Hace un par de semanas, nuestro querido C4 Picasso decidió que ya era hora de jubilarse. Estábamos Eva y yo en Galway con unos amigos, saliendo ya del centro para volver a Dublín, cuando el coche nos avisó amablemente (a su manera, dando pitidos y encendiendo luces) de que no tenía intención de hacer el viaje de vuelta por su propio pie. Así que hubo que pasar al plan B y encontrar una forma alternativa de llegar a casa (que por cierto salió muy bien, gracias al señor de la grúa que vino rapidito, a que estábamos a quince minutos andando de la estación de tren, a Irish Rail y su servicio regular Galway-Heuston, y a Fredi y Muriel, que nos vinieron a recoger en dos coches).

Aquí tenéis la foto del Picasso en la calle donde tuvimos que aparcarlo de emergencia y llamar a la grúa. La sensación que me dio era la de que el coche se estaba despidiendo de mí…
En algún sitio leí o escuché hace años que, simbólicamente, el coche representa nuestra propia vida, el camino que vamos eligiendo recorrer. La verdad es que desde hace un año más o menos está habiendo muchos cambios en mi vida, y un año precisamente es lo que llevaba planteándome cambiar de coche, sin acabar de decidirme.
Ahora, por fin, llegó el momento:

Os presento a nuestra nueva adquisición: otro Citroën, esta vez un C5 Aircross. Llevo tres días con él y estoy encantada, se conduce fenomenal, no estoy tardando nada en acostumbrarme.
Como decía aquella canción en inglés, to everything there is a season («todo tiene su momento», y me acabo de enterar de que la letra viene de un pasaje de la Biblia, del principio del libro del Eclesiastés). A veces, estamos tan metidos en nuestras rutinas y costumbres que nos cuesta darnos cuenta de que algo ya ha cumplido con su función, y es momento de soltarlo para poder seguir avanzando.
Muchas gracias, querido Picasso, por los doce añitos y pico que hemos pasado juntos. Nos quedan muchos recuerdos (y alguna aque otra foto).
P.D.- Si tú también estás en una etapa de transición, y te vendrían bien unas palabras de ánimo o un recordatorio de lo que realmente importa, te animo a que le eches un vistazo al primer post de este blog, que por cierto, se escribió justo hace cuatro años: Esta es tu vida.