Juegos de palabras intraducibles

Hoy añadimos otra subcategoría a uno de los temas recurrentes de este blog: los «intraducibles»: palabras, frases y expresiones que me parecen muy torpes de traducir del español al inglés o viceversa.

El otro día estaba curioseando por El Corte Inglés (unos grandes almacenes muy famosos en España) y me topé con esto:

Descripción de la imagen: foto de la portada de un cuaderno / planificador semanal de Mr. Wonderful, con un dibujo de Mafalda (el famoso personaje de Quino) volando con cara de felicidad, y la frase: «¿Y si en vez de planear tanto VOLÁRAMOS un poco más alto?»

Me pareció un juego de palabras muy chulo, aunque el doble sentido sólo funciona en español: en inglés hay dos verbos distintos para planear en el sentido de planificar (to plan) y en el sentido de mantenerse planeando en el aire (to glide).

Pero bueno, espero que se pille la idea en los dos idiomas. Yo lo interpreto como que a menudo nos pasamos la vida haciendo planes en nuestra cabeza pero luego nos quedamos cortos a la hora de «volar», o sea, de entrar en acción.

Y en realidad, el problema no es planificar, que está muy bien, siempre que se haga en su justa medida. El peligro, como de costumbre, es irnos a un extremo, o bien por exceso o por defecto, como cuando nos quedamos atascados añadiendo detalles y mas detalles al plan, eternamente preparándonos y no viendo nunca el momento de empezar.

O como cuando caemos en lo que en inglés se llama «wishful thinking» (otro intraducible): declarar nuestra intención de hacer o conseguir algo y pensar que eso ya es suficiente planificación y que mágicamente va a suceder. En esta categoría entran también muchos de nuestros propósitos de año nuevo, y luego los sorprendemos de que duren tan poco: como no los aterricemos y los convirtamos en un plan que sea a la vez motivador y realista, de nada nos van a servir todas esas buenas intenciones.

Así que mi propuesta para este año nuevo que ya está a la vuelta de la esquina es sentarnos tranquilamente con papel y boli y contestar a estas preguntas:

  • ¿En qué área de mi vida me gustaría «volar» más (o más alto) en 2026?
  • ¿Qué quiero conseguir concretamente en este año?
  • ¿Qué pasos / rutinas / sistemas tengo que poner en marcha para conseguirlo?

Y a partir de ahí, elabora un plan inicial, lo justo para empezar, y lo más importante, ¡empieza! Ponte a ello. Luego ya será solo cuestión de ir ajustando y revisando sobre la marcha, según los resultados que vayas consiguiendo.

¡Feliz 2026! Y a volar…

Nollaig Shona

Ahora ya sí que sí, la Navidad está a la vuelta de la esquina, y quiero aprovechar la ocasión para desearos a todos unas muy felices fiestas.

Nollaig Shona es la versión gaélica más extendida de nuestro «feliz Navidad», al menos que yo sepa (acabo de leer que también se puede decir Nollaig Shona Duit, traducido como «te deseo feliz Navidad»). Curiosamente, la palabra Nollaig significa tanto Navidad como diciembre, lo cual nos da una idea de cómo de unidas están la religión cristiana y la cultura tradicional irlandesa. Diciembre es, simplemente, el mes de la Navidad.

Tanto España (el país donde nací) como Irlanda (donde vivo y trabajo) son países tradicionalmente católicos, aunque con costumbres bastante diferentes en esta época del año, supongo que por haber recibido influjos culturales y geográficos distintos. En España, por ejemplo, son mucho más habituales los belenes, como este de Cáceres que fotografié hace unos años:

Por otro lado, lo mejor de Irlanda (en mi opinión) son las luces navideñas; me parece que consiguen transformar casi mágicamente la tristeza y oscuridad de las largas noches de diciembre en alegría e ilusión por lo que está por venir. Y ese es precisamente el sentido de esta fiesta, desde mucho antes de la llegada del cristianismo: celebrar el solsticio de invierno. Recordar que, aunque haya momentos en los que reine la oscuridad y parezca que se acaba la esperanza, más adelante volverá a vencer la luz.

También es un buen momento del año para reunirse con amigos y familiares, si las circunstancias lo permiten, y celebrar el estar juntos. O tal vez sea la ocasión perfecta para descansar unos días, hacer algo diferente o recargar las pilas antes de entrar con fuerza en el nuevo año.

Sea como sea y lo celebres como lo celebres (o no), que pases unas muy felices fiestas.

Conciencia en Acción

Ya estamos a mediados de diciembre, y toca ir haciendo revisión del año que acaba. Tengo que decir que para mí el 2025 ha sido muy movidito, tanto personal como profesionalmente… Pero también, y seguramente por las mismas razones, ha sido un año muy gratificante, en el que considero que he crecido y madurado en muchos aspectos.

En el aspecto profesional, hay dos cosas que han pasado este año por las que estoy tremendamente agradecida, y por qué no decirlo, también orgullosa. La primera ya os la conté en septiembre: conseguir la certificación de ACC.

La segunda ha sido un viaje de aprendizaje (¡y desaprendizaje!) que comenzó en enero, y que no diré que acaba de terminar, porque estoy segura de que voy a seguir aprendiendo… Acabo de completar la formación del programa de certificación ATAAwareness to Action (Conciencia en Acción), impartido por Mario Sikora y María José Munita, de Awareness to Action International. Y para mí ha supuesto encontrar una pieza fundamental para mi proyecto de coaching con eneagrama.

(Imagen simbólica de los tres sesgos instintivos que caracterizan la metodología de Awareness to Action: preservadores, navegadores y transmisores. ¡Gracias Óscar por los dibujos!)

Si lleváis un tiempo leyendo este blog, quizá me habréis visto mencionar tímidamente el eneagrama en algunas ocasiones, muy pocas teniendo en cuenta que llevo tres años estudiándolo en detalle… Y no ha sido por falta de interés, ni mucho menos: el eneagrama me parece un tema fascinante ,y una herramienta extraordinaria para el desarrollo personal (y profesional).

Ha sido sobre todo por falta de confianza en poder explicarlo bien, en poder transmitir todo su valor sin caer ni en estereotipos superficiales (que nos encasillan en lugar de liberarnos) ni en explicaciones enrevesadas (que nos confunden más que ayudarnos). Y aún me queda mucho que progresar, estoy segura, pero a día de hoy ya puedo decir que tengo esa confianza.

Llegados a este punto, viene bien aclarar qué queremos decir exactamente con «el eneagrama». En el sentido más literal, el eneagrama es un símbolo cuyo nombre viene del griego: ennea significa «nueve», y grama, «línea», y efectivamente, es un diagrama formado por nueve líneas, conectando nueve puntos situados alrededor de un círculo.

Este símbolo se utiliza como parte de una herramienta de crecimiento personal, el llamado «eneagrama de la personalidad», que describe nueve perfiles de personalidad diferentes y relacionados entre sí conforme a ciertos patrones.

Ahora bien, algo que no mucha gente sabe es que no existe un único «eneagrama» fijo e inamovible, en el sentido de que no es un sistema propietario de tipología de la personalidad como podría ser DISC o MBTI (Myers-Briggs). En el mundo del eneagrama hay varios enfoques y escuelas de pensamiento, unas más antiguas y otras más modernas, que han ido evolucionando y refinándose con el tiempo, al igual que la psicología, la filosofía y otras muchas disciplinas también han ido evolucionando progresivamente y construyendo nuevos enfoques sobre las base de los anteriores.

Si lo comparásemos con un sistema operativo, por ejemplo, no sería como Windows o Mac OS, sería más bien como Linux – código abierto, disponible para que cada uno pueda hacer sus propias versiones, mejoras y aportaciones.

Pues bien, uno de los problemas que hay actualmente con el eneagrama es que mucha gente lo aprende basándose en libros que llevan escritos muchos años, con ciertos conceptos e ideas que ya están obsoletos y para los que hoy en día tenemos mejores explicaciones, surgidas de la aplicación práctica del modelo a lo largo de los años. O peor aún, les llega solamente una versión parcial de esas ideas y conceptos ya de por sí estereotipados, en forma de descripciones ultrarresumidas y chistes superficiales publicados en las redes sociales.

Y la verdad es que es una pena, porque el eneagrama cuando se entiende bien, se explica bien y se aplica bien, tiene al mismo tiempo una profundidad y una sencillez que resultan sorprendentemente poderosas, y tremendamente útiles tanto en el terreno personal como en el profesional.

Por eso estoy tan contenta de haber encontrado un enfoque del eneagrama que no sólo me permite entenderlo en profundidad, sino sobre todo explicarlo con claridad y sencillez, y aplicarlo a situaciones prácticas dentro y fuera del coaching. Así que, a partir de enero, podéis esperar mucho más contenido sobre eneagrama en este blog: os iré explicando en qué consiste la metodología de Awareness to Action, o ATA, sus distintos componentes y las relaciones entre ellos.

Mil gracias otra vez Mario y María José por vuestra generosidad en este último año, compartiendo vuestra sabiduría y el modelo tan práctico que habéis construido a base de mucho trabajo. Gracias también Lee, Micky y Creek por vuestro apoyo, cada uno con vuestro propio estilo y perspectiva, y a todos los compañeros con los que he coincidido en clase. Y cómo no, gracias también a Autognosis, mi anterior escuela y la que asentó las bases de mi entendimiento del eneagrama: Alberto, Laura, Fernando, Rafa, Luis, Benoit, Ana B y Ana M. ¡Gracias!

«Crisistunidad»

Hoy Google me ha regalado esta cita del día:

Tu gran oportunidad puede estar justo donde te encuentras ahora.

Napoleon Hill

Y me ha recordado a un post que escribí en Facebook hace años ya, en la época en la que escribía en Facebook en lugar de en un blog (gran error: ahora no soy capaz de acceder a mis propios posts, salvo cuando Facebook decide mostrarme un «recuerdo» al azar y yo le hago un pantallazo, como en este caso).

(Foto de unos farolillos de colores en el barrio chino de San Francisco)

No sé exactamente cuándo lo escribí; sería allá por 2009. Lo titulé «Interesting times» (tiempos interesantes), un encabezado que me parece muy adecuado también para el momento que estamos viviendo, así que aquí os lo dejo:

...Pero no me gusta estar así, no me gusta vivir en el pesimismo, así que prefiero rebuscar en la sabiduría popular para encontrar otra manera de ver las cosas. Y me ha venido a la mente la frase aquella de que los chinos utilizan la misma palabra para crisis que para oportunidad... gracias a San Google he encontrado la representación gráfica de estas dos palabras:

Chino simplificado:
危机 (Crisis)
机会 (Oportunidad)

Chino tradicional:
危機 (Crisis)
機會 (Oportunidad)

El detalle está en que el último ideograma de crisis es el primero para oportunidad, luego no es que sean exactamente lo mismo, más bien es que una da lugar a la otra: en cada crisis podemos encontrar una oportunidad.

Según yo lo veo, la palabra crisis es una palabra pasiva: una crisis es algo que se te viene encima y que tú no puedes controlar. Pero la palabra oportunidad es una llamada a la actividad, a reaccionar a lo que está pasando, a hacer algo al respecto.

Así que, como siempre, la decisión es nuestra: podemos elegir ver estos «tiempos interesantes» como una crisis mundial de la que nosotros somos simples víctimas, o podemos elegir verlos como una oportunidad, un toque de atención, el empujón que necesitamos para replantearnos nuestra vida y empezar a tomar decisiones conscientes y responsables, aprender de nuestros errores y adaptarnos a los nuevos tiempos.

Y tú, ¿qué opinas? ¿Qué ejemplos tienes de tu propia vida en los que una crisis se convirtió en una gran oportunidad? Yo tengo unos cuantos, y seguro que tú también.

Por cierto, la palabreja del título, «crisistunidad», parece ser que la inventó Homer Simpson. en un capítulo en el que Lisa le contaba lo de que los chinos usan la misma palabra para las dos cosas… Y aunque ya sepamos que no es exactamente así, sigue siendo una idea muy interesante, y un buen ejemplo de cómo nuestro lenguaje a menudo determina la manera en la que pensamos.

Recta final (del año)

Se acaba noviembre y llega diciembre, el último mes del año.

¡Ya sólo queda un mes de 2025! Entramos en la recta final; dentro de nada estaremos estrenando el 2026.

(Foto de la página de diciembre del calendario que tengo en la puerta de mi cocina. Tener un calendario en la puerta de la cocina es una de esas costumbres de toda la vida en mi familia, y sé que puede parecer un poco antiguo, ahora que tenemos Google Calendar y demás moderneces, pero a mí me sigue gustando mucho tener un calendario físico en casa, igual que tengo una pizarra gigante para apuntar cosas y relojes en casi todas las habitaciones.)

Hoy me ha dado por mirar lo que escribí en el blog a principios de este mismo año, y me he encontrado con algo que me propuse en el mes de enero, que sinceramente ya se me había olvidado… O en realidad no, porque es un tema que siempre tengo muy presente, y en el que considero que voy mejorando. Pero sí que me olvidé de que había decidido que ese sería mi hilo conductor para este año, mi foco de atención: el 2025 iba a ser el año de… Decluterear.

¿Y qué fue lo que pasó? Pues ahora que lo pienso, dos cosas:

  • La primera, que no me puse objetivos concretos en los que trabajar; me quedé con un propósito demasiado genérico y «en el aire», sin «aterrizarlo» en tareas específicas y medibles (que por cierto, es lo que pasa muchas veces con los famosos propósitos de año nuevo).
  • Y la segunda, que no hice un seguimiento a lo largo del año; empecé con muy buen pie, pero luego, por el camino fueron apareciendo otros problemas que solucionar, otras tareas que atender y otros objetivos que conseguir, dejando a un lado lo que hace un año me parecía tan importante. ¿Te suena la historia?

Como dicen en inglés, life got in the way («se metió la vida por medio»), como suele pasar. Pero precisamente porque sabemos que es lo que suele pasar, porque sabemos que la vida va cambiando y nuestras prioridades también, por eso es tan importante tener un método que nos ayude a ajustar el rumbo y a seguir avanzando sin perder el norte.

La buena noticia es que siempre es buen momento para tomar (o retomar) el timón, hacer balance de la situación y actuar en consecuencia. En este caso, todavía me quedan treinta días para enfocarme en liberar espacio, tanto físico como mental, emocional y hasta espiritual. Así que, dándole la vuelta a la frase:

¡Todavía queda un mes de 2025! ¿Cómo lo vas a aprovechar?