Patitos de goma

¿Os ha pasado alguna vez eso de que tenéis un problema o una duda, y el simple hecho de explicárselo a otra persona ya hace que encontréis la solución? Y no porque la otra persona haya hecho nada en especial…

De hecho, «la otra persona» no tiene ni por qué ser una persona. Puede ser incluso una cosa, como por ejemplo un patito de goma.

yellow duck toy beside green duck toy

Y digo patito de goma porque precisamente ese es el nombre que se le ha puesto a esta técnica en el mundo de la informática: el método de depuración (de código) del patito de goma, o en inglés, the rubber duck debugging method.

Este método es muy útil para cuando estás programando y te atascas intentando resolver un error (o bug), que hace que la aplicación no se comporte como debería. La idea es explicarle la situación al patito de goma, y hacerlo con todo detalle, porque por supuesto el patito no sabe absolutamente nada de tu aplicación. Así que tienes que explicar el contexto, el problema concreto que estás intentando resolver, cómo estás intentando resolverlo, lo que llevas escrito de código línea por línea… Y muchas veces lo que pasa es que al ir repasándolo todo tan al detalle, de pronto caes en la cuenta de dónde está el problema, y de cómo solucionarlo.

Super chulo, ¿verdad?

Y os preguntaréis: ¿por qué precisamente un patito de goma? Pues la verdad es que no lo sé, igual todo empezó como una broma, pero la verdad es que este método es tan útil como sencillo (una vez que te acostumbras a hablar con un pato, o con cualquier otro objeto inanimado que elijas), y que se puede usar no sólo para depurar código, sino para la vida en general.

Me imagino que esta técnica funciona tan bien porque consigue que saques el problema de tu cabeza y lo veas desde fuera, desde otra perspectiva, con lo que dejas de darle vueltas y vueltas siempre de la misma manera. Y además, al forzarte a explicarlo en voz alta y paso por paso, te ayuda a fijarte en detalles que antes podrías haber pasado por alto, con lo que aumenta la probabilidad de identificar el verdadero problema y encontrar una solución.

¿Qué os parece? ¿Estáis dispuestos a probarlo? Yo a lo mejor la próxima vez que vea un patito de goma en una tienda, me lo compro para tenerlo aquí junto al ordenador 🙂

Canciones conscientes: Unwritten

Cuando escucháis música, ¿os paráis a escuchar lo que dice la letra de las canciones? Yo a veces lo hago, y la verdad es que me encuentro de todo…

De vez en cuando voy a compartir con vosotros la letra de una canción que me guste especialmente. Empezamos con Unwritten (aún no escrito), de Natasha Bedingfield, espero que os guste.

Letra original en inglés:

Letra traducida al español:

Opcional

Una conversación que se repite bastante a menudo en nuestra casa, y que seguro que os suena, es el negociar en un momento dado qué es obligatorio y qué es opcional.

La especialista en esto es mi hija Alicia, aunque sus hermanas no se le quedan atrás. Cuando le pido algo que no le convence, Alicia pregunta: «¿tengo que (hacerlo)?». A lo que mi respuesta la mayoría de las veces es: «sí».

Pero no siempre. Así que hace bien en preguntar 🙂

De hecho, seguramente es algo que muchos de nosotros deberíamos preguntar(nos) bastante más a menudo: esto que está aquí delante de mi, esto que «tengo que hacer», ¿realmente tengo que hacerlo? ¿Quién lo dice? ¿Qué pasa si no lo hago, o si lo hago de manera diferente?

Está claro que la respuesta puede ser que sí, que hay que hacerlo, y quizá aún lo sea la mayoría de las veces, pero igual nos sorprende y resulta ser un no más a menudo de lo que creíamos. O puede que se nos ocurra otra alternativa, una solución intermedia que sea incluso mejor que la anterior… Al plantearnos la pregunta nos permitimos ver las opciones, y tenemos más capacidad de elegir.

Por supuesto que sea lo que sea lo que decidamos, tenemos que ser responsables y asumir todas las consecuencias. Pero la clave está en que tenemos opciones, aunque no siempre las veamos, aunque no siempre nos gusten. Pero las tenemos. Y una vez que nos damos cuenta y las vemos, podemos elegir la que mejor nos parezca, y el «tengo que…» se convierte en «elijo…», y la carga se hace un poquito más ligera.

Aquí tenéis par de citas sobre este tema que me encantan, y que van un paso más allá, invitándonos a elegir cómo relacionarnos con lo que nos pasa en la vida:

El dolor es inevitable. El sufrimiento es opcional.

Buda

Esta la oí por primera vez en una clase de yoga (¡gracias Carsun!), y me acompañó especialmente a la hora de dar a luz a mis niñas, antes de darme cuenta de que se puede aplicar a todo en la vida, no solamente al dolor físico.

Y esta otra la he oído recientemente, me ha parecido muy adecuada a los tiempos en que vivimos:

El cambio es inevitable. El crecimiento es opcional.

John C. Maxwell

¡Ahora tú eliges!

Palabras binarias

Hoy me ha dado por reflexionar sobre el título de esta web y este blog: binary words, que traducido literalmente son palabras binarias… ¿pero qué tienen que ver las palabras con lo binario?

¿El lenguaje con los ordenadores? Pues sí que tienen que ver, y mucho.

¿Sabías que las personas no somos tan distintas de los ordenadores? Tenemos un hardware, nuestro cuerpo, que necesita energía para funcionar. Eso sí, nosotros no funcionamos con electricidad; nuestra energía viene de alimentarnos e hidratarnos bien, y de recargar pilas durmiendo y descansando 🙂

También tenemos un software, un conjunto de “programas” que están ejecutándose en nuestra mente. Al igual que con los ordenadores, algunos de los programas los ponemos en marcha nosotros, y los vemos y utilizamos conscientemente; pero además de esos, el sistema operativo ejecuta otros muchos que no se notan pero que están ahí, haciendo que todo funcione… 

Es nuestra programación inconsciente, nuestro piloto automático, basado en creencias y valores que llevamos dentro bien afianzados y que raramente nos cuestionamos, aunque a lo mejor no sean ni siquiera nuestros, y los hayamos heredado o adquirido sin darnos cuenta. Y esa programación inconsciente maneja los hilos de nuestro día a día mucho más de lo que nos podamos imaginar.

Tal vez ese piloto automático nos esté dando unos resultados que no queremos en nuestra vida. La buena noticia es que podemos reprogramarlo, una vez que encontremos ese programa o programas que nos causan dificultades, o nos impiden avanzar en la dirección que deseamos.

¿Pero cómo? ¿Cómo podemos sacar a la luz esas “líneas de código” problemáticas, y sustituirlas por otras mejores?

Un lenguaje de programación que podemos utilizar son las palabras.

Hay mucho poder en las palabras, y esto es algo que se nos olvida con frecuencia. El modo en que hablamos a los demás importa mucho. Y el modo en que nos hablamos a nosotros mismos, más todavía, porque le prestamos aún menos atención, y no nos damos cuenta de que es un factor crucial en cómo nos va la vida. 

Así que observemos la palabras que nos rodean, las que componen nuestro mundo, las que utilizamos casi sin darnos cuenta. ¿Cómo es nuestro diálogo interior? ¿Cómo nos hablamos a nosotros mismos, y en consecuencia, a los demás? ¿Qué transmiten nuestras palabras? ¿Queja, crítica, derrotismo, negatividad?

Esas palabras nos darán pistas de los programas que pueden estar minando nuestros esfuerzos por avanzar hacia donde queremos. Y poco a poco, tirando del hilo, llegaremos a ver con claridad lo que está detrás de esas palabras, y tendremos el poder de transformarlas en otras que nos ayuden y nos animen, en lugar de frenarnos. Tendremos el poder de elegir nuestro destino.

Y ya puestos a seguir con la metáfora informática: nosotros, al igual que los ordenadores, necesitamos conexión para poder funcionar plenamente. Hoy en día poco se puede hacer sin conexión a internet… En las personas puede que sea menos evidente, pero en el fondo somos seres sociales, necesitamos conectar emocionalmente con otros para tener una vida plena. Y menos evidente todavía, pero igualmente necesario, es estar en conexión con nosotros mismos, tener interés por conocernos y aprender a querernos. 

Los meses de confinamiento han puesto a prueba nuestra capacidad de conexión, y tal vez gracias a eso ahora la apreciamos más que nunca. Como dicen por aquí, it´s all fun and games until you lose your wifi signal (todo son risas y juegos hasta que pierdes la señal de wifi)