¡Pórtate bien!

Este fin de semana estoy en León, una ciudad a la que le tengo mucho cariño. Esta mañana, al pasar por delante de la catedral, me he encontrado otra vez con esta estatua, que me parece muy curiosaa:

Statue of a father and his son, from three different viewpoints, in León city (Spain)

Es un padre admirando la catedral (que la verdad es que es preciosa, un edificio impresionante) e intentando que su hijo la admire también, y su hijo (¿de unos siete u ocho años quizá?) mirando para otro lado y pasando olímpicamente.

¿Os suena? ¿Cuántas veces nos frustramos porque nuestros hijos (u otras personas) no hacen lo que nosotros queremos, o porque no les gusta lo que nos gusta a nosotros? Por suerte, este padre no parece muy enfadado; igual se da cuenta de que a distintas edades y en distintos momentos de nuestra vida tenemos prioridades diferentes, y lo de «ver piedras» (especialmente con tus padres) cuando eres niño o adolescente, pues como que no mola mucho.

Yo reconozco que soy la primera que tengo muchas expectativas para mis hijas. Con los años, me he ido dado cuenta de dos cosas: una, que que algunas de esas expectativas son razonables y otras no, y dos, que incluso aunque sean razonables, si no se las comunico claramente, no puedo esperar que ellas sean adivinas y me lean la mente… Por mucho que a mí haya cosas que me parezcan obvias, lo que es importante para mí no tiene por qué serlo para otras personas, incluidas mis hijas.

En general, todos los padres queremos que nuestros niños «se porten bien», pero ¿qué significa exactamente portarse bien? ¿Cómo se traduce eso en comportamientos concretos? «Pórtate bien» es una expresión tan genérica y difusa que los niños no saben qué hacer con ella; es mucho mejor dar instrucciones claras para que sepan lo que se espera de ellos en cada momento. Y a medida que van creciendo, nuestra estrategia como padres también tiene que ir evolucionando: menos dar instrucciones y más diálogo y negociación. Habrá cosas negociables y cosas que no; seamos flexibles en lo que podamos, y ellos lo agradecerán, y será más fácil que nos hagan caso en las cosas verdaderamente importantes, sobre todo si entienden el porqué.

Todo esto me ha recordado a un chiste de Mafalda que siempre me gustó mucho; como siempre, el gran Quino y su sabiduría:

Black and white comic strip from Quino, showing Mafalda´s friend Miguelito

Os transcribo aquí la letra: es un monólogo de Miguelito, supuestamente hablando con sus padres:

  • ¡»Portate bien»! ¡»Portate bien»! ¡Uno no puede portarse siempre bien!
  • ¡Todos los hijos del mundo nos portamos una veces bien y otras mal!
  • ¡Claro! ¡Querer ser padres de un hijo que nunca se porte mal es cómodo!
  • ¡Querer ser padres de un hijo que jamás les dé trabajo es fácil!
  • ¡Pero es antideportivo, váyanlo sabiendo!

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