Ventanas al mundo

Esta semana oí un comentario en la radio que me pareció curioso: decían algo así como que muchos jóvenes de hoy en día consideran que se puede saber más de cómo es realmente una persona por los libros que posee que por su perfil en redes sociales. ¿Tú qué opinas?

Yo de redes sociales tampoco es que sepa mucho, así que, por ese lado, prefiero no opinar, más allá de repetir lo típico de que sólo nos muestran un cachito minúsculo de la vida de una persona, muchas veces cuidadosamente seleccionado, y que en ningún caso es la historia completa ni muchísimo menos.

De libros igual sí que sé un poco más. Seguramente ya os habré contado que crecí en una familia con muchos, muchísimos libros en casa, y he pasado muuuchas horas leyendo a lo largo de mi vida, costumbre que quiero volver a retomar porque, por desgracia, la he ido perdiendo… Pero bueno, podríamos decir que yo también he heredado esa debilidad por la lectura, y he intentado inculcársela también a mis hijas.

(Cartel visto en un Corte Inglés de Madrid este verano: «Cada libro es una ventana al mundo. Asómate y lee.»)

Este verano estuve haciendo limpia de algunos de los libros de mi padre, y sí que es verdad que reflejaban mucho sus intereses y aficiones: libros de política, de historia, de arte… Pero yo creo que la clave no es que fueran precisamente libros, sino que simplemente eran sus cosas, las que eligió tener en su casa porque le gustaban y las utilizaba. Para mi padre, la lectura era una parte muy importante del día a día; para otras personas, serán otras cosas.

Así que yo quizá cambiaría un poco la frase para decir que se puede saber más de cómo es realmente una persona visitando su casa, o su habitación: el lugar que considera su entorno y que pone a su gusto, reflejando sin darse cuenta su carácter y sus preferencias. En nuestra casa hay muchos libros, sí, pero también hay juegos, y otras muchas cosas que reflejan cómo somos y lo que es importante para nosotras.

Dicen que un libro es una ventana al mundo; quizá la ventana a una persona no sean sus redes sociales, sino el lugar donde vive y se permite ser él mismo.

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