Hoy toca post medio melancólico, en plan «madre mía, cómo pasa el tiempo…»
Decía John Lennon que la vida es eso que pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes. Y aunque ya lo sabemos de sobra, de vez en cuando todavía nos sorprende, ¿verdad? De pronto vemos una foto, o hablamos con un familiar o con un viejo amigo, y nos asaltan los recuerdos.
En estas dos últimas semanas me han surgido muchos de esos momentos, y sin dudarlo, me he vuelto a poner a buscar en el baúl de los recuerdos. A veces mis hijas se interesaban por los viejos tiempos y me preguntaban cosas, y yo aprovechaba para contarles cómo era mi mundo cuando yo era pequeña.

Pero el caso es que van pasando los años… Yo ya no soy pequeña, y ellas poco a poco van dejando de serlo también. Sus primos mayores, que hace unos años estaban como ellas ahora, ya son adultos y tienen sus propias vidas. Y el darme cuenta de todo eso me anima a atesorar aún más los recuerdos de todos estos años, y a seguir creando otros nuevos, como los que hemos fabricado hasta ahora este verano:
- Reuniones familiares, despedidas y bienvenidas. ¡La boda del año! Bailar hasta el amanecer.
- Paseo en kayak por un rincón escondido de Extremadura, de la mano de la prima Isabel.
- Barbacoas y chapuzones, juegos de mesa junto a la piscina y acampada al aire libre para los valientes (¡gracias Adrián!).
- Animar juntas a España en la final de la Eurocopa, y celebrar la victoria con el súper postre casero de Eva.

Y tú, ¿qué recuerdos has fabricado últimamente? ¿A qué te saben y a qué suenan tus veranos?