¿Qué opinas de los retos de 30 días? ¿Alguna vez has hecho alguno?
Ahora que está a punto de empezar septiembre, es un muy buen momento para planteárselo (y me acabo de dar cuenta de que hace dos años escribí prácticamente lo mismo, cuando me propuse el reto de 30 citas en 30 días).

(Foto de la página de septiembre del calendario que tengo en la cocina de mi casa.)
Este año, en el trabajo, nos han animado a buscarnos un reto para septiembre que tenga algo que ver con el número 30; así, de paso, conmemoramos que hace 30 años que la empresa abrió su primera oficina en Irlanda. Yo he elegido algo tan sencillo (espero) como hacer un ratito de ejercicio todos los días del mes; a ver qué tal se me da, ya os iré contando.
Por cierto, eso del «ya os iré contando» no es ninguna tontería: ahora que me he comprometido delante de todos vosotros a hacer ejercicio 30 días seguidos, y que os voy a tener que contar cada semana si lo he hecho o no, acabo de aumentar considerablemente mis probabilidades de seguir adelante y completar el reto. El tener que rendir cuentas a otra persona es un truco buenísimo para mantener la motivación.
¿Por qué? Porque a nuestro cerebro le cuesta mucho ver los posibles beneficios de un hábito saludable, ya que sólo se notan a largo plazo, y el cerebro está programado para ayudarnos a sobrevivir a corto plazo. Por eso nos apetece mucho más tumbarnos en el sofá, y así conservar energía, que levantarnos e ir al gimnasio…
Ahora bien, si quedándonos en el sofá nos enfrentamos a la vergüenza de tener que admitir ante los demás que no hemos cumplido con nuestra promesa de ir al gimnasio, entonces ya la cosa cambia: la consecuencia, en este caso el castigo, es mucho más inmediato y tangible.
Así que te animo a utilizar este truco a tu favor cuando quieras establecer un hábito: cuéntaselo a todo el mundo, y ya verás cómo sí que lo haces, ¡si no quieres que se te caiga la cara de vergüenza! O si no es a todo el mundo, al menos cuéntaselo a una persona; es lo que en inglés llamamos un accountability partner, un término que no parece tener buena traducción al español (otro para la lista de intraducibles), pero que, básicamente, es un compañero al que rendirle cuentas. Y si el compañero también está trabajando en el mismo reto, pues mejor que mejor, os podéis rendir cuentas el uno al otro, y así los dos salís ganando.
Y tú, ¿qué reto te planteas para este mes de septiembre? ¿Y quién va a ser tu compañero al que rendir cuentas?