Descansando

Después de tres semanas bastante intensas de vuelta al curso escolar, este fin de semana ha tocado descansar un poquito, para recuperar fuerzas y que el cuerpo no acabe pasando factura.

Eso sí, el viernes no pude evitar pasarme un ratito por la Culture Night (el equivalente a «la noche en blanco» de Madrid y otras ciudades), que es una de mis tardes-noches favoritas del año en Irlanda. Aunque esta vez, en lugar de ir al centro de Dublín, me acerqué al pueblo de aquí al lado, Lucan, donde también tenían programados varios eventos, entre ellos una exposición de arte donde vi este cuadro tan chulo:

(Cuadro de Stephen Dowling, @stephendowlingart en Instagram.)

Como ya comenté anteriormente en el blog, a mí en general me cuesta mucho pararme a descansar, aunque ya voy aprendiendo a gestionarlo mejor, por mi propio bien y el de mi familia. Y es que a veces no nos acordamos de que estando continuamente agotados no podemos convertirnos en nuestra mejor versión… No rendimos igual, ni nos relacionamos igual, ni nos queda energía para hacer nada más allá de seguir sobreviviendo.

Hay una frase que me gusta mucho y que creo que ilustra muy bien esta idea; según Google, se le atribuye tanto al general estadounidense George S. Patton como al entrenador de fútbol americano Vince Lombardi:

La fatiga nos vuelve cobardes a todos.

¿Qué pasa por tu cabeza cuando lees esta frase? Seguramente tú también lo has experimentado de alguna manera: el encontrar que no tienes fuerzas para emprender algún proyecto o hacer algún cambio grande en tu vida, por muchas ganas que tengas en teoría. Lo que a lo mejor no se te ha ocurrido es relacionarlo directamente con tu estado habitual de cansancio, o a lo mejor has pensado que tu cansancio es pasajero, y que, milagrosamente, mañana, o el mes que viene, tendrás más fuerzas (o más tiempo, que es otro aspecto del mismo problema) y podrás ponerte a ello.

Porque lo otro que también pasa es que el cansancio crónico está totalmente normalizado en nuestra sociedad, como lo es el llenar todas las horas del día de actividades, ya sean de trabajo, de aprendizaje o de ocio. Si te encuentras a alguien por la calle y le preguntas qué tal está, lo más habitual es que te conteste que muy liad@, y a ti te parecerá lo más normal del mundo. Pero así en el fondo no nos estamos haciendo ningún favor, porque, aunque estando constantemente ocupados nos parezca que estamos siendo «productivos», en realidad puede que no estemos más que dando vueltas y más vueltas a la rueda del hámster, sin avanzar ni llegar nunca a ningún sitio nuevo.

Así que hoy te invito a reflexionar un poco sobre este tema: ¿qué proyecto o cambio en tu vida estás posponiendo porque no te ves con fuerzas? Prueba a incorporar más DESCANSO en tu día a día (¡y conste que ver la tele o las redes sociales no cuenta como descanso!), y te aseguro que notarás la diferencia.

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