Veinte añitos

Hoy, 19 de octubre de 2025 (San Pedro de Alcántara, patrón de mi tierra natal, Extremadura), hace exactamente veinte años que llegué a Irlanda para quedarme, ¡feliz aniversario!

Para celebrarlo, me he ido a dar una vuelta por Harmonstown, la zona por donde vivimos Fredi y yo los primeros tres meses de nuestra aventura irlandesa, antes de mudarnos al centro de Dublín (gracias Rafa y Hernán por acogernos aquella temporada en vuestra casa; con vosotros la adaptación se nos hizo mucho más llevadera y divertida).

Blue and green signpost in a train station in the greater Dublin area, with the stop name in Irish ("Baile Hearmann") and English ("Harmonstown")

(Foto de la estación de DART de Harmonstown. El DART es el tren de cercanías de Dublín y alrededores, y en aquellos tiempos era nuestra forma principal de movernos, junto con el autobús, que si no recuerdo mal, era la línea 42B.)

Ahora me toca decir las cosas típicas de «madre mía, cómo pasa el tiempo», «parece que fue ayer», «quién me iba a decir a mí que acabaría quedándome veinte años», etc., etc., etc. Y sí, son frases típicas, pero no por ello menos ciertas. Por un lado, tengo la sensación de que se ha pasado en un suspiro (como decía Carlos Gardel, «que veinte años no es nada»).

Pero por otro lado, echo la vista atrás y me doy cuenta de todo lo que he avanzado, lo que he madurado, lo que he cambiado. Y la verdad es que estoy orgullosa. Orgullosa de lo que he conseguido hasta ahora en diferentes ámbitos de mi vida, y sobre todo, orgullosa de las tres personitas que por aquel entonces no existían todavía y que ahora son las que más quiero en este mundo.

A veces viene bien pasar un ratito echando la vista atrás, como decíamos en este post sobre el baúl de los recuerdos, para poder apreciar el camino recorrido y seguir caminando con energías renovadas.

Brindo y doy gracias por estos veinte años que llevo en Irlanda, ¡y por los que aún me quedan! Sláinte.

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