Año nuevo… ¿Propósitos o metas?

Hoy estrenamos año, ¡Feliz 2023! 🙂

Es el típico día en que, después de hacer repaso del año que acaba de terminar (y por qué no, aprovechar para darle las gracias por todo lo que nos trajo y lo que aprendimos gracias a ello), nos planteamos qué queremos cambiar o conseguir a partir de ahora.

Scrabble letters forming the word "resolutions", and three blank post-it notes (pink, green and yellow)

Mucha gente se lo plantea en forma de propósitos de año nuevo: cosas como hacer más ejercicio, alimentarse mejor, ahorrar… El problema es que si lo dejamos así, como una frase genérica, es muy difícil llevarla a la práctica de manera efectiva y duradera. Muchas veces se acaba convirtiendo en lo que en inglés se llama “wishful thinking”, desear que pase algo, y esperar que se cumpla como por arte de magia.

Yo os propongo otras dos opciones: una es elegir un hábito nuevo que queráis establecer, y la otra, marcaros una meta u objetivo que conseguir.

De los hábitos espero poder hablaros mejor más adelante; tengo en mi lista de lectura para este año el libro Hábitos atómicos, de James Clear 🙂

De metas y objetivos sí que puedo hablaros un poco más, porque son parte esencial de un proceso de coaching. En coaching trabajamos con el acrónimo SMART para definir objetivos. “Smart” es una palabra en inglés que significa “listo”, y cada letra del acrónimo nos da una característica para asegurar que el objetivo esté bien formulado:

  • S de Specific – Específico: cuanto más específica sea la meta, mejor: ¿qué quieres conseguir exactamente?
  • M de Measurable – Medible: ¿cómo vas a saber que lo has conseguido? ¿Qué medida vas a utilizar?
  • A de Achievable – Conseguible: ¿es posible conseguir ese objetivo?
  • R de Realistic – Realista: ¿cómo de realista es para ti en este momento?
  • T de Time-bound – puesto en el Tiempo: ¿para cuándo quieres haberlo conseguido?

Existen algunas variaciones de este acrónimo, pero básicamente la idea es al misma: concretar lo más posible, “bajar a tierra” esas ideas tan generales y abstractas, para que no se quede todo en palabras bonitas que se lleva el viento.

Y ya que estamos, ¿por qué no hacer nuestra meta todavía más lista, añadiendo dos letras más y que sea SMARTER?

  • E de Ecological – Ecológico: aquí no me refiero al medio ambiente en general, sino a cómo afecta este objetivo a tu entorno en particular (tu familia, tu trabajo, tu tiempo libre…) ¿Qué o quién se va a ver afectado por tu decisión de perseguir este objetivo? ¿Les va a afectar positiva o negativamente?
  • R de Reward – Recompensa: ¿cuál va a ser tu recompensa al conseguir ese objetivo? ¿Para qué lo quieres conseguir? ¿Qué valor te va a aportar? ¿Cómo te vas a sentir?

Estas últimas dos letras me gustan mucho, porque son cosas en las que a menudo no nos paramos a pensar. El pensamiento ecológico nos recuerda que no somos seres aislados, sino que influimos los unos en los otros, y por supuesto también en nuestro entorno. Identificando de antemano cualquier posible impacto, sobre todo si es negativo, podemos hablar con esas personas y conseguir su apoyo, para poder hacer ajustes que nos faciliten el camino hacia la meta.

Y muchas veces nos empeñamos en conseguir una meta o un objetivo sin saber para qué lo queremos realmente. La pregunta aquí no es por qué – seguro que tenemos todo tipo de razones y justificaciones por las que tiene sentido conseguir lo que nos proponemos: volviendo a los ejemplos anteriores, sabemos que llevar una buena dieta y haer ejercicio regularmente son buenos para la salud, que es bueno tener ahorros por si surge un imprevisto, etc. etc. etc.. Ésa es la teoría, y la teoría nos la sabemos todos, pero eso no es suficiente.

La pregunta es para qué. ¿Qué te aporta a ti, concretamente, el conseguir eso? ¿Cuál va a ser tu recompensa? Tiene que ser algo personal, que tenga valor y sentido para ti, ya que ésa es la motivación que te va a ayudar a seguir en la brecha cuando se pase la novedad y aún te quede camino por recorrer. ¿Tal vez poder ponerte este verano ese vestido que tanto te gusta y con el que te ves tan guapa? ¿Quizá llegar a la jubilación con suficiente agilidad para poder jugar con tus nietos? ¿O a lo mejor tener suficiente ahorrado para poder irte por fin a visitar el Taj Mahal?

Sea lo que sea, lo bueno de los objetivos es que son mucho más tangibles que los propósitos, así que te animo a que, si de verdad quieres avanzar y conseguir resultados este año, utilices el acrónimo SMARTER para llegar hasta donde tú decidas. Y si no tienes muy claro cómo formular tu objetivo, o cómo ponerte en marcha para alcanzarlo, ¿por qué no contactar con un coach profesional que te acompañe?

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