Ajustando las velas

Hoy, revisando mis notas de Google, me he topado con esta frase que apunté hace tiempo para compartirla un día en el blog:

El pesimista se queja del viento;
el optimista espera a que cambie;
el realista ajusta las velas.

William George Ward

¿Qué te parece? Es un buen recordatorio de las distintas actitudes que podemos adoptar ante los problemas de la vida:

  • Podemos hacernos las víctimas y quejarnos de lo que nos pasa (pero sin hacer nada por cambiarlo)…
  • Podemos resignarnos y esperar ingenuamente a que las cosas mejoren por sí solas…
  • O podemos tomar cartas en el asunto, y procurar sacar lo mejor de la situación.

Esto me recuerda también a un libro que leí hace años (y que después doné en una de mis rachas de «decluttering», cosa de la que me arrepiento), titulado ¿Quién se ha llevado mi queso?, de Spencer Johnson.

A través de una historia con ratoncitos y un laberinto, el autor resalta la importancia de no acomodarnos dando por hecho que «el queso» (= lo que sea que queramos en la vida) siempre va a estar ahí. En lugar de eso, nos anima a estar atentos para detectar cuándo se avecina un cambio, sabiendo que es natural que surjan miedos al no saber cómo nos va a afectar, y a procurar adaptarnos rápidamente, pues el estar abiertos al cambio (= creer que el cambio nos va a beneficiar) en lugar de resistirlo (= creer que el cambio nos va a perjudicar) nos puede aportar muchos beneficios y aprendizajes.

Qué fácil es la teoría, ¿verdad? «No tengas miedo y abraza el cambio, que seguro que te va a ir bien». La práctica ya es otra cosa: los miedos no se disuelven como por arte de magia sólo porque sepamos que están ahí. Pero sí que podemos, con las herramientas adecuadas y haciendo el trabajo necesario, llegar a comprenderlos y gestionarlos mucho mejor, y así poder ser más dueños de nuestras propias decisiones.

¿Estás pasando ahora mismo, o crees que vas a pasar pronto, por un momento de cambio? Yo sí; estoy en un momento en el que digamos que se está moviendo mi queso. O mejor dicho: está cambiando el viento, y yo estoy buscando la mejor manera de ajustar mis velas…

(Foto a doble página de uno de los libros de Los Jóvenes Castores que leíamos de pequeñas mis hermanas y yo, donde aparece un estupendo barco pirata. ¿Se nota que no tengo experiencia real con barcos de vela? Tendré que pedirles un cursillo acelerado a mis amigos Seán y Dee.)

Deja un comentario