Noche de San Juan

La noche del 23 de junio se celebra en muchos pueblos españoles la Noche de San Juan. Es la versión cristiana de la celebración del solsticio de verano en el hemisferio norte, y como en muchas otras celebraciones ancestrales, tiene al fuego como protagonista.

outdoor fireplace during nighttime

Yo personalmente no he llegado a disfrutar de primera mano las grandes celebraciones con hogueras en la playa (en mi ciudad natal no se celebra oficialmente San Juan, y además tampoco estamos cerca de la costa), pero sí recuerdo reunirme con amigos para celebrar esa noche a nuestra manera… un año incluso llegamos a hacer una queimada con su conjuro y todo, gracias a Víctor, nuestro compañero gallego 🙂

Por supuesto teníamos nuestra mini versión de la hoguera, improvisada en un cuenco o cenicero, que saltábamos tres veces para atraer la buena suerte. Y en esa mini hoguera quemábamos un papelito, que si no recuerdo mal tenía escritas tres cosas: algo por lo que estábamos agradecidos, algo que ya no queríamos en nuestra vida, y algo que sí queríamos que nos sucediera o nos llegase.

Era una noche mágica, llena de posibilidades.

Siempre me ha gustado la idea de aprovechar esa noche para reflexionar un poco sobre nuestra vida: evaluar dónde estamos, decidir lo que queremos y hacer un ritual para poder sentir la magia del cambio. Lo que pasa es que a veces se nos olvida que esa magia no sólo está en el “universo”, en ese concepto abstracto al que lanzamos todos nuestros deseos… la magia también está dentro de nosotros, porque nosotros somos el centro de nuestro propio universo. Así que no vale con escribir nuestros deseos como quien escribe una carta a los Reyes Magos, también nos toca poner algo de nuestra parte para que la cosa funcione 🙂 

Este año te propongo hacer un poquito más de reflexión delante de la hoguera, y escribir cuatro cosas en lugar de tres: algo por lo que te sientas agradecido, algo que ya no quieras en tu vida, algo que quieras que te suceda o te llegue, y algo que vas a empezar a hacer desde ya para contribuir al cambio que quieres.

Imanes de nevera

No sé muy bien cómo empezó la tradición, pero en mi familia desde hace muchos años, normalmente quien va de vacaciones suele traer imanes de nevera como recuerdo. Puede parecer una tontería, pero me parece un detalle bonito… Cada vez que voy a visitar a mis padres o hermanos, me entretengo un buen rato mirando los imanes de su nevera, repasando los viejos conocidos y buscando alguna nueva adquisición. Yo misma he contribuido con unos cuantos, por supuesto. Y algunos de ellos los tenemos en varias casas, o bien iguales o parecidos, en distintas versiones.

Quizá por eso tengo yo debilidad por los imanes de nevera, lo cual junto con mi afición por las pizarras magnéticas, da como resultado una cantidad considerable de imanes en casa 🙂

Algunos los tengo puestos siempre, otros los voy rotando. Algunos son regalos de amigos o familiares, ¡y otros me los he regalado yo misma! Hoy os dejo aquí estos tres, que me parece que tienen mensajes chulos:

Life does not have to be perfect to be wonderful
Worry is like a rocking chair. It will give you something to do, but it won´t get you anywhere
I literally love literature
  • La vida no tiene que ser perfecta para ser maravillosa.
  • La preocupación es como una mecedora. Te dará algo que hacer, pero no te llevará a ninguna parte.
  • Literalmente, me encanta la literatura.

Equilibrando

¿Os ha pasado alguna vez que el día se os queda corto? ¿Que ya se os ha hecho de noche y tenéis aún una lista de cosas que os gustaría hacer? ¿Y que os cuesta elegir qué hacer hoy y qué dejar para otro día?

Esa soy yo en este preciso momento 🙂

notebook with four blank tasks for today

¿Debería…

  • Hacer un poco de yoga y estiramientos, para relajarme y sentirme mejor físicamente?
  • Estudiar un rato para el curso que estoy haciendo, y que no se me eche el tiempo encima?
  • Escribir otro post en el blog, para mantener el buen ritmo que llevo hasta ahora?
  • O irme a dormir ya, para mañana estar más descansada?

Esas son las cuatro opciones que me vienen ahora mismo a la cabeza, y eso sin contar las cosas «obligatorias» que por hoy ya están hechas (esas ya he aprendido que de nada sirve postponerlas – cuanto antes se las quite una de encima mejor, menos estrés).

Como podéis suponer, hoy he optado por escribir este post, no sin antes pensármelo durante un buen rato mientras acababa otras tareas… A veces me cuesta un poco decidir: por un lado, conociéndome, no quiero caer en la trampa de elegir siempre la opción fácil y dejar para última hora lo que cuesta más esfuerzo. Por otro, no quiero dedicarle demasiadas horas a una cosa sola cuando quiero ir progresando también en otras. Y además, sé que una vez que empiece con cualquiera de ellas, el tiempo seguramente se me pase volando…

¿Qué puedo hacer entonces? Pues ir equilibrando lo mejor que pueda.

La manera que se me ha ocurrido de momento es hacer un plan semanal. Los domingos escribo una lista de tareas para la semana siguiente, incluyendo X sesiones de yoga (sustituibles por paseos los días que haga bueno), los ejercicios del curso, los posts del blog, etc. No estoy asignando días en concreto para cada tarea, simplemente las voy haciendo como me convenga durante la semana y las voy tachando (¡y qué bien sienta eso de tachar tareas!).

Así le pongo más intención a mis días, voy progresando en todas las áreas que quiero, me puedo adaptar a cualquier imprevisto o darme un descanso el día que lo necesite, y como el fin de semana suele haber más tiempo libre, tambíen hay oportunidad de acabar ciertas cosas si no las he podido hacer antes.

De momento es mi segunda semana con este sistema, y sé que no siempre lo completaré todo, por supuesto. Pero me está resultando una referencia muy útil, y me ayuda a seguir progresando, que es lo que más importa al fin y al cabo.

Y tú, ¿cómo encuentras el equilibrio?

Paz y bien

Ayer, mirando por casa buscando otra cosa, me encontré con esto:

Wooden pendant in the shape of a Tau (franciscan symbol)

Mi Tau, qué buenos recuerdos…

La Tau es una letra griega, el equivalente a la T latina, y es también un símbolo franciscano. Según una explicación que oí una vez y que me encantó, al ser una de las últimas letras del alfabeto, la Tau simboliza el espíritu de sencillez y servicio a los demás de San Francisco de Asís.

Comentaba el otro día mi amiga Bárbara que en el fondo todas las religiones y doctrinas espirituales nos acaban llevando a las mismas verdades, a las que se puede llegar por muchos caminos distintos… Yo concretamente me crié en un entorno católico; esa es mi tradición familiar y gran parte de mi entorno social, y a través de la religión católica es como empecé a dar mis primeros pasos en el camino de la espiritualidad.

De los catorce a los dieciocho años estudié en un colegio de frailes franciscanos, y tengo recuerdos muy especiales de las celebraciones religiosas, grupos de oración, convivencias y peregrinaciones en las que participé con ellos, también durante mis años de universidad. Sobre todo me encantaban esa alegría y esa paz que nos transmitían los frailes, su espíritu de oración y de servicio, junto con las ganas de remangarse y arrimar el hombro para sacar adelante lo que hiciera falta.

Luego con los años fui tirando más hacia la espiritualidad laica, que es donde me sitúo ahora, pero estoy completamente convencida de que el trasfondo es en realidad el mismo, el Espíritu es en realidad el mismo, solo que con otro nombre. Y no puedo evitar pensar que por ejemplo los mantras y meditaciones que se practican en yoga se parecen muchísimo a los cantos meditativos de aquellas Pascuas en el convento de El Palancar.

Hoy quiero compartir con vosotros un par de perlas de sabiduría de San Francisco. La primera, una oración que me parece tan sencilla como preciosa:

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz.
Donde haya odio, ponga yo amor,
Donde haya ofensa, ponga yo perdón,
Donde haya discordia, ponga yo armonía,
Donde haya error, ponga yo verdad,
Donde haya duda, ponga yo la fe,
Donde haya desesperación, ponga yo esperanza,
Donde haya tinieblas, ponga yo la luz,
Donde haya tristeza, ponga yo alegría.
Maestro, que no me empeñe tanto
en ser consolado como en consolar,
En ser comprendido como en comprender,
En ser amado como en amar
Porque dando se recibe,
Olvidando se encuentra,
Perdonando se es perdonado,
Y muriendo se resucita a la Vida Eterna.

Y la segunda, una frase que he descubierto hace poco que se le atribuye a él también:

Empieza haciendo lo necesario; luego haz lo posible, y de repente estarás haciendo lo imposible.

San Francisco de Asís

Ser lo bastante experto

Siguiendo con el recorrido turístico por los cuadros que tengo en casa, hoy quiero compartir este otro manifiesto, que también me inspira desde hace tiempo, y que ahora me vuelve a resonar mucho. Siento que tras llevar más de un año en estado de hibernación, ahora por fin ha llegado el momento de volver a salir al mundo, a poner en práctica todo lo aprendido.

¿Y qué es lo que he aprendido? Entre otras cosas, que no es cuestión de tener todas las respuestas (o todo el conocimiento, o toda la experiencia), sino de tener verdadero interés y ganas de aprender, y sobre todo de tener confianza en que lo puedes hacer, y en que lo vas a hacer lo suficientemente bien.

The EXPERT ENOUGH manifesto. We are all capable of so much more than we think. Most people never scratch the surface of what they´re capable of. Expertise is relative. Expertise doesn´t come from a piece of paper. Life is richest when we become good at a lot of different things. "Know'it'all", "Jack of all trades" and "Renaissance man" are compliments. LIFE IS AN EXPERIMENT. You don't have to wait for permission, and you don't need anyone else to grant you status. It's not about being the world's greatest expert. It's about being expert enough to accomplish your goals. The more you use creativity, the more you get. Brilliance lies within each of us. Go now. Live. Play. Explore. FOLLOW YOUR PASSION. Learn more. Do more. Be more.

Por desgracia no hay versión en español, y la web original parece haber desaparecido, pero os lo puedo traducir aquí:

El manifiesto de ser SUFICIENTEMENTE EXPERTO.
Todos somos capaces de mucho más de lo que creemos. 
La mayoría de la gente no llega ni a rascar la superficie de lo que son capaces de hacer. 
El ser o no un experto es relativo; un trozo de papel no te convierte en experto. 
La vida es mucho más rica cuando conseguimos que se nos den bien un montón de cosas distintas. 
"Sabelotodo", "aprendiz de todo" y "hombre del Renacimiento" son cumplidos. 
LA VIDA ES UN EXPERIMENTO.
No tienes que esperar a que te den permiso, y no necesitas que nadie te dé un cierto estatus. 
No se trata de ser el mayor experto del mundo. 
Se trata de ser lo suficientemente experto como para alcanzar tus metas. 
Cuanto más uses tu creatividad, más creatividad tendrás. 
La brillantez se esconde dentro de cada uno de nosotros. 
Ahora sal, vive, juega, explora. 
SIGUE TU PASIÓN. 
Aprende más. Haz más. Sé más.

Encontrar tu voz

Siempre he pensado que yo no era muy creativa, sobre todo porque al oír la palabra «creatividad» me venían a la mente habilidades artísticas como pintar, diseñar, hacer manualidades… Justamente esas cosas que se me daban bastante mal.

Luego con los años he ido cambiando esa percepción, y no porque se me empezara a dar mejor lo de pintar, diseñar o hacer manualidades, que se me siguen dando fatal. Es porque me he ido dando cuenta de dos cosas:

La primera, que si intentas algo una o dos veces y no te sale bien, no quiere decir que nunca te vaya a salir bien; básicamente lo que significa es que aún no tienes suficiente práctica (esto parece muy obvio cuando lo lees así escrito pero no siempre es fácil de ver en el momento, sobre todo cuando estás acostumbrado a que ciertas otras cosas te salgan a la primera sin esfuerzo).

La segunda, que se puede ser creativo de muchísimas maneras, sólo tienes que encontrar la salida creativa que mejor te cuadre a ti personalmente. Tu propia forma de expresar lo que llevas dentro.

Tu voz.

Yo hace un par de años que «encontré mi voz» en el sentido más literal, a raiz de apuntarme al coro del trabajo y empezar a ir a los ensayos semanales con Nicola, nuestra directora. Siempre me había gustado la música, pero no me había dado cuenta de verdad de lo mucho que disfruto cantando, me levanta un montón el ánimo.

El que se me dé bien o mal ya es otra cosa; eso se verá cuando podamos reunirnos otra vez y montar una actuación, aunque casi diría que para mí es lo de menos… Lo importante es todo lo que disfrutamos cantando (y riéndonos) juntos en el coro, y si de paso otras personas disfrutan escuchándonos, pues de maravilla, doble satisfacción.

También ha habido y hay en mi vida otras formas de expresar mi lado creativo: durante mi infancia y adolescencia fue el baile, al venirme a Irlanda fue escribir en el blog, y cuando las niñas eran pequeñas (y aun ahora que son un poco más mayores) ya os podréis imaginar, ser padre o madre también exige grandes dosis de creatividad 🙂

¿Y tú cómo expresas tu lado creativo? ¿Has encontrado ya tu voz?

Una frase en la pared

De vez en cuando voy a ir dejando por aquí alguna frase o cita de las que más me resuenan. Esta la vi por primera vez cuando era pequeña, en una revista, y en aquel momento no la entendí del todo, pero me llamó la atención:

Un hombre sólo posee aquello que no puede perder en un naufragio

Proverbio hindú
Faro de Hook Head, en el condado de Wexford (Irlanda), donde las rocas y la fuerza del viento seguro que han hecho naufragar a más de uno.

Crear, consumir, conectar

Esta semana, con todo esto de empezar de nuevo con el blog, me he sentido con mucha energía e ilusión. Más de un día se me han pasado las horas delante de la pantalla sin darme cuenta… Y todo esto después de haberme pasado ya las horas habituales de trabajo también delante de una pantalla.

En total son muchas, muchas horas de pantalla.

semi opened laptop computer turned on on table

Lo de que se me pasen las horas sin darme cuenta sé que es buena señal, lo estoy disfrutando mucho, y aprendiendo a la vez. Además de escribir los posts, estoy configurando yo misma el sitio web (ahora con WordPress, mucho mejor que con lo que tenía antes), y quiero hacerlo en condiciones, totalmente accesible y bilingüe español-inglés. Así que mi tiempo se reparte entre configurar plugins y opciones varias (mil gracias María por todos tus consejos), pensar ideas sobre las que escribir, escribirlas, y traducir todo lo que ya está escrito, no sólo los posts sino todas las cadenas de texto que aparecen repartidas por la página. Aprovecho para deciros que si veis cualquier error o falta de ortografía, me lo hagáis saber para que lo arregle, algunos ya lo habéis hecho y os lo agradezco 🙂

Otra cosa que estoy haciendo esta semana es un curso acelerado de redes sociales, que las cosas han avanzado mucho en estos últimos años. En tiempos escribías un post en el blog y ya estaba; la gente lo veía en su lector de RSS feeds, o se suscribían por email, o visitaban la web de vez en cuando para ver si había algo nuevo… ahora hay que estar en las redes sociales, cuantas más mejor, así que me he lanzado a la piscina y he creado página de Facebook, cuenta de Twitter y cuenta de Instagram, para que quien quiera seguirme pueda hacerlo fácilmente.

Pero claro, todo eso plantea un nuevo peligro: más conexiones en las redes sociales, más contenido interesante que te llega, más notificaciones, y más horas de pantalla al cabo del día como te descuides un poco. Por eso es tan importante utilizar internet conscientemente, y aprovechar las infinitas ventajas que nos aporta sin dejar que interfiera en nuestra vida más de lo necesario.

Hace no mucho en un vídeo muy interesante que vi por Youtube (más pantallas), mencionaban que las actividades que hacemos en internet se pueden dividir entre crear, consumir y conectar. Yo después de meses y meses básicamente consumiendo contenidos y aprendiendo pasivamente, estoy cogiendo ahora con muchas ganas lo de crear (en mi caso escribir, traducir y darle vida al blog), y disfruto conectando y reconectando de maneras nuevas a través de las redes sociales. Pero también tengo muchas ganas de poder ir saliendo otra vez al mundo real, y conectar, crear y aprender allí también, de manera más tangible, y en tres dimensiones. Me está costando un poco arrancar por la falta de costumbre, igual a vosotros os pasa lo mismo, pero sé que el esfuerzo merece la pena.

En resumen: ¡deja un rato la pantalla y búscate otra cosa que hacer! 🙂

Historial de versiones

Las circunstancias excepcionales que hemos vivido este último año han hecho que muchos de nosotros nos planteemos reinventarnos, ya sea por necesidad, a raíz de cambios en nuestra vida y en nuestro entorno, o simplemente por haber tenido más tiempo para reflexionar, echar un vistazo sincero a nuestra vida y cuestionarnos la posibilidad de cambiar de rumbo.

La palabra «reinvención» a mí me sonaba un poco radical, y la verdad es que me daba bastante respeto (por no decir miedo). Hasta que recordé lo que me dijo una vez mi buena amiga Bea: que a lo largo de nuestra historia vamos viviendo en realidad muchas vidas; cada vez que pasamos página, es una vida nueva.

Y me di cuenta de que yo ya me había reinventado, y más de una vez.

Life cycles of man and woman.

Habiendo estudiado informática, lo que me vino a la mente fue comparar cada una de esas reinvenciones con un «cambio de versión» en mi vida. Cada cambio significativo ha sido un avance, un aprendizaje, que he podido incorporar a esa versión siguiente de mí misma. Algunos de esos acontecimientos los he elegido yo, y otros no. Unos han sido más grandes que otros, al igual que un sistema operativo o aplicación a veces se actualiza a una versión «mayor» o «menor» (si esto te suena a chino, aquí hay más información sobre el versionado de software).

Así que me puse manos a la obra, y me construí mi propio historial de versiones:

  • V0 (versión cero) – Llego a este mundo (concretamente a Cáceres, España) el 10 de marzo de 1978.
  • V1.0 Decido estudiar Ingeniería Informática – la primera decisión «de verdad» de mi vida.
    • V1.1 – Me echo novio.
    • V1.2 – Acabo la universidad y me mudo a Madrid a buscar trabajo.
    • V1.3 – Consigo mi primer trabajo, en una consultora.
    • V1.4 – Cambio de trabajo, mi proyecto asignado no sale adelante y me despiden.
    • V1.5 – Encuentro otro trabajo, en otra consultora.
    • V1.6 – Me intereso por la traducción, y hago un curso de experto universitario en traducción español-inglés.
  • V2.0 – Me caso y me voy a vivir a Dublín, Irlanda.
    • V2.1 – Consigo mi primer trabajo en Irlanda, de analista-programadora, en una empresa estupenda (nada de consultoras).
    • V2.2 – Nace mi hija Irene – me convierto en madre.
    • V2.3 – Pierdo mi segundo embarazo en un aborto espontáneo.
    • V2.4 – Nace mi hija Alicia.
    • V2.5 – Hago un curso de Programación Neurolingüística (PNL).
  • V3.0 Decido hacer una pausa en mi carrera laboral, y pasar más tiempo con mis hijas.
    • V3.1 – Hago un curso de profesora de español como segunda lengua.
    • V3.2 – Nace mi hija Eva.
  • V4 Me separo de mi marido (más adelante me divorcio).
    • V4.1 – Empiezo a trabajar en otra empresa estupenda, como analista de sistemas.
    • V4.2 – Me compro mi propia casa para vivir con mis hijas.
    • V4.3 – Me paso de informática a un puesto de business, dentro de la misma empresa.
    • V4.4 – Me adapto a trabajar desde casa y modificar la rutina de custodia compartida.

Así que ya lo veis: al menos tres reinvenciones, tres grandes cambios, con sus pequeños cambios graduales entre medias… Curiosamente, el primer cálculo me salió de tal manera que acababa en la versión 4.3, a mis 43 años 🙂

Espero que este ejemplo os anime a pensar en vuestra propia experiencia, en cómo ya habéis avanzado de versión un montón de veces, enfrentándoos a retos grandes y pequeños, y en cómo los habéis superado y habéis ido aprendiendo de todos ellos… eso os dará confianza para enfrentaros a lo que sea que venga después, y seguir evolucionando.

Mientras tanto yo, como no podía ser de otra manera, estoy ya trabajando en mi cuarta reinvención, preparando la versión 5.0.

Esta es tu vida

Pues aquí estoy, empezando a escribir en el blog otra vez, después de lo que me parece una eternidad.

Ocho años dan para mucho… Algunos de los temas sobre lo que escribía en tiempos ahora son ya menos relevantes en mi vida. Otros siguen siendo una constante, si es que se les puede llamar así, porque también van evolucionando, como la vida misma 🙂

Y qué mejor manera de empezar de nuevo que con el manifiesto Holstee, que tengo colgado en el salón de mi casa, y que me inspira cada vez que lo miro:

Holstee manifesto (Spanish)
Holstee manifesto (Spanish)
Holstee manifest (English)
Holstee manifesto (English)