosotros la letra de una canción que me guste especialmente. Empezamos con Unwritten (aún no escrito), de Natasha Bedingfield, espero que os guste.

Letra original en inglés:

Letra traducida al español:

Opcional

Una conversación que se repite bastante a menudo en nuestra casa, y que seguro que os suena, es el negociar en un momento dado qué es obligatorio y qué es opcional.

La especialista en esto es mi hija Alicia, aunque sus hermanas no se le quedan atrás. Cuando le pido algo que no le convence, Alicia pregunta: «¿tengo que (hacerlo)?». A lo que mi respuesta la mayoría de las veces es: «sí».

Pero no siempre. Así que hace bien en preguntar 🙂

De hecho, seguramente es algo que muchos de nosotros deberíamos preguntar(nos) bastante más a menudo: esto que está aquí delante de mi, esto que «tengo que hacer», ¿realmente tengo que hacerlo? ¿Quién lo dice? ¿Qué pasa si no lo hago, o si lo hago de manera diferente?

Está claro que la respuesta puede ser que sí, que hay que hacerlo, y quizá aún lo sea la mayoría de las veces, pero igual nos sorprende y resulta ser un no más a menudo de lo que creíamos. O puede que se nos ocurra otra alternativa, una solución intermedia que sea incluso mejor que la anterior… Al plantearnos la pregunta nos permitimos ver las opciones, y tenemos más capacidad de elegir.

Por supuesto que sea lo que sea lo que decidamos, tenemos que ser responsables y asumir todas las consecuencias. Pero la clave está en que tenemos opciones, aunque no siempre las veamos, aunque no siempre nos gusten. Pero las tenemos. Y una vez que nos damos cuenta y las vemos, podemos elegir la que mejor nos parezca, y el «tengo que…» se convierte en «elijo…», y la carga se hace un poquito más ligera.

Aquí tenéis par de citas sobre este tema que me encantan, y que van un paso más allá, invitándonos a elegir cómo relacionarnos con lo que nos pasa en la vida:

El dolor es inevitable. El sufrimiento es opcional.

Buda

Esta la oí por primera vez en una clase de yoga (¡gracias Carsun!), y me acompañó especialmente a la hora de dar a luz a mis niñas, antes de darme cuenta de que se puede aplicar a todo en la vida, no solamente al dolor físico.

Y esta otra la he oído recientemente, me ha parecido muy adecuada a los tiempos en que vivimos:

El cambio es inevitable. El crecimiento es opcional.

John C. Maxwell

¡Ahora tú eliges!

Palabras binarias

Hoy me ha dado por reflexionar sobre el título de esta web y este blog: binary words, que traducido literalmente son palabras binarias… ¿pero qué tienen que ver las palabras con lo binario?

¿El lenguaje con los ordenadores? Pues sí que tienen que ver, y mucho.

¿Sabías que las personas no somos tan distintas de los ordenadores? Tenemos un hardware, nuestro cuerpo, que necesita energía para funcionar. Eso sí, nosotros no funcionamos con electricidad; nuestra energía viene de alimentarnos e hidratarnos bien, y de recargar pilas durmiendo y descansando 🙂

También tenemos un software, un conjunto de “programas” que están ejecutándose en nuestra mente. Al igual que con los ordenadores, algunos de los programas los ponemos en marcha nosotros, y los vemos y utilizamos conscientemente; pero además de esos, el sistema operativo ejecuta otros muchos que no se notan pero que están ahí, haciendo que todo funcione… 

Es nuestra programación inconsciente, nuestro piloto automático, basado en creencias y valores que llevamos dentro bien afianzados y que raramente nos cuestionamos, aunque a lo mejor no sean ni siquiera nuestros, y los hayamos heredado o adquirido sin darnos cuenta. Y esa programación inconsciente maneja los hilos de nuestro día a día mucho más de lo que nos podamos imaginar.

Tal vez ese piloto automático nos esté dando unos resultados que no queremos en nuestra vida. La buena noticia es que podemos reprogramarlo, una vez que encontremos ese programa o programas que nos causan dificultades, o nos impiden avanzar en la dirección que deseamos.

¿Pero cómo? ¿Cómo podemos sacar a la luz esas “líneas de código” problemáticas, y sustituirlas por otras mejores?

Un lenguaje de programación que podemos utilizar son las palabras.

Hay mucho poder en las palabras, y esto es algo que se nos olvida con frecuencia. El modo en que hablamos a los demás importa mucho. Y el modo en que nos hablamos a nosotros mismos, más todavía, porque le prestamos aún menos atención, y no nos damos cuenta de que es un factor crucial en cómo nos va la vida. 

Así que observemos la palabras que nos rodean, las que componen nuestro mundo, las que utilizamos casi sin darnos cuenta. ¿Cómo es nuestro diálogo interior? ¿Cómo nos hablamos a nosotros mismos, y en consecuencia, a los demás? ¿Qué transmiten nuestras palabras? ¿Queja, crítica, derrotismo, negatividad?

Esas palabras nos darán pistas de los programas que pueden estar minando nuestros esfuerzos por avanzar hacia donde queremos. Y poco a poco, tirando del hilo, llegaremos a ver con claridad lo que está detrás de esas palabras, y tendremos el poder de transformarlas en otras que nos ayuden y nos animen, en lugar de frenarnos. Tendremos el poder de elegir nuestro destino.

Y ya puestos a seguir con la metáfora informática: nosotros, al igual que los ordenadores, necesitamos conexión para poder funcionar plenamente. Hoy en día poco se puede hacer sin conexión a internet… En las personas puede que sea menos evidente, pero en el fondo somos seres sociales, necesitamos conectar emocionalmente con otros para tener una vida plena. Y menos evidente todavía, pero igualmente necesario, es estar en conexión con nosotros mismos, tener interés por conocernos y aprender a querernos. 

Los meses de confinamiento han puesto a prueba nuestra capacidad de conexión, y tal vez gracias a eso ahora la apreciamos más que nunca. Como dicen por aquí, it´s all fun and games until you lose your wifi signal (todo son risas y juegos hasta que pierdes la señal de wifi)

Desiderata

Hoy os dejo otro texto que tuve durante muchos años en la pared de mi cuarto, esta vez en casa de mis padres. Gracias Lucía por recordarme lo bonito y lo inspirador que es, casi un siglo después de su publicación:

Camina plácidamente entre el ruido y la prisa,
y recuerda cuánta paz puede haber en el silencio.
En la medida en que puedas, sin rendirte,
llévate bien con todas las personas.
Expresa tu verdad claramente y con calma;
y escucha a los demás,
incluso al aburrido o al ignorante;
ellos también tienen su historia.
Evita a las personas ruidosas y agresivas,
son un incordio para el espíritu.
Si te comparas con otros,
puedes volverte vanidoso y amargado,
pues siempre habrá personas mejores y peores que tú.
Disfruta de tus logros, así como de tus planes.
Mantén el interés por tu propia carrera, 
sin importar lo humilde que sea;
es una posesión valiosa en la cambiante fortuna del tiempo.
Ejercita la cautela en tu trabajo,
ya que el mundo está lleno de engaños.
Pero no dejes que esto te ciegue frente a la virtud;
muchas personas luchan por grandes ideales,
y por todas partes la vida está llena de heroismo.
Sé tú mismo.
Sobre todo, no finjas afecto.
Ni seas cínico en el amor,
porque aún en medio del desierto y el desencanto,
es tan perenne como la hierba.
Recibe amablemente el consejo de los años,
dejando atrás con elegancia las cosas de la juventud.
Cultiva la fortaleza del espíritu para protegerte ante una desgracia repentina.
Pero no te perturbes con pensamientos oscuros;
muchos miedos nacen de la fatiga y la soledad.
Más allás de una disciplina sana,
sé amable contigo mismo.
Eres una criatura del universo,
lo mismo que los árboles y las estrellas;
tienes derecho a estar aquí.
Y lo veas o no con claridad,
sin duda el universo se está revelando como debe.
Por eso manténte en paz con Dios,
como sea que tú lo concibas.
Y sean cuales sean tus esfuerzos y aspiraciones,
en la ruidosa confusión de la vida, 
manténte en paz con tu alma.
Con todas sus falsedades, monotonía y sueños rotos,
el mundo es aún maravilloso.
Conserva la alegría.
Esfuérzate por ser feliz.

Desiderata, de Max Ehrmann © 1927

Vida, risas, amor

Siguiendo con el recorrido turístico por los cuadros de mi casa, éste está esperando pacientemente a que lo colguemos en la pared de mi cuarto:

Irish words for Life, Laughter, Love, written with latin alphabet and Ogham

Beatha, Gáire, Grá son las tres palabras en gaélico para Vida, Risas, Amor… La única que sé como se pronuncia es Beatha [ba-ha], y es una palabra a la que le tengo mucho cariño, los que trabajan conmigo sabrán por qué 😉

Las líneas son esas mismas tres palabras escritas en Ogham, la forma de escritura más antigua del idioma gaélico primitivo. El alfabeto Ogham tiene veinte letras, cada una representada por una o varias líneas, y cuando están escritas en vertical, como aquí, se leen de abajo a arriba.

Tres palabras sencillas pero muy poderosas, escritas de tres formas distintas, que me recuerdan que preste atención a lo que realmente importa.

Un regalo inesperado

Yo en general no soy mucho de bañarme en la playa; me crié en el interior y tengo poca costumbre, pero una cosa que sí que me encanta es pasear por la orilla y remojarme los pies. 

Ayer por la tarde tuve el placer de hacer precisamente eso, mientras veía una preciosa puesta de sol. Había hecho mucho calor durante el día, pero a esa hora la temperatura se había suavizado y se estaba genial, hasta el agua me pareció menos fría de lo habitual… La mayoría de la gente ya se había vuelto a casa, y ya sólo quedaban unos pocos. Y en aquel momento, todo era paz y tranquilidad.

Qué gozada.

Así que iba yo paseando tranquilamente, en mi propio mundo, disfrutando del paisaje, pensando en mis cosas, alegrándome de haber aparcado mi lista de tareas un ratito para vivir el momento presente (y dándole forma en mi cabeza a un post sobre prioridades, que ya escribiré otro día), cuando otra visitante de la playa sacó esta foto tan chula:

Bea walking along the beach at dusk, her reflection showing in the water

Un regalito inesperado, y un precioso recuerdo, ¡gracias Sharon!

Pilas recargadas

De vez en cuando viene bien cambiar de aires, aunque sea por un par de días, para salirse un poco de la rutina diaria, cambiar de perspectiva y recargar pilas. Este verano, por segundo año consecutivo, me he llevado a las niñas a unas mini-vacaciones por Irlanda, o como está de moda decir, a una staycation (vacaciones sin salir del país).

La verdad es que es una gozada salir a conocer sitios nuevos, o volver sitios conocidos de hace años… Y estos tiempos de confinamiento me han hecho apreciar más que nunca estas oportunidades. Me ha encantado volver al anillo de Kerry, y hemos tenido el privilegio de verlo a nuestro ritmo, sin agobios, y sin el sinfín de autobuses de turistas que normalmente invaden estas tierras en los meses de verano. 

Durante este viaje en familia hemos tenido un poco de todo: sorpresas, cambios de planes, mucha música en la radio (de calidad variable), muchos helados (¡y chocolate!), y sobre todo, muchos paisajes chulísimos. Para muestra esta foto de los acantilados de Kerry:

View of the Kerry cliffs and the sea

Total, que nos llevamos un montón de buenos recuerdos para aguantar hasta la próxima escapada. Y si está genial salir de vacaciones unos días, está genial también volver después a casa 🙂

Después de este descansito (más mental que físico, tengo que decir), retomo mi día a día con energías renovadas, sobre todo el par de proyectos en los que estoy trabajando y que me hacen mucha ilusión, uno de ellos por supuesto este blog. Seguiremos informando.