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Celebraciones

Este fin de semana se ha celebrado en todo el mundo la fiesta musulmana de Eid al-Fitr: el fin del mes de Ramadán y su correspondiente ayuno. A todos los que lo celebréis, عيد مبارك (espero que el traductor de Google lo haya hecho bien, debería decir Eid Mubarak, que es la felicitación típica para esta ocasión).

Además, hoy en Irlanda ha sido el día de la madre (cuarto domingo de cuaresma), así que hemos tenido aquí en casa nuestra propia celebración: crepes caseros para desayunar, partidita de Catán y pizza casera para cenar. (¡Mil gracias chicas! Mi mejor regalo es pasar tiempo con vosotras.)

(Pizza casera con forma de corazón hecha por mi hija Eva, ¿a que es chula? Siempre le salen fenomenal.)

¿Qué sería de la vida sin celebraciones? Cada nación, cada cultura, cada religión y hasta cada familia tiene las suyas, y por mucho que por fuera parezcan diferentes, en el fondo la idea es la misma: como seres humanos, necesitamos de vez en cuando tomarnos un respiro y juntarnos con nuestros seres queridos a disfrutar con alegría, a menudo como recompensa al final de una época de dificultades o sacrificios.

Al igual que después del Ramadán llega la fiesta de Eid, después de la Cuaresma cristiana llega la fiesta de la Pascua, que a su vez es una celebración de la primavera y el resurgir de la vida tras el invierno, como lo es la fiesta hindú de Holi que se celebró hace un par de semanas… Y suma y sigue.

Cada celebración viene acompañada de sus propias tradiciones, que nos conectan más profundamente con nuestra historia y con nuestra gente. Eso sí, tengamos en cuenta que los tiempos cambian: la vida va evolucionando, y nosotros con ella, por lo que creo que deberíamos sentirnos en libertad para elegir, adaptar y crear tradiciones y celebraciones conforme a nuestras circunstancias y nuestros valores. Permitirnos honrar nuestras raíces a la vez que extendemos nuestras alas.

¿Y tú, qué estás deseando celebrar? ¿Y cómo vas a hacerlo?

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