Hoy, mi hija Eva y yo hemos participado en una actividad organizada por las clases de español de ALCE en Irlanda: caminar un trocito del Camino de Santiago.

(Foto del «mojón» del Camino de Santiago en Bray, en el condado irlandés de Wicklow.)
¿Camino de Santiago? ¿En Irlanda? Pues sí, resulta que uno de los muchos caminos de Santiago repartidos por Europa (y por el mundo, que hoy hemos aprendido que hay hasta en Brasil) está en Irlanda; se le denomina el Camino celta, y hoy hemos recorrido una sección que va desde Bray hasta Dún Laoghaire, bordeando la costa. ¡Precioso!
Nos hemos juntado unas cuantas familias españolas, desafiando una amenaza de lluvia que, por suerte, no se ha cumplido, y la verdad es que hemos pasado un rato estupendo: caminando, charlando y compartiendo. Reviviendo el espíritu del Camino, incluidas las paradas para sellar los pasaportes y el merecido descansito con merendola al final. Igual mañana me levanto con agujetas (que ya no estoy acostumbrada a estos trotes), pero de momento hoy me llevo muy buenos recuerdos, conversaciones, encuentros, reencuentros, orgullo por el camino recorrido, y unas vistas espectaculares a pesar del cielo nublado:

(Foto de la playa y las vías del DART desde cerca de Killiney.)
Mil gracias a Ester y Beatriz, profesoras de ALCE Dublín y organizadoras de este evento, a los voluntarios de la Camino Society que nos han acompañado hoy, y a todas las familias que se han animado a venir. Ha estado fenomenal.
Por cierto, si nunca habéis hecho el Camino de Santiago (hasta llegar al propio Santiago de Compostela, me refiero), os lo recomiendo encarecidamente, es una experiencia maravillosa. La distancia mínima son 100 kilómetros, que tampoco son tan difíciles de conseguir, y da una satisfacción tremenda lo de llegar por tu propio pie a la impresionante catedral de Santiago. Yo lo hice dos veces hace ya muchos años, una por el Camino francés y otra por el portugués, y tengo muchas ganas de hacerlo otra vez (mi sueño es hacerlo algún día con mis niñas, Irene, Alicia y Eva, si consigo convencerlas).
Y para terminar, aquí os dejo las palabras inmortales de Antonio Machado, y esa gran metáfora de la vida que es el camino:
Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.







