Haciendo las paces con el caos

Hoy os traigo una cita que creo que ilustra muy bien el fin de semana que acabamos de pasar:

Photo of a house with part of a rainbow showing above it

(La foto no es de ahora, es de hace unos meses, pero pega muy bien con el artículo de hoy).

Este fin de semana hemos tenido visita: los primos Requena, esta vez por partida doble y acompañados del abuelo (sólo nos han faltado el primo Borja y su familia, os hemos echado de menos).

Dieciséis personas durmiendo el casa. No está mal, ¿verdad?

Como os podréis imaginar, ha sido un poco (bastante) caótico. Pero eso ya cada vez me importa menos. Creo que poco a poco me voy reconciliando con ese caos contra el que antes tanto luchaba: ya lo llevo muchísimo mejor, y a ratos, hasta lo disfruto. Aunque por supuesto, en circunstancias normales sigo prefiriendo que las ccosas se planifiquen y que haya un mínimo de orden y concierto (si no, no sería yo).

Este fin de semana, el caos ha merecido la pena con creces: ha sido maravilloso volver a vernos después de tantos años, charlar, pasar tiempo juntos y que nuestros hijos se conocieran también en persona. Hemos improvisado mucho, y nos hemos reído mucho también, como no podía ser de otra forma. Mil gracias al abuelo Carlos por aguantarnos a todos, a los primos «alemanes» Carlos (padre), Lourdes, Carlos (hijo), Yago, Alonso y Celia, y por supuesto, a los primos «irlandeses» de Oranmore. Nos vemos pronto.

Vivimos en un arcoiris de caos.

Paul Cézanne

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