Amistades improbables

Esta semana me han recomendado una película. Todavía no la he llegado a ver, pero por lo que me han explicado, es la típica historia de dos personas que en principio no parecen tener nada en común, y que vienen de mundos bastante diferentes, pero que acaban desarrollando una amistad muy especial.

The hands of two people bumping fists sideways

La verdad es que a mí siempre me han parecido súper interesantes ese tipo de historias, las de amistades poco probables pero muy enriquecedoras.

Por ejemplo, me he acordado de una serie de adolescentes de los años noventa que me encantaba, precisamente por las interacciones más o menos aleatorias que iban teniendo los personajes, y por cómo sin darse cuenta (o a veces dándose cuenta pero a regañadientes) acababan haciéndose amigos. Se titulaba «My so-called life» (traducida al español como «Es mi vida»), y aunque sólo duró una temporada, nos dejó unas cuantas escenas que para mí son obras maestras.

En esta foto salen (a baja resolución, sorry) unos cuantos de los personajes:

Image from TV show "My so-called life" where a group of friends spending time together in a room

Recuerdo especialmente una conversación entre los dos chicos de la foto, Brian Krakow (el rubio) y Rickie Vasquez (el moreno), en la que se pasan un buen rato supuestamente hablando el uno con el otro, pero cada uno está dándole vueltas al tema que le preocupa; es como si en realidad estuvieran hablando por turnos consigo mismos (¿cuántas veces en la vida hacemos nosotros eso también?), y al principio parece que van totalmente cada uno por su lado, pero al final sí que te das cuenta de que de alguna manera se han estado apoyando y escuchando mutuamente… A veces, el simple hecho de que alguien te haga compañía y te escuche es lo que marca la diferencia.

Y a veces, es sorprendente todo lo que puedes llegar a tener en común con alguien aparentemente muy distinto a ti, y todo lo que puedes llegar a aprender precisamente de vuestras diferencias. En mi caso concreto, varias de esas primeras «amistades improbables» llegaron a mi vida por casualidad, y me aportaron tanto y me abrieron tanto la mente que creo que a partir de cierto momento empecé a buscarlas yo, aunque fuera inconscientemente.

¿Y qué nos aporta el tener amistades variadas, de distintos entornos, distintas formas de ser y hasta distintas edades? Pues teniendo en cuenta que las personas muchas veces aprendemos por contraste, el conocer otras perspectivas y otras formas de entender la vida nos ayuda mucho a ampliar nuestro pequeño mundo, y a darnos cuenta de que la manera en que hacemos las cosas no es la única posible ni mucho menos, sino que es una opción más entre otras muchas igualmente válidas. Esto nos da más flexibilidad y recursos a la hora de enfrentarnos con los retos del día a día, y en definitiva, nos ayuda a llevar una vida más plena.

En realidad, todo vuelve a lo mismo: cuanto más aprendemos sobre los demás y sobre nosotros mismos, más comprendemos, menos juzgamos, y más libres somos.

Todo esto sin olvidar lo maravilloso que ya es de por sí el tener amigos con los que compartir (¡Gracias!) 🙂

Como ya comenté hace un par de años en otro post, «friendship comes in all shapes and sizes» (hay amistades de todas las formas y tamaños).

Deja un comentario