Feliz Navidad

¡Feliz Navidad! Para todos los que la celebréis, ya sea como fiesta religiosa o simplemente como ocasión para reuniros con vuestros seres queridos.

Christmas tree leaves close up with lights, golden stars and golden bauble

Sea como sea, espero que estéis teniendo la oportunidad de hacer algo diferente, y de descansar y recargar pilas ahora que nos acercamos al final del año.

Y con el año nuevo, ¡Llegarán novedades a BinaryWords! De momento, os dejo con una frase que vi ayer en un puestecito navideño aquí en mi Cáceres natal, decía algo así como…

Vivir es como montar en bicicleta, para mantener el equilibrio tienes que seguir avanzando

ACTUALIZACIÓN – después de escribir este post me he enterado de que la cita es de Albert Einstein, y las palabras son un poco distintas: habla de moverse, no de avanzar. Pero digo yo, ya que nos tenemos que mover, movámonos hacia adelante, ¿No?

Villancicos

Ayer me pasé la tarde escuchando (¡y cantando!) villancicos, que son las canciones navideñas tradicionales españolas. Encontré en Youtube una recopilación muy parecida a la que yo escuchaba de pequeña, en una cinta de cassette cantada por niños, y me hizo muchísima ilusión recordarlos.

Old looking sheet music surrounded by Christmas tree leaves and small pink and purple baubles

Algunos villancicos en español son versiones de los Christmas carols procedentes de otros idiomas, como Noche de paz o El tamborilero, que tienen melodías tranquilas y muy armoniosas. Y luego están los originales en español, como Los peces en el río o La marimorena, que son mucho más animados, con melodías muy alegres y ritmos de zambomba y pandereta. Ya se sabe que a los españoles nos gusta celebrar las cosas armando jaleo 🙂

La verdad es los villancicos son uno de los recuerdos más entrañables que tengo de las Navidades, Y ahora pensándolo, creo que tiene que ver con que son canciones que se van pasando de generación en generación, y que podemos cantar todos juntos, toda la familia. A mí me encantaba cantarlos de pequeña, y cuando años después les tocó el turno a mis hijas, me hizo mucha ilusión enseñárselos; es como si, por un ratito, yo también volviera a ser niña…

Para mí, los villancicos combinan el poder de la música, que tanto nos anima y nos une, con la ilusión de la Navidad. Y vistos así, son la excusa perfecta para permitirnos volver a ser niños, aparcar las preocupaciones durante un ratito y disfrutar de verdad el momento.

Y a ti, ¿te gustan los villancicos? ¿Cuál es tu favorito? ¿Y qué otras cosas te hacen sentir la ilusión de cuando eras pequeñ@?

Frases intraducibles: me da pereza

Hoy os traigo otra de esas frases intraducibles que me gusta coleccionar, solo que esta va al contrario que las anteriores: es una expresión en español para la que no encuentro buena traducción en inglés.

Situación de ejemplo: es viernes por la tarde, y la fiesta de Navidad de la empresa empieza en un par de horas. Ya se ha hecho de noche y hace mucho frío en la calle; la nieve de la noche anterior se ha empezado a convertir en hielo. En casa se está calentito, muy a gusto, y cuando empiezo a pensar en arreglarme y salir para ir hasta el centro de Dublín, a la fiesta…

Me da pereza.

Grey cat lying on its side a wooden shelf, looking at the camera

Eso es lo que diría yo en español, «me da pereza», que viene a ser algo así como que «me sobreviene un sentimiento de vagancia al pensar en hacer X». Es como que me canso sólo de pensarlo. Es una poderosa sensación que se me viene encima… y que me empuja hacia el sofá 😀

Buscando por ahí, he encontrado dos posibles traducciones: «I don´t feel like it», que significa «no me apetece», y «I can´t/couldn´t) be bothered», que básicamente quiere decir que no lo voy a hacer, bien porque no lo considero necesario, o porque no me interesa, o porque soy demasiado vago como para hacer el esfuerzo.

Supongo que, de las dos, la que más se acerca es el «I don´t feel like it», porque transmite la sensación de que en general creo que hacer X es una buena idea, pero que ahora mismo no me apetece o no tengo energía para hacerlo. El «couldn´t be bothered» no me acaba de encajar, no me parece que le dé valor ninguno a X (por pasotismo, indiferencia, o a saber qué), y además ya presupone que, sea lo que sea X, no lo voy a hacer.

Y esa es, en mi opinión, la gracia del «me da pereza», o del «no me apetece»: que impone pero no impide, es una barrera que se puede superar. Nuestro cerebro muchas veces se quiere ir a lo fácil, a lo cómodo, a lo que nos ahorre más energía, y por muy buenas razones (véase instinto de conservación). Pero nosotros no tenemos por qué hacerle siempre caso, porque él no siempre sabe lo que más nos conviene…

Con esto no quiero decir que no escuchemos a nuestro cuerpo cuando de verdad necesite descansar, por supuesto que sí. Pero más allá de eso, viene bien que nos planteemos qué es de verdad lo que nos está frenando, y por qué. ¿Qué hay detrás de esa pereza? ¿Qué es lo que estamos intentando evitar en realidad? ¿Y qué recompensa nos podemos encontrar si aun así seguimos adelante? Así sabremos si merece la pena hacer ese esfuerzo inicial.

¿Fui al final a la fiesta? Sí. ¿Por qué? Porque sabía que una vez allí, me lo iba a pasar genial, y así fue. ¿Cuál fue mi estrategia? La misma que me ha funcionado ya tantas veces, ir directamente a prepararme sin pensarlo mucho, y sobre todo, ¡no sentarme en el sofá!

Y a ti, ¿qué te da pereza normalmente, y cómo te motivas para superarla?

Ilusión

Ya estamos en diciembre, y en los países donde se celebra la Navidad, el ambiente navideño ya lo invade todo: las calles iluminadas, las familias decorando sus casas, las tiendas llenas de gente comprando regalos, los villancicos y otras canciones típicas sonando por todas partes…

Para muchas personas es una época del año llena de ilusión y de alegría, aunque también acompañada de cierta dosis de estrés: igual tenemos que hacer preparativos para viajar, o nos toca recibir familiares o amigos en casa. A lo mejor nos estamos temiendo esa «sobredosis» de reuniones familiares y otros compromisos que suele haber en estos días, o quizá este año nos enfrentamos a alguna situación que nos impide celebrarlo como nos gustaría.

A lo mejor es la primera Navidad sin un ser querido, a quien vamos a tener muy presente.

O a lo mejor estamos pasando por una mala racha, del tipo que sea, y el malestar aumenta todavía más en estas fechas, cuando parece que todos tenemos que estar contentos casi por obligación (nuestro amigo Raúl lo llamaba algo así como «el simulacro universal de paz y amor», creo que la expresión la sacó de un capítulo de Los Simpson).

Para muchas personas, por desgracia, ese malestar es todavía mucho más profundo… Puede haber sentimientos de tristeza y soledad que los demás desde fuera no podemos comprender.

En cualquier caso, me da la impresión de que gran parte del problema nos lo creamos nosotros mismos con nuestras propias expectativas, a todos los niveles: desde las que nos vende la sociedad a través de la publicidad y las películas, a las que nosotros tenemos sobre qué debemos hacer y cómo nos debemos sentir, pasando por las dinámicas familiares o de nuestros grupos sociales más cercanos. Año tras año nos «compramos» esas expectativas, y luego nos decepcionamos y nos frustramos cuando vemos que no se cumplen.

Así que este año os propongo algo diferente. Os propongo recuperar la ilusión por algo relacionado con la Navidad (si es que la celebráis, o al menos de las vacaciones de invierno, o el año nuevo). Puede ser alguna tradición en particular o cualquier otra cosa que se os ocurra que os haga ilusión, por pequeño que sea. Y una vez que llegue ese momento, os propongo soltar las expectativas y VIVIRLO, disfrutarlo, tal y como es y como está pasando, sin compararlo con lo que os hubiera gustado que fuera. Porque las cosas cambian, la vida cambia constantemente, y el único momento donde se puede disfrutar de verdad es en el presente.

Y a ti, ¿qué te hace ilusión de estas Navidades?