Ya llevo una semanita de vuelta en Irlanda después de las vacaciones, y en unos días llegarán también las niñas. Toca empezar a pre-preparar la vuelta al cole…
Este año me está volviendo a pasar lo que normalmente por estas fechas, lo bueno es que ya no me pilla de sorpresa: llego a Dublín con energIas renovadas y una lista mental de cosas que quiero hacer, y empiezo con muy buen pie. El primer día sobre todo es maravilloso, porque la lista de quehaceres es tan larga que no importa por dónde empiece; el tiempo siempre me cunde un montón, y me siento súper productiva.
Pero luego, a medida que avanzan los días, me voy dando cuenta de que el tiempo corre más deprisa de lo que corro yo completando cosas de la lista. Empieza a ser aparente que no me va a dar tiempo «a todo» (sobre todo cuando ese «todo» no deja de crecer, porque por el camino sigo añadiendo más cosas que se me ocurren), y ahí es cuando empiezo a agobiarme.
Si a eso le añadimos que estos últimos días de verano también me apetece descansar y disfrutar otro poquito antes de volver a la rutina del curso (por ejemplo viendo azul y verde, como diría mi amiga Bea), la lista se alarga más todavía… Y es que además, ¡nos está haciendo tiempo veraniego! Normalmente agosto en Irlanda no suele ser muy allá, pero este año está siendo la excepción, así que hay que aprovecharlo.
Total, que ya se me están acabando los días, y la casa sigue sin barrer (metafóricamente). Pero aun así, estoy contenta. ¿Por qué? Por varias cosas:
- Porque sí que me estoy pudiendo quitar varias cosas pendientes que me pesaban desde hacía tiempo, con lo que siento que estoy avanzando.
- Porque ya me tomo estos altibajos de otra manera, ya sé que así es como funciono, y me machaco menos por no conseguir la tarea imposible de terminar una lista infinita.
- Y sobre todo, porque he ido redifiniendo mis conceptos de «ser productiva» y «aprovechar el tiempo», ampliándolos para incluir cosas importantes que antes no incluía.
El ocio también es tiempo productivo, cuando está bien equilibrado con el trabajo. Descansar también es aprovechar el tiempo. Y una charla con amigos, o un paseíto por el parque, bien se merecen la inversión de una tarde.

(Foto tomada el otro día en St. Stephen´s Green)
¿Y tú, de qué manera estás «aprovechando» estos días?