Un año más, llegó la Navidad, ¡felices fiestas!
(Esta foto es de un pequeño belén de imanes de nevera que nos regaló mi madre hace muchos años; los Reyes Magos no salen en la imagen pero vienen ya de camino).

Recordemos que esta es una época del año en la que se remueven muchas cosas, y surgen emociones de todo tipo. Puede haber mucha alegría y entusiasmo, sobre todo si hay niños en casa, o si nos reencontramos con familia y amigos. Pero también, dependiendo de cómo nos pille, puede haber estrés, tristeza o melancolía, haciendo que las fiestas se nos hagan un poco cuesta arriba. Y esa imagen idealizada de paz y amor que nos venden en las películas la verdad es que no ayuda.
Sea cual sea tu situación, te mando un abrazo muy fuerte, y te propongo que de aquí a Reyes sigas una estrategia muy sencilla que se resume en tres palabaras: RECONOCER, ACEPTAR y ELEGIR.
- Reconocer el momento en el que nos encontramos (desde el punto de vista emocional, mental, de salud física, etc.), y las expectativas que tenemos para estas Navidades.
- Aceptar que lo más probable es que no se cumplan esas expectativas, sino que haya imprevistos y cosas que no salgan como nosotros queremos.
- Y partiendo de ahí, elegir cómo queremos abordar estos días, soltando ideas preconcebidas de «lo que debe ser», y recibiendo, agradeciendo y viviendo lo que es.
Yo personalmente elijo fluir y disfrutar del momento, tal vez cambiando tradiciones o creando otras nuevas.
¿Y tú? ¿Qué decides para estos días? ¿Aceptas el reto de vivir unas Navidades un poco más conscientes y auténticas?