¿Cansad@?

La primera semana del mes de noviembre aquí en Irlanda podríamos denominarla de «adaptación a la oscuridad», o al menos así es como yo la siento… Irlanda está situada bastante al norte del hemisferio norte, y la diferencia en horas de luz entre los meses de verano y los de invierno, sin llegar a ser tan radical como en los países nórdicos, se nota bastante. Curiosamente, Dublín se encuentra en una latitud muy parecida a la de Moscú, aunque por suerte tiene un clima mucho más suave.

Así que estamos en esa época del año en la que se te pasa la mañana volando, y cuando te quieres dar cuenta, ya se ha ido el sol. Y a las seis de la tarde ya parecen las once de la noche, y entran ganas de meterse en la camita…

full moon

A mí esto me afecta bastante al estado de ánimo: me suelo encontrar más cansada, más perezosa, más desmotivada, y no tengo ganas de salir de casa… pero precisamente porque no salgo de casa, no recargo pilas, y me acabo encontrando más cansada, más perezosa y más desmotivada. Es la pescadilla que se muerde la cola.

Lo bueno es que ya conociéndome y sabiéndolo de otros años, voy encontrando trucos para irlo llevando mejor. Como por ejemplo, buscar (o inventarme) razones para salir de casa al menos una vez al día, a ser posible durante las horas de luz. Es mi manera de moverme un poco, cambiar de aires, y de paso hacer «la fotosíntesis», como diría mi amigo Juanjo 🙂

Pero aunque sea verdad que los niveles de energía tiendan a bajar durante los meses de invierno, y que instintivamente el cuerpo se prepare para hibernar, porque al fin y al cabo todo en la vida es un ciclo, puede que haya más factores que contribuyan a nuestro cansancio diario, sobre todo si se ha convertido en algo habitual. Os dejo con esta reflexión de Alexander Den Heijer con la que me crucé hace unos días:

A menudo te sientes cansado, no porque hayas hecho demasiadas cosas, si no porque has hecho demasiado poco de lo que hace brotar una luz en tu interior.

One thought on “¿Cansad@?

  1. Me encanta la cita que has puesto, si termina el día y no he hecho nada de lo que me había propuesto (en el trabajo, en mi tiempo libre), me siento mal. Pienso que he dejado pasar el tiempo, por mucho que me diga Blanca que también está bien sentarse en un sillón y dejar estar la tarde.

    Sobre el horario, yo soy de los que prefiere el invierno. Pero bueno, aquí siempre hay horas de luz de sobra. Que a las siete sea de noche hace que poco a poco nos centremos en volver a casa, preparar tus cosas, cenar, y de repente tener tiempo para descansar. En verano, con tanta luz, al final pasas más tiempo en la calle, y no puedes centrarte en tí, en aislarte un poco.

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