Reprograma tu vida, episodio 3: Configura tus secuencias de encendido y apagado

(Este artículo es continuación de los de las semanas anteriores, episodios 0, 1 y 2, y en las próximas semanas se irán publicando más episodios)

Los móviles de hoy en día pueden pasarse muchos días encendidos, pero de vez en cuando es necesario reiniciarlos, y en ese momento, realizan una serie de tareas y actualizaciones para poder seguir funcionando de manera óptima.

Las personas tenemos la suerte de reiniciarnos a diario, y podemos aprovechar esos momentos tan especiales del principio y el final del día para volver a nuestro centro: conectar con nosotros mismos, valorar nuestros objetivos y prioridades, y así vivir cada día desde la intención, tomando nuestras propias decisiones, en lugar de simplemente reaccionar a lo que nos pasa y dejarnos llevar por los acontecimientos.

Landscape with a white double bed overlooking a lake in the morning sunlight, surrounded by fields covered in purple flowers in the foreground and background

Al levantarte

¿Qué puedes incluir en tu rutina de la mañana para que te ayude a empezar el día con buen pie? No tiene por qué ser nada elaborado, lo más importante es que te funcione a ti, porque este es el tiempo que te estás dedicando a ti mismo, a tu desarrollo personal.

Aquí van unas cuantas sugerencias:

  • Respirar conscientemente
  • Planificar/visualizar tu día
  • Leer un libro que te inspire
  • Escribir tus pensamientos
  • Repetirte afirmaciones positivas
  • Agradecer lo que ya tienes
  • Meditar
  • Hacer yoga o estiramientos
  • Salir a pasear, a correr, a hacer deporte…
  • Prepararte un desayuno especial

Antes de irte a dormir

Las mismas ideas sirven para la rutina de la noche, o si prefieres algo más sencillo, te propongo apuntar cada día estas cuatro cosas en un cuaderno, siguiendo el acrónimo AMOR:

  • A de AGRADECIMIENTO: ¿De qué me siento agradecido hoy?
  • M de MEJORABLE: ¿Qué me había propuesto y no llegué a conseguir? ¿Qué haría de manera diferente?
  • O de ORGULLOSO: ¿Qué es lo que sí he conseguido? ¿Qué obstáculos he superado?
  • R de REFLEXIÓN: ¿Qué sorpresas me he encontrado por el camino? ¿Qué he aprendido?

¿Qué te parecen estas ideas para resetearte cada día? ¿Qué es lo que te funciona mejor a ti?

Reprograma tu vida, episodio 2: Averigua las prestaciones de tu sistema

(Este artículo es continuación del de la semana pasada y el de la anterior, y en las próximas semanas se irán publicando más episodios)

Al igual que los móviles y ordenadores vienen con un hardware de fábrica que les permite realizar ciertas funciones con más eficiencia, los seres humanos venimos con ciertas características y tendencias naturales, que hacen que unas tareas se nos den mejor que otras. Cuanto mejor conozcamos esas “prestaciones”, las nuestras y las de los demás, mejor podremos aprovecharlas para entendernos y comunicarnos mejor.

Desde antes de nacer y durante toda nuestra vida, los seres humanos percibimos la realidad a través de los sentidos: la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto. La mayoría de nosotros, de forma natural, les damos más preferencia a unos sentidos que a otros, y eso determina nuestra manera de entender el mundo, a la vez que influye en nuestro comportamiento y en nuestra forma de expresamos.

Desde la perspectiva de la programación neurolingüística se definen varias maneras de representar la realidad; son los llamados sistemas representacionales: visual, kinestésico, auditivo y digital.

Casi todos tenemos un estilo representacional dominante, aunque en realidad todos los tenemos todos, en mayor o menor medida. Lo ideal trabajar los diferentes estilos para llegar a un equilibrio, y poder elegir utilizar el que más nos convenga en cada situación, pues cada uno de ellos es especialmente útil en determinados contextos.

Cada sistema representacional se identifica por el uso de ciertas palabras y expresiones, además de reflejarse en los gestos, habilidades y comportamientos de la persona. Veámoslos uno por uno.

Visual

  • Piensan y hablan en imágenes
  • Se fijan más en los detalles visuales y en los rostros
  • Tienen un alto nivel de energía, siempre están haciendo algo
  • Valoran la imagen, van bien arreglados
  • Suelen tener su casa y sus cosas ordenadas
  • Hablan rápido, alto y claro
  • Piensan rápido, aprenden y olvidan rápido
  • Captan toda la situación en su conjunto
  • Mantienen una postura recta, la mirada a la altura de la del otro
  • Mueven mucho las manos y los brazos
  • Mantienen la distancia con el otro
  • Aunque se enfaden, no guardan rencor
  • Ejemplos de expresiones: a simple vista, está bien visto, ya veremos…

Kinestésico

  • Registran las experiencias con su cuerpo, sus sentimientos, y así las recuerdan
  • Son personas relajadas, tranquilas, muy sensibles
  • Visten cómodamente, la moda no les interesa
  • Se mueven despacio, sin prisas
  • Su postura es sumisa, con la mirada baja
  • Respiración baja, voz lenta, volumen suave
  • Aprenden lento, a través de la experiencia
  • Lo que aprenden, lo aprenden para siempre
  • Desean cercanía con las personas, contacto
  • Son divertidos, odian el conflicto
  • Pueden ser rencorosos y vengativos
  • Ejemplos de expresiones: meterse en camisa de once varas, una discusión acalorada…

Auditivo

  • Utilizan los sonidos para crear experiencias
  • Se fijan en lo que dice la gente y con qué tono, y así lo recuerdan
  • Su nivel de energía es tranquilo
  • Visten cómodamente, les da igual qué ponerse
  • Su postura tiende a mirar hacia abajo
  • No miran para escuchar, ponen el oído
  • Les molestan los ruidos estridentes y chillones
  • Lo pasan mal si hay mucho ruido de fondo, les cuesta filtrar, lo oyen todo
  • A menudo se confunden los sistemas auditivo y digital
  • <1% de la población es auditivo primario
  • Ejemplos de expresiones: me suena su nombre, hacer oídos sordos, llamar la atención…

Digital

  • Necesitan datos, información, entender como funciona el mundo
  • Piensan de forma muy estructurada y lógica
  • Apenas muestran emociones, les gusta pensar bien las cosas
  • Aprenden razonando mentalmente
  • Memorizan pasos, procedimientos, secuencias
  • Lo importante son las palabras, ser preciso
  • Deciden basándose en los hechos, la lógica, los datos
  • Pasan bastante tiempo hablando solos
  • Se suelen colocar en postura ladeada, manteniendo cierta distancia
  • Prefieren no mirar o retiran rápido la mirada
  • Su tono de voz es monótono y repetitivo
  • Ejemplos de expresiones: tiene sentido; paso 1, paso 2, paso 3…

Curioso, ¿verdad? Es casi como si cada uno de estos estilos fuera un idioma diferente que hablamos sin darnos cuenta, y cuando nos encontramos con personas que perciben las cosas y se expresan de forma distinta a la nuestra, surgen los malentendidos. Por eso resulta tan útil conocerlos y saber manejarlos, para poder adaptarnos y hablar en el idioma preferido de la otra persona cuando la ocasión lo requiera.

Y tú, ¿con cuál o cuáles de los sistemas representacionales te identificas más? ¿Y con cuál menos?

Reprograma tu vida, episodio 1: Mantén la batería bien cargada

(Este artículo es continuación del de la semana pasada, y en las próximas semanas se irán publicando más episodios).

Creo que esto es algo que todos hemos experimentado en algún momento: por muy moderno y supermaravilloso que sea nuestro móvil, si se nos olvida cargar la batería, de poco nos sirve. Un móvil con poca batería tiene un funcionamiento más limitado, y ya si se le agota del todo, directamente deja de funcionar.

De manera parecida, las personas también necesitamos energía para funcionar, aunque el tipo de energía que utilicemos y la manera en que “recarguemos pilas” sean diferentes.

Mobile phone charging on a table

Esto puede parecer una tontería, pero no lo es. Es sorprendente la cantidad de veces que descuidamos nuestras necesidades más básicas, seguramente porque no nos damos cuenta de cómo esas carencias nos roban la energía e interfieren en nuestro rendimiento. Y aunque no tengamos un indicador automático que nos diga el porcentaje de batería que nos queda, nuestro cuerpo sí que nos manda señales indicando lo que le hace falta, pero sólo podemos escucharlas si estamos atentos.

Así que antes de proceder con las tareas de reprogramación, te propongo hacer un recorrido por los cuidados básicos de tu dispositivo (que es tu cuerpo), y en especial de su procesador central (el cerebro), y hacer los ajustes necesarios para que se mantengan en un estado óptimo de energía.

Descanso

Al igual que cualquier móvil tiene que recargar su batería de vez en cuando, las personas necesitamos dormir y descansar a diario, por muchas razones.

Dejando aparte el hecho de que nuestro cuerpo en general necesita dormir un número de horas al día para reponerse y recuperar fuerzas, para nuestro cerebro las horas de sueño son especialmente importantes, ya que en ellas se producen ciertos procesos que nos ayudan a asimilar lo aprendido durante el día, además de otros procesos de limpieza y regeneración celular. Digamos que el cerebro aprovecha esos ratos de reposo para hacer sus tareas de mantenimiento, al igual que los ordenadores antiguos aprovechaban para “desfragmentar” el disco duro.

Pero para eso se debe llegar a un sueño profundo, de calidad. No vale dormir horas de menos para luego “recuperarlas” más adelante, no funciona así… Lo mejor que podemos hacer es darle al descanso la prioridad que se merece, establecer rutinas que favorezcan un sueño profundo y reparador, y recordar que descansar no es una pérdida de tiempo sino todo lo contrario, es algo fundamental para nuestra salud.

Dieta

Nuestro cuerpo también necesita recibir elementos del exterior, para transformarlos y producir su propia energía:

  • Alimentos: una dieta variada y saludable, lo más natural posible, nos nutre y nos proporciona mucha energía, mientras que el comer de cualquier manera nos puede acarrear todo tipo de problemas, unos más obvios e inmediatos que otros.
  • Agua: nuestro cuerpo está compuesto mayoritariamente por agua, y parte de esa agua se va perdiendo y hay que reponerla. La deshidrataciön no siempre es fácil de detectar, y puede afectarnos mucho tanto física como anímicamente.
  • Aire: el oxígeno también es vital para que nuestro cuerpo funcione. Respirando conscientemente más a menudo conseguimos una mejor oxigenación de las células, además de la capacidad de calmarnos y de conectar más profundamente con nosotros mismos.

Todo esto se aplica a nuestro cuerpo en general, y también al cerebro, que es el órgano más avanzado y más complejo de todos, y que tiene unas necesidades muy específicas. A pesar de constituir solamente el 2% del peso corporal, el cerebro consume aproximadamente el 20% de la glucosa disponible, el 50% del oxígeno, y grandes cantidades de agua (de hecho, es un 80% agua). Así que, para ayudarle a funcionar a pleno rendimiento, cuidemos de que tenga todo lo que necesita.

Ejercicio

Los seres humanos estamos diseñados para movernos, no para estar todo el día sentados. El hacer ejercicio regularmente nos proporciona multitud de beneficios:

  • Físicamente – hacer ejercicio nos proporciona energía y vitalidad, fortalece el sistema inmunológico, y nos ayuda a mantenernos en forma y a descansar mejor.
  • Mentalmente – se ha comprobado que el ejercicio físico influye positivamente en la actividad cerebral, por ejemplo en áreas como el aprendizaje, la memoria, las funciones cognitivas y la toma de decisiones.
  • Anímicamente – el ejercicio diario es nuestro mejor aliado para combatir la ansiedad y la depresión, reducir el estrés y gozar de mejor humor en general, ya que libera endorfinas que nos generan bienestar, además de otras hormonas como la dopamina, la serotonina y la noradrenalina, que nos ayudan a regularnos emocionalmente.

Elige un tipo de ejercicio que te guste y te motive, y así te será más fácil mantener el habito: puede ser tu deporte favorito, nadar, correr, bailar, hacer yoga… Lo importante es moverse, y hacerlo a menudo.

Conexión

Hoy en día no concebimos un móvil o un ordenador sin conexión a internet, ¿verdad? Podríamos hacer algunas cosas offline, pero no muchas, cada vez menos.

Las personas también necesitamos conexión, somos seres sociales por naturaleza, y estamos programados para conectar con otras personas. Nuestro cerebro está adaptado para vivir en sociedad, para cooperar con otros, y también para empatizar con sus emociones.

A veces se nos olvida la importancia de estar en contacto con nuestros seres queridos, de compartir, de aportar nuestro granito de arena, y así sentirnos parte de algo más grande que nosotros mismos. Esa conexión con los demás, ese sentimiento de pertenencia a una familia, a un grupo de amigos, a una comunidad, nos da una base sólida desde la que poder enfrentarnos a los retos que nos presenta la vida,

Pero tanto o más importante es saber conectar también con nosotros mismos, apartar las distracciones y escucharnos de verdad, conocernos, descubrirnos. Merece la pena invertir en ser nuestro propio mejor amigo, puesto que somos la única persona que sabemos que nos va a acompañar durante toda la vida.

(Hasta aquí la clave número 1, la semana que viene, más…)

Reprograma tu vida, episodio 0: Introducción

Empezamos hoy una serie de artículos en los que os voy a ir mostrando el contenido de mi ebook, primeros pasos para reprogramar tu vida, donde relaciono (cómo no) conceptos de informática con el mundo del desarrollo personal. Espero que os guste y que os resulte útil.

Mobile phone on a dark wooden surface, showing a white screen with the word "Hello" written in black

Muchas veces en nuestra vida queremos hacer un cambio, alcanzar un objetivo, convertir un sueño en realidad… Pero, ¿por dónde empezar?

En realidad, todo empieza en nuestra mente. La mente humana es maravillosa, mucho más potente que cualquier ordenador que se haya fabricado, y es capaz de generar infinitas posibilidades para nuestra vida. Pero para que esas posibilidades vayan en la dirección que nosotros queremos, tenemos que aprender a hacer que trabaje a nuestro favor, y no en nuestra contra, que es lo que hace a veces inconscientemente.

A través de estas páginas te invito, utilizando la metáfora de un teléfono móvil, a explorar cómo reprogramar tu mente, y tu vida, para acercarte más a los resultados que quieres obtener. Por favor, siéntete con total libertad para cuestionar las ideas que leas aquí, animarte a probar las sugerencias que resuenen contigo, y permitirte no hacer caso de lo que no consideres oportuno. Al fin y al cabo, se trata de mantener una mente abierta y llena de curiosidad, y de experimentar para encontrar lo que mejor nos funciona a cada uno.

¡Disfruta la aventura! Y si quieres compartir conmigo tu experiencia, escríbeme a binarybea@binarywords.com, y estaré encantada de leerte.

¿Y si le pudieras sacar a tu vida tanto partido como a tu móvil?

¿Alguna vez sientes que ya no puedes vivir sin tu móvil? Es increíble la cantidad de cosas para las que lo usamos todos los días, ¿verdad? Infinidad de aplicaciones que nos hacen la vida más fácil: desde mandar mensajes hasta pagar en el supermercado, encontrar nuestro camino sin perdernos, ver nuestra serie favorita…

Y es que un móvil es una herramienta maravillosa, una auténtica supermáquina en formato de bolsillo, y además muy fácil de utilizar. Y lo mejor de todo es que lo podemos configurar a nuestro gusto: ponerle un fondo de pantalla personalizado, instalar y desinstalar aplicaciones según nos convenga… A nada que sepamos utilizarlo, podemos sacarle mucho partido.

Ojalá fuera así de fácil con nuestra vida, ¿verdad? Tener la capacidad de pulsar un botón, y que mágicamente pasara lo que nosotros queremos… Porque, sinceramente, lo que nos ofrece el móvil está muy bien, pero en el fondo todos sabemos que lo mejor de la vida sucede fuera de la pantalla.

Es fuera de la pantalla donde realmente vivimos, donde nos enfrentamos a las alegrías, las sorpresas y los retos que nos va presentando la vida. Donde queremos cambiar las cosas que no nos gustan, o que sabemos que podrían ser mucho mejores de lo que son.

¿Y no estaría genial poder instalarnos una app en la cabeza para poder hacer todos esos cambios que queremos, para poder configurar nuestra vida a nuestra manera?

Curiosamente, la mente humana se parece mucho más de lo que pensamos a un móvil, o a un ordenador: también está “programada” para funcionar de una determinada manera, y esos “programas” que utiliza (patrones de lenguaje y de comportamiento heredados o aprendidos) los podemos cambiar, promoviendo así los cambios que queramos en nuestra vida.

¿Y eso cómo se hace? Bueno, quizá no sea tan sencillo y tan rápido como darle a un botón, pero una vez que sepas cómo hacerlo y te pongas manos a la obra, puede que los resultados te sorprendan. Te hará falta, eso sí, tener paciencia, y dedicarle tiempo y atención, puesto que esos viejos patrones seguramente lleven muchos años ahí instalados, y al cerebro al principio le cuesta mucho más “ejecutar” los programas nuevos que los viejos.

¿Listo para empezar la aventura de reprogramar tu vida? En las próximas semanas te iré ofreciendo ocho claves para dar los primeros pasos, ¡adelante!