Encontrar tu voz

Siempre he pensado que yo no era muy creativa, sobre todo porque al oír la palabra «creatividad» me venían a la mente habilidades artísticas como pintar, diseñar, hacer manualidades… Justamente esas cosas que se me daban bastante mal.

Luego con los años he ido cambiando esa percepción, y no porque se me empezara a dar mejor lo de pintar, diseñar o hacer manualidades, que se me siguen dando fatal. Es porque me he ido dando cuenta de dos cosas:

La primera, que si intentas algo una o dos veces y no te sale bien, no quiere decir que nunca te vaya a salir bien; básicamente lo que significa es que aún no tienes suficiente práctica (esto parece muy obvio cuando lo lees así escrito pero no siempre es fácil de ver en el momento, sobre todo cuando estás acostumbrado a que ciertas otras cosas te salgan a la primera sin esfuerzo).

La segunda, que se puede ser creativo de muchísimas maneras, sólo tienes que encontrar la salida creativa que mejor te cuadre a ti personalmente. Tu propia forma de expresar lo que llevas dentro.

Tu voz.

Yo hace un par de años que «encontré mi voz» en el sentido más literal, a raiz de apuntarme al coro del trabajo y empezar a ir a los ensayos semanales con Nicola, nuestra directora. Siempre me había gustado la música, pero no me había dado cuenta de verdad de lo mucho que disfruto cantando, me levanta un montón el ánimo.

El que se me dé bien o mal ya es otra cosa; eso se verá cuando podamos reunirnos otra vez y montar una actuación, aunque casi diría que para mí es lo de menos… Lo importante es todo lo que disfrutamos cantando (y riéndonos) juntos en el coro, y si de paso otras personas disfrutan escuchándonos, pues de maravilla, doble satisfacción.

También ha habido y hay en mi vida otras formas de expresar mi lado creativo: durante mi infancia y adolescencia fue el baile, al venirme a Irlanda fue escribir en el blog, y cuando las niñas eran pequeñas (y aun ahora que son un poco más mayores) ya os podréis imaginar, ser padre o madre también exige grandes dosis de creatividad 🙂

¿Y tú cómo expresas tu lado creativo? ¿Has encontrado ya tu voz?

Una frase en la pared

De vez en cuando voy a ir dejando por aquí alguna frase o cita de las que más me resuenan. Esta la vi por primera vez cuando era pequeña, en una revista, y en aquel momento no la entendí del todo, pero me llamó la atención:

Un hombre sólo posee aquello que no puede perder en un naufragio

Proverbio hindú
Faro de Hook Head, en el condado de Wexford (Irlanda), donde las rocas y la fuerza del viento seguro que han hecho naufragar a más de uno.

Crear, consumir, conectar

Esta semana, con todo esto de empezar de nuevo con el blog, me he sentido con mucha energía e ilusión. Más de un día se me han pasado las horas delante de la pantalla sin darme cuenta… Y todo esto después de haberme pasado ya las horas habituales de trabajo también delante de una pantalla.

En total son muchas, muchas horas de pantalla.

semi opened laptop computer turned on on table

Lo de que se me pasen las horas sin darme cuenta sé que es buena señal, lo estoy disfrutando mucho, y aprendiendo a la vez. Además de escribir los posts, estoy configurando yo misma el sitio web (ahora con WordPress, mucho mejor que con lo que tenía antes), y quiero hacerlo en condiciones, totalmente accesible y bilingüe español-inglés. Así que mi tiempo se reparte entre configurar plugins y opciones varias (mil gracias María por todos tus consejos), pensar ideas sobre las que escribir, escribirlas, y traducir todo lo que ya está escrito, no sólo los posts sino todas las cadenas de texto que aparecen repartidas por la página. Aprovecho para deciros que si veis cualquier error o falta de ortografía, me lo hagáis saber para que lo arregle, algunos ya lo habéis hecho y os lo agradezco 🙂

Otra cosa que estoy haciendo esta semana es un curso acelerado de redes sociales, que las cosas han avanzado mucho en estos últimos años. En tiempos escribías un post en el blog y ya estaba; la gente lo veía en su lector de RSS feeds, o se suscribían por email, o visitaban la web de vez en cuando para ver si había algo nuevo… ahora hay que estar en las redes sociales, cuantas más mejor, así que me he lanzado a la piscina y he creado página de Facebook, cuenta de Twitter y cuenta de Instagram, para que quien quiera seguirme pueda hacerlo fácilmente.

Pero claro, todo eso plantea un nuevo peligro: más conexiones en las redes sociales, más contenido interesante que te llega, más notificaciones, y más horas de pantalla al cabo del día como te descuides un poco. Por eso es tan importante utilizar internet conscientemente, y aprovechar las infinitas ventajas que nos aporta sin dejar que interfiera en nuestra vida más de lo necesario.

Hace no mucho en un vídeo muy interesante que vi por Youtube (más pantallas), mencionaban que las actividades que hacemos en internet se pueden dividir entre crear, consumir y conectar. Yo después de meses y meses básicamente consumiendo contenidos y aprendiendo pasivamente, estoy cogiendo ahora con muchas ganas lo de crear (en mi caso escribir, traducir y darle vida al blog), y disfruto conectando y reconectando de maneras nuevas a través de las redes sociales. Pero también tengo muchas ganas de poder ir saliendo otra vez al mundo real, y conectar, crear y aprender allí también, de manera más tangible, y en tres dimensiones. Me está costando un poco arrancar por la falta de costumbre, igual a vosotros os pasa lo mismo, pero sé que el esfuerzo merece la pena.

En resumen: ¡deja un rato la pantalla y búscate otra cosa que hacer! 🙂

Historial de versiones

Las circunstancias excepcionales que hemos vivido este último año han hecho que muchos de nosotros nos planteemos reinventarnos, ya sea por necesidad, a raíz de cambios en nuestra vida y en nuestro entorno, o simplemente por haber tenido más tiempo para reflexionar, echar un vistazo sincero a nuestra vida y cuestionarnos la posibilidad de cambiar de rumbo.

La palabra «reinvención» a mí me sonaba un poco radical, y la verdad es que me daba bastante respeto (por no decir miedo). Hasta que recordé lo que me dijo una vez mi buena amiga Bea: que a lo largo de nuestra historia vamos viviendo en realidad muchas vidas; cada vez que pasamos página, es una vida nueva.

Y me di cuenta de que yo ya me había reinventado, y más de una vez.

Life cycles of man and woman.

Habiendo estudiado informática, lo que me vino a la mente fue comparar cada una de esas reinvenciones con un «cambio de versión» en mi vida. Cada cambio significativo ha sido un avance, un aprendizaje, que he podido incorporar a esa versión siguiente de mí misma. Algunos de esos acontecimientos los he elegido yo, y otros no. Unos han sido más grandes que otros, al igual que un sistema operativo o aplicación a veces se actualiza a una versión «mayor» o «menor» (si esto te suena a chino, aquí hay más información sobre el versionado de software).

Así que me puse manos a la obra, y me construí mi propio historial de versiones:

  • V0 (versión cero) – Llego a este mundo (concretamente a Cáceres, España) el 10 de marzo de 1978.
  • V1.0 Decido estudiar Ingeniería Informática – la primera decisión «de verdad» de mi vida.
    • V1.1 – Me echo novio.
    • V1.2 – Acabo la universidad y me mudo a Madrid a buscar trabajo.
    • V1.3 – Consigo mi primer trabajo, en una consultora.
    • V1.4 – Cambio de trabajo, mi proyecto asignado no sale adelante y me despiden.
    • V1.5 – Encuentro otro trabajo, en otra consultora.
    • V1.6 – Me intereso por la traducción, y hago un curso de experto universitario en traducción español-inglés.
  • V2.0 – Me caso y me voy a vivir a Dublín, Irlanda.
    • V2.1 – Consigo mi primer trabajo en Irlanda, de analista-programadora, en una empresa estupenda (nada de consultoras).
    • V2.2 – Nace mi hija Irene – me convierto en madre.
    • V2.3 – Pierdo mi segundo embarazo en un aborto espontáneo.
    • V2.4 – Nace mi hija Alicia.
    • V2.5 – Hago un curso de Programación Neurolingüística (PNL).
  • V3.0 Decido hacer una pausa en mi carrera laboral, y pasar más tiempo con mis hijas.
    • V3.1 – Hago un curso de profesora de español como segunda lengua.
    • V3.2 – Nace mi hija Eva.
  • V4 Me separo de mi marido (más adelante me divorcio).
    • V4.1 – Empiezo a trabajar en otra empresa estupenda, como analista de sistemas.
    • V4.2 – Me compro mi propia casa para vivir con mis hijas.
    • V4.3 – Me paso de informática a un puesto de business, dentro de la misma empresa.
    • V4.4 – Me adapto a trabajar desde casa y modificar la rutina de custodia compartida.

Así que ya lo veis: al menos tres reinvenciones, tres grandes cambios, con sus pequeños cambios graduales entre medias… Curiosamente, el primer cálculo me salió de tal manera que acababa en la versión 4.3, a mis 43 años 🙂

Espero que este ejemplo os anime a pensar en vuestra propia experiencia, en cómo ya habéis avanzado de versión un montón de veces, enfrentándoos a retos grandes y pequeños, y en cómo los habéis superado y habéis ido aprendiendo de todos ellos… eso os dará confianza para enfrentaros a lo que sea que venga después, y seguir evolucionando.

Mientras tanto yo, como no podía ser de otra manera, estoy ya trabajando en mi cuarta reinvención, preparando la versión 5.0.

Esta es tu vida

Pues aquí estoy, empezando a escribir en el blog otra vez, después de lo que me parece una eternidad.

Ocho años dan para mucho… Algunos de los temas sobre lo que escribía en tiempos ahora son ya menos relevantes en mi vida. Otros siguen siendo una constante, si es que se les puede llamar así, porque también van evolucionando, como la vida misma 🙂

Y qué mejor manera de empezar de nuevo que con el manifiesto Holstee, que tengo colgado en el salón de mi casa, y que me inspira cada vez que lo miro:

Holstee manifesto (Spanish)
Holstee manifesto (Spanish)
Holstee manifest (English)
Holstee manifesto (English)