Palabras binarias

Hoy me ha dado por reflexionar sobre el título de esta web y este blog: binary words, que traducido literalmente son palabras binarias… ¿pero qué tienen que ver las palabras con lo binario?

¿El lenguaje con los ordenadores? Pues sí que tienen que ver, y mucho.

¿Sabías que las personas no somos tan distintas de los ordenadores? Tenemos un hardware, nuestro cuerpo, que necesita energía para funcionar. Eso sí, nosotros no funcionamos con electricidad; nuestra energía viene de alimentarnos e hidratarnos bien, y de recargar pilas durmiendo y descansando 🙂

También tenemos un software, un conjunto de “programas” que están ejecutándose en nuestra mente. Al igual que con los ordenadores, algunos de los programas los ponemos en marcha nosotros, y los vemos y utilizamos conscientemente; pero además de esos, el sistema operativo ejecuta otros muchos que no se notan pero que están ahí, haciendo que todo funcione… 

Es nuestra programación inconsciente, nuestro piloto automático, basado en creencias y valores que llevamos dentro bien afianzados y que raramente nos cuestionamos, aunque a lo mejor no sean ni siquiera nuestros, y los hayamos heredado o adquirido sin darnos cuenta. Y esa programación inconsciente maneja los hilos de nuestro día a día mucho más de lo que nos podamos imaginar.

Tal vez ese piloto automático nos esté dando unos resultados que no queremos en nuestra vida. La buena noticia es que podemos reprogramarlo, una vez que encontremos ese programa o programas que nos causan dificultades, o nos impiden avanzar en la dirección que deseamos.

¿Pero cómo? ¿Cómo podemos sacar a la luz esas “líneas de código” problemáticas, y sustituirlas por otras mejores?

Un lenguaje de programación que podemos utilizar son las palabras.

Hay mucho poder en las palabras, y esto es algo que se nos olvida con frecuencia. El modo en que hablamos a los demás importa mucho. Y el modo en que nos hablamos a nosotros mismos, más todavía, porque le prestamos aún menos atención, y no nos damos cuenta de que es un factor crucial en cómo nos va la vida. 

Así que observemos la palabras que nos rodean, las que componen nuestro mundo, las que utilizamos casi sin darnos cuenta. ¿Cómo es nuestro diálogo interior? ¿Cómo nos hablamos a nosotros mismos, y en consecuencia, a los demás? ¿Qué transmiten nuestras palabras? ¿Queja, crítica, derrotismo, negatividad?

Esas palabras nos darán pistas de los programas que pueden estar minando nuestros esfuerzos por avanzar hacia donde queremos. Y poco a poco, tirando del hilo, llegaremos a ver con claridad lo que está detrás de esas palabras, y tendremos el poder de transformarlas en otras que nos ayuden y nos animen, en lugar de frenarnos. Tendremos el poder de elegir nuestro destino.

Y ya puestos a seguir con la metáfora informática: nosotros, al igual que los ordenadores, necesitamos conexión para poder funcionar plenamente. Hoy en día poco se puede hacer sin conexión a internet… En las personas puede que sea menos evidente, pero en el fondo somos seres sociales, necesitamos conectar emocionalmente con otros para tener una vida plena. Y menos evidente todavía, pero igualmente necesario, es estar en conexión con nosotros mismos, tener interés por conocernos y aprender a querernos. 

Los meses de confinamiento han puesto a prueba nuestra capacidad de conexión, y tal vez gracias a eso ahora la apreciamos más que nunca. Como dicen por aquí, it´s all fun and games until you lose your wifi signal (todo son risas y juegos hasta que pierdes la señal de wifi)

Desiderata

Hoy os dejo otro texto que tuve durante muchos años en la pared de mi cuarto, esta vez en casa de mis padres. Gracias Lucía por recordarme lo bonito y lo inspirador que es, casi un siglo después de su publicación:

Camina plácidamente entre el ruido y la prisa,
y recuerda cuánta paz puede haber en el silencio.
En la medida en que puedas, sin rendirte,
llévate bien con todas las personas.
Expresa tu verdad claramente y con calma;
y escucha a los demás,
incluso al aburrido o al ignorante;
ellos también tienen su historia.
Evita a las personas ruidosas y agresivas,
son un incordio para el espíritu.
Si te comparas con otros,
puedes volverte vanidoso y amargado,
pues siempre habrá personas mejores y peores que tú.
Disfruta de tus logros, así como de tus planes.
Mantén el interés por tu propia carrera, 
sin importar lo humilde que sea;
es una posesión valiosa en la cambiante fortuna del tiempo.
Ejercita la cautela en tu trabajo,
ya que el mundo está lleno de engaños.
Pero no dejes que esto te ciegue frente a la virtud;
muchas personas luchan por grandes ideales,
y por todas partes la vida está llena de heroismo.
Sé tú mismo.
Sobre todo, no finjas afecto.
Ni seas cínico en el amor,
porque aún en medio del desierto y el desencanto,
es tan perenne como la hierba.
Recibe amablemente el consejo de los años,
dejando atrás con elegancia las cosas de la juventud.
Cultiva la fortaleza del espíritu para protegerte ante una desgracia repentina.
Pero no te perturbes con pensamientos oscuros;
muchos miedos nacen de la fatiga y la soledad.
Más allás de una disciplina sana,
sé amable contigo mismo.
Eres una criatura del universo,
lo mismo que los árboles y las estrellas;
tienes derecho a estar aquí.
Y lo veas o no con claridad,
sin duda el universo se está revelando como debe.
Por eso manténte en paz con Dios,
como sea que tú lo concibas.
Y sean cuales sean tus esfuerzos y aspiraciones,
en la ruidosa confusión de la vida, 
manténte en paz con tu alma.
Con todas sus falsedades, monotonía y sueños rotos,
el mundo es aún maravilloso.
Conserva la alegría.
Esfuérzate por ser feliz.

Desiderata, de Max Ehrmann © 1927

Vida, risas, amor

Siguiendo con el recorrido turístico por los cuadros de mi casa, éste está esperando pacientemente a que lo colguemos en la pared de mi cuarto:

Irish words for Life, Laughter, Love, written with latin alphabet and Ogham

Beatha, Gáire, Grá son las tres palabras en gaélico para Vida, Risas, Amor… La única que sé como se pronuncia es Beatha [ba-ha], y es una palabra a la que le tengo mucho cariño, los que trabajan conmigo sabrán por qué 😉

Las líneas son esas mismas tres palabras escritas en Ogham, la forma de escritura más antigua del idioma gaélico primitivo. El alfabeto Ogham tiene veinte letras, cada una representada por una o varias líneas, y cuando están escritas en vertical, como aquí, se leen de abajo a arriba.

Tres palabras sencillas pero muy poderosas, escritas de tres formas distintas, que me recuerdan que preste atención a lo que realmente importa.

Un regalo inesperado

Yo en general no soy mucho de bañarme en la playa; me crié en el interior y tengo poca costumbre, pero una cosa que sí que me encanta es pasear por la orilla y remojarme los pies. 

Ayer por la tarde tuve el placer de hacer precisamente eso, mientras veía una preciosa puesta de sol. Había hecho mucho calor durante el día, pero a esa hora la temperatura se había suavizado y se estaba genial, hasta el agua me pareció menos fría de lo habitual… La mayoría de la gente ya se había vuelto a casa, y ya sólo quedaban unos pocos. Y en aquel momento, todo era paz y tranquilidad.

Qué gozada.

Así que iba yo paseando tranquilamente, en mi propio mundo, disfrutando del paisaje, pensando en mis cosas, alegrándome de haber aparcado mi lista de tareas un ratito para vivir el momento presente (y dándole forma en mi cabeza a un post sobre prioridades, que ya escribiré otro día), cuando otra visitante de la playa sacó esta foto tan chula:

Bea walking along the beach at dusk, her reflection showing in the water

Un regalito inesperado, y un precioso recuerdo, ¡gracias Sharon!

Pilas recargadas

De vez en cuando viene bien cambiar de aires, aunque sea por un par de días, para salirse un poco de la rutina diaria, cambiar de perspectiva y recargar pilas. Este verano, por segundo año consecutivo, me he llevado a las niñas a unas mini-vacaciones por Irlanda, o como está de moda decir, a una staycation (vacaciones sin salir del país).

La verdad es que es una gozada salir a conocer sitios nuevos, o volver sitios conocidos de hace años… Y estos tiempos de confinamiento me han hecho apreciar más que nunca estas oportunidades. Me ha encantado volver al anillo de Kerry, y hemos tenido el privilegio de verlo a nuestro ritmo, sin agobios, y sin el sinfín de autobuses de turistas que normalmente invaden estas tierras en los meses de verano. 

Durante este viaje en familia hemos tenido un poco de todo: sorpresas, cambios de planes, mucha música en la radio (de calidad variable), muchos helados (¡y chocolate!), y sobre todo, muchos paisajes chulísimos. Para muestra esta foto de los acantilados de Kerry:

View of the Kerry cliffs and the sea

Total, que nos llevamos un montón de buenos recuerdos para aguantar hasta la próxima escapada. Y si está genial salir de vacaciones unos días, está genial también volver después a casa 🙂

Después de este descansito (más mental que físico, tengo que decir), retomo mi día a día con energías renovadas, sobre todo el par de proyectos en los que estoy trabajando y que me hacen mucha ilusión, uno de ellos por supuesto este blog. Seguiremos informando.

Posibilidades inspiradoras

clear light bulb placed on chalkboard

El otro día me tropecé con esta cita, y me gustó tanto que me la apunté en la pizarra de la cocina, esa pizarra gigante que tanto me gusta y que tan útil me resulta:

Cuando has agotado todas las posibilidades, recuerda esto: no lo has hecho. 

Esto nos ha dado conversación para unos cuantos días en casa. Me parece una invitación maravillosa a abrir nuestra mente, y a apreciar que, para cada situación, puede haber otras opciones y perspectivas que ni se nos han pasado por la cabeza.

En su momento no vi quién era el autor de la cita, la he tenido que buscar ahora para averiguar que era de Thomas Edison. Y junto a ella me he encontrado esta otra, que yo por alguna razón atribuía a Albert Einstein:

El genio es un uno por ciento de inspiración y un noventa y nueve por ciento de transpiración.

O como decía Pablo Picasso: cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando. Otro genio más, como Einstein y Edison.

Y hay muchas más citas de Edison, muchas, pero ya lo dejo con una tercera, que me ha encantado también:

No conocemos una millonésima parte del uno por ciento de nada.

Esta última, según cómo nos la tomemos, nos puede hacer sentir muy pequeñitos ante la inmensidad del universo. Pero también podemos darle la vuelta, y que nos sirva para ilusionarnos por todo lo que nos queda por crecer, conocer y descubrir 🙂

Y a ti, ¿qué te inspira a pensar en este mundo lleno de posibilidades?

Noche de San Juan

La noche del 23 de junio se celebra en muchos pueblos españoles la Noche de San Juan. Es la versión cristiana de la celebración del solsticio de verano en el hemisferio norte, y como en muchas otras celebraciones ancestrales, tiene al fuego como protagonista.

outdoor fireplace during nighttime

Yo personalmente no he llegado a disfrutar de primera mano las grandes celebraciones con hogueras en la playa (en mi ciudad natal no se celebra oficialmente San Juan, y además tampoco estamos cerca de la costa), pero sí recuerdo reunirme con amigos para celebrar esa noche a nuestra manera… un año incluso llegamos a hacer una queimada con su conjuro y todo, gracias a Víctor, nuestro compañero gallego 🙂

Por supuesto teníamos nuestra mini versión de la hoguera, improvisada en un cuenco o cenicero, que saltábamos tres veces para atraer la buena suerte. Y en esa mini hoguera quemábamos un papelito, que si no recuerdo mal tenía escritas tres cosas: algo por lo que estábamos agradecidos, algo que ya no queríamos en nuestra vida, y algo que sí queríamos que nos sucediera o nos llegase.

Era una noche mágica, llena de posibilidades.

Siempre me ha gustado la idea de aprovechar esa noche para reflexionar un poco sobre nuestra vida: evaluar dónde estamos, decidir lo que queremos y hacer un ritual para poder sentir la magia del cambio. Lo que pasa es que a veces se nos olvida que esa magia no sólo está en el “universo”, en ese concepto abstracto al que lanzamos todos nuestros deseos… la magia también está dentro de nosotros, porque nosotros somos el centro de nuestro propio universo. Así que no vale con escribir nuestros deseos como quien escribe una carta a los Reyes Magos, también nos toca poner algo de nuestra parte para que la cosa funcione 🙂 

Este año te propongo hacer un poquito más de reflexión delante de la hoguera, y escribir cuatro cosas en lugar de tres: algo por lo que te sientas agradecido, algo que ya no quieras en tu vida, algo que quieras que te suceda o te llegue, y algo que vas a empezar a hacer desde ya para contribuir al cambio que quieres.

Imanes de nevera

No sé muy bien cómo empezó la tradición, pero en mi familia desde hace muchos años, normalmente quien va de vacaciones suele traer imanes de nevera como recuerdo. Puede parecer una tontería, pero me parece un detalle bonito… Cada vez que voy a visitar a mis padres o hermanos, me entretengo un buen rato mirando los imanes de su nevera, repasando los viejos conocidos y buscando alguna nueva adquisición. Yo misma he contribuido con unos cuantos, por supuesto. Y algunos de ellos los tenemos en varias casas, o bien iguales o parecidos, en distintas versiones.

Quizá por eso tengo yo debilidad por los imanes de nevera, lo cual junto con mi afición por las pizarras magnéticas, da como resultado una cantidad considerable de imanes en casa 🙂

Algunos los tengo puestos siempre, otros los voy rotando. Algunos son regalos de amigos o familiares, ¡y otros me los he regalado yo misma! Hoy os dejo aquí estos tres, que me parece que tienen mensajes chulos:

Life does not have to be perfect to be wonderful
Worry is like a rocking chair. It will give you something to do, but it won´t get you anywhere
I literally love literature
  • La vida no tiene que ser perfecta para ser maravillosa.
  • La preocupación es como una mecedora. Te dará algo que hacer, pero no te llevará a ninguna parte.
  • Literalmente, me encanta la literatura.

Equilibrando

¿Os ha pasado alguna vez que el día se os queda corto? ¿Que ya se os ha hecho de noche y tenéis aún una lista de cosas que os gustaría hacer? ¿Y que os cuesta elegir qué hacer hoy y qué dejar para otro día?

Esa soy yo en este preciso momento 🙂

notebook with four blank tasks for today

¿Debería…

  • Hacer un poco de yoga y estiramientos, para relajarme y sentirme mejor físicamente?
  • Estudiar un rato para el curso que estoy haciendo, y que no se me eche el tiempo encima?
  • Escribir otro post en el blog, para mantener el buen ritmo que llevo hasta ahora?
  • O irme a dormir ya, para mañana estar más descansada?

Esas son las cuatro opciones que me vienen ahora mismo a la cabeza, y eso sin contar las cosas «obligatorias» que por hoy ya están hechas (esas ya he aprendido que de nada sirve postponerlas – cuanto antes se las quite una de encima mejor, menos estrés).

Como podéis suponer, hoy he optado por escribir este post, no sin antes pensármelo durante un buen rato mientras acababa otras tareas… A veces me cuesta un poco decidir: por un lado, conociéndome, no quiero caer en la trampa de elegir siempre la opción fácil y dejar para última hora lo que cuesta más esfuerzo. Por otro, no quiero dedicarle demasiadas horas a una cosa sola cuando quiero ir progresando también en otras. Y además, sé que una vez que empiece con cualquiera de ellas, el tiempo seguramente se me pase volando…

¿Qué puedo hacer entonces? Pues ir equilibrando lo mejor que pueda.

La manera que se me ha ocurrido de momento es hacer un plan semanal. Los domingos escribo una lista de tareas para la semana siguiente, incluyendo X sesiones de yoga (sustituibles por paseos los días que haga bueno), los ejercicios del curso, los posts del blog, etc. No estoy asignando días en concreto para cada tarea, simplemente las voy haciendo como me convenga durante la semana y las voy tachando (¡y qué bien sienta eso de tachar tareas!).

Así le pongo más intención a mis días, voy progresando en todas las áreas que quiero, me puedo adaptar a cualquier imprevisto o darme un descanso el día que lo necesite, y como el fin de semana suele haber más tiempo libre, tambíen hay oportunidad de acabar ciertas cosas si no las he podido hacer antes.

De momento es mi segunda semana con este sistema, y sé que no siempre lo completaré todo, por supuesto. Pero me está resultando una referencia muy útil, y me ayuda a seguir progresando, que es lo que más importa al fin y al cabo.

Y tú, ¿cómo encuentras el equilibrio?

Paz y bien

Ayer, mirando por casa buscando otra cosa, me encontré con esto:

Wooden pendant in the shape of a Tau (franciscan symbol)

Mi Tau, qué buenos recuerdos…

La Tau es una letra griega, el equivalente a la T latina, y es también un símbolo franciscano. Según una explicación que oí una vez y que me encantó, al ser una de las últimas letras del alfabeto, la Tau simboliza el espíritu de sencillez y servicio a los demás de San Francisco de Asís.

Comentaba el otro día mi amiga Bárbara que en el fondo todas las religiones y doctrinas espirituales nos acaban llevando a las mismas verdades, a las que se puede llegar por muchos caminos distintos… Yo concretamente me crié en un entorno católico; esa es mi tradición familiar y gran parte de mi entorno social, y a través de la religión católica es como empecé a dar mis primeros pasos en el camino de la espiritualidad.

De los catorce a los dieciocho años estudié en un colegio de frailes franciscanos, y tengo recuerdos muy especiales de las celebraciones religiosas, grupos de oración, convivencias y peregrinaciones en las que participé con ellos, también durante mis años de universidad. Sobre todo me encantaban esa alegría y esa paz que nos transmitían los frailes, su espíritu de oración y de servicio, junto con las ganas de remangarse y arrimar el hombro para sacar adelante lo que hiciera falta.

Luego con los años fui tirando más hacia la espiritualidad laica, que es donde me sitúo ahora, pero estoy completamente convencida de que el trasfondo es en realidad el mismo, el Espíritu es en realidad el mismo, solo que con otro nombre. Y no puedo evitar pensar que por ejemplo los mantras y meditaciones que se practican en yoga se parecen muchísimo a los cantos meditativos de aquellas Pascuas en el convento de El Palancar.

Hoy quiero compartir con vosotros un par de perlas de sabiduría de San Francisco. La primera, una oración que me parece tan sencilla como preciosa:

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz.
Donde haya odio, ponga yo amor,
Donde haya ofensa, ponga yo perdón,
Donde haya discordia, ponga yo armonía,
Donde haya error, ponga yo verdad,
Donde haya duda, ponga yo la fe,
Donde haya desesperación, ponga yo esperanza,
Donde haya tinieblas, ponga yo la luz,
Donde haya tristeza, ponga yo alegría.
Maestro, que no me empeñe tanto
en ser consolado como en consolar,
En ser comprendido como en comprender,
En ser amado como en amar
Porque dando se recibe,
Olvidando se encuentra,
Perdonando se es perdonado,
Y muriendo se resucita a la Vida Eterna.

Y la segunda, una frase que he descubierto hace poco que se le atribuye a él también:

Empieza haciendo lo necesario; luego haz lo posible, y de repente estarás haciendo lo imposible.

San Francisco de Asís