¡Ya soy tía abuela! 🙂
Esta semana ha nacido Mar, la primera sobrina-nieta de la familia, y hoy hemos podido verla un ratito por videoconferencia. Es una bebé preciosa, con un nombre igualmente bonito. ¡Bienvenida!

(Foto, cómo no, del mar, o más bien del océano, en la playa de Monterey, en California.)
El ver hoy a Mar y hablar un ratito con sus padres y abuelos me ha recordado mucho a mis primeros días de madre primeriza, con Irene recién nacida. Hace ya… ¡casi veinte años! Madre mía. Algunos recordaréis haber leído mis aventuras y desventuras de madre novata en un antepasado de este blog.
Luego, dos años más tarde, tras un hermanit@ que no llegó a nacer, vino Alicia, y cinco años después, Eva, que hasta ahora ha sido la benjamina de este lado de la familia. La experiencia fue distinta con cada una; hasta los partos fueron diferentes (aunque las tres nacieron en el mismo hospital, y curiosamente, ¡el mismo día de la semana!)
Pero las tres, cada una a su manera, nos trajeron mucho amor, mucha alegría, y mucho aprendizaje también. Cada bebé es único e irrepetible, y la familia va cambiando y adaptándose a cada nuevo miembro que llega.
La verdad es que me parece una época muy bonita de la vida, el ser padre o madre (sobre todo, en madre, tengo que decir), pero también tiende a ser una etapa complicadilla, donde las emociones están a flor de piel. Hay mucha alegría, por supuesto, pero también miedos, confusión, cansancio… Es una verdadera montaña rusa emocional, y te pilla de sorpresa, por mucho que te prepares.
Así que lo que toca es armarse de paciencia, de muuuuuuucha paciencia. Con el bebé, por supuesto, que es nuevo en este mundo, y no sabe de horarios ni de normas sociales. Pero también de los papás consigo mismos, así como el uno con el otro, y seguramente también con otras personas (léase familia y amigos).
Estaba buscando alguna cita bonita con la que felicitar a los nuevos papás, y me he acordado de una frase/consejo que no sé muy bien de dónde viene (perdón si tiene autor y yo no he sido capaz de encontrarlo), pero que creo que viene muy bien al caso: Ana y Javi, ¡Enhorabuena! Disfrutad de cada momento, de cada etapa, porque los días son largos, pero los años son cortos.
Os lo digo por experiencia: un día estáis cambiando pañales, y al día siguiente la niña ya está de sleepover con sus amigas, o buscándose un trabajo con el que ganar un dinerillo extra, o sacándose el carnet de conducir…
¿Y tú? ¿Tienes hijos, sobrinos o nietos? ¿Qué consejo le darías a unos padres primerizos?