Este fin de semana han venido a visitarnos mi primo Nacho y su familia, y hemos estado turisteando un montlón por Dublín y alrededores, ¡gracias chicos!
Hacía muchos años que no nos juntábamos. Tantos, que nuestros niños ni siquiera se conocían… Y nos hemos llevado una doble alegría: por un lado, la de reunirnos nosotros y ponernos al día, y por otro, la de verlos a ellos congeniar, hacer piña y vivir unas cuantas aventuras juntos (esta foto la sacamos ayer en Glendalough).

Todo esto me ha hecho pensar en lo chulo que es tener primos con quienes compartir aventuras y recuerdos, ya sean primos hermanos, primos segundos o primos «postizos» (como por ejemplo, los hijos de los amigos de tus padres, a los que a lo mejor ves más a menudo que a tus primos de verdad).
Así que el post de hoy es un homenaje a todos nuestros primos y primas, y a todo lo que vivimos juntos:
Un primo es un trocito de infancia que nunca se puede perder.
Marion C. Garretty
Mil gracias Nacho, Natalia, Nachito, Rodrigo, Natalia y Manuela, por los recuerdos que nos llevamos de este fin de semana, y por los que aún nos quedan por crear…